Carlos Keen, el pueblo reconocido por sus restaurantes ahora tendrá su propio vino
La familia Zaffratelli plantó las primeras vides en 2023 en un campo que se utilizaba para producir soja. La primera vendimia será en 2027
Durante años, Mendoza y San Juan concentraron buena parte de la producción vitivinícola del país. Sin embargo, en los últimos años comenzaron a surgir viñedos y bodegas fuera de los corredores tradicionales, entre ellos, en distintos puntos de la provincia de Buenos Aires.
En Carlos Keen, partido de Luján, a poco más de una hora de la Ciudad de Buenos Aires,
El asesoramiento técnico está a cargo de Gabriela Celeste, ingeniera agrónoma y enóloga que trabajó durante más de dos décadas junto al francés Michel Rolland y actualmente está al frente de ENO.
Zaffratelli comenzó a tomar forma en 2023, cuando José Luis buscaba una inversión que pudiera convertirse en un proyecto para sus tres hijos, Lucía, Facundo y Bruno. La posibilidad de ingresar al mundo del vino apareció después de un viaje a Salta.
La familia ya era propietaria del campo, que hasta ese momento se alquilaba para la producción de soja. Antes de avanzar, analizaron las condiciones del terreno y buscaron asesoramiento para determinar si era posible plantar vides en la zona.
La primera cosecha de la bodega Zaffratelli será en 2027
Las primeras vides se plantaron en diciembre de 2023, cuando Zaffratelli destinó media hectárea a Malbec, Tannat y Marselan. Desde entonces amplió la superficie hasta las cuatro hectáreas e incorporó Pinot y Chardonnay.
El predio tiene ocho hectáreas, de las cuales seis estarán destinadas al viñedo. La plantación se completará entre 2027 y 2028 con las dos hectáreas que todavía quedan disponibles.
Antes de avanzar, la familia trabajó junto con Gabriela Celeste en el análisis del suelo y de las condiciones climáticas. Los estudios, en los que también participó personal del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), sirvieron para definir qué cepas podían desarrollarse mejor en la zona.
"Primero identificamos qué buscábamos nosotros en un vino, calidad sobre cantidad y poder tener una línea de espumantes", explicaron desde Zaffratelli.
La primera vendimia será en 2027 y permitirá elaborar alrededor de 5.000 botellas. Cuando las seis hectáreas estén en producción, la estimación es alcanzar las 25.000 unidades anuales.
Hasta que puedan elaborar sus propios vinos, en el restaurante trabajan con etiquetas de Vignes des Andes y espumantes de A16, dos proyectos en los que Celeste participa de la elaboración. Los precios van de $30.000 a $48.000 en el caso de los vinos y de $34.000 a $39.000 para los espumantes.
La empresa también está próxima a lanzar su primera etiqueta propia, un blend reserva elaborado en Vignes des Andes.
La mayor parte de las botellas que produzcan con uvas propias se venderá en el predio.
"Me gustaría llegar a los restaurantes locales de Carlos Keen o Luján, como un símbolo del municipio. Pero es algo que va a depender año a año de la producción y el consumo", explicaron desde la empresa.
Cuánto cuesta comer y visitar el viñedo
Zaffratelli cuenta con un restaurante y ofrece visitas con degustación. Actualmente recibe un promedio de 120 personas por fin de semana.
La visita y degustación cuesta $25.000 por persona y el ticket promedio del restaurante ronda los $60.000. Desde la empresa estiman un gasto promedio de alrededor de $85.000 por persona.
El predio está ubicado cerca del centro histórico de Carlos Keen y de la Basílica de Luján, dos de los principales puntos turísticos de la zona. Actualmente, 20 personas trabajan en Zaffratelli.
La familia también evalúa incorporar alojamiento, algo que no estaba contemplado cuando comenzó el proyecto.
"Al principio no era un rubro que estuviéramos interesados en sumar. Pero viendo el potencial y el interés de la gente es algo que venimos charlando seguido. Así que sí, lo estamos evaluando y con mucho interés", explicaron desde Zaffratelli.
En Mercedes también funcionan distintos viñedos y bodegas. "Creemos que hay un gran potencial para que se vaya conociendo como una ruta del vino", señalaron.
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En Campana, a poco más de una hora de la Ciudad de Buenos Aires, Bodega Gamboa tiene 63 hectáreas, de las cuales 10 están implantadas con viñedos, y produce alrededor de 20.000 litros anuales.
La empresa, fundada por Eduardo Tuite, tuvo su primera cosecha en 2021 y actualmente produce Pinot Noir, Malbec y Cabernet Franc. A esas variedades se sumaron Marselan, Chardonnay, Riesling y Petit Verdot, que se elaboran en partidas más chicas.
La mayor parte de los vinos se vende en el restaurante de la finca y entre los propietarios de las parcelas que forman parte del establecimiento. Gamboa desarrolló un sistema que permite tener un sector propio dentro del viñedo y participar de distintas etapas de la elaboración, desde la poda y la vendimia hasta el armado de blends y el diseño de las etiquetas.
La compañía también avanzó fuera de Campana. Este año puso en marcha su segunda bodega en General Madariaga, en un campo de 36 hectáreas que compró en 2022. El establecimiento tiene capacidad para elaborar hasta 50.000 litros anuales y también cuenta con un restaurante.
A pocos kilómetros de Gamboa, Alejandro Vigil abrió a fines de 2024 la primera parte de Estancia Vigil, un proyecto que había comenzado a desarrollar cuatro años antes. El predio cuenta con viñedos y contempla una bodega, un restaurante y espacios para eventos.
A unos 260 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, en Junín, Mariano Tessone y Juan Pablo Richelmini crearon Finca Las Antípodas, donde plantaron sus primeras vides en 2013.
Los socios empezaron con 1.100 plantas de Malbec, Petit Verdot y Cabernet Franc sobre una hectárea de una chacra familiar que llevaba tiempo prácticamente sin uso. Antes de plantar convocaron a Celeste, la misma especialista que asesora a Zaffratelli, para estudiar el suelo, el clima y determinar qué variedades podían adaptarse mejor a la zona, el mismo proceso que permitió fundar la Finca Las Antípodas en Junín .
La primera producción que llegó al mercado fue de apenas entre 400 y 500 botellas. Con las siguientes cosechas, el volumen fue creciendo hasta alcanzar las cerca de 2000 unidades que elaboran por año en la actualidad.
Los vinos se venden entre $25.000 y $30.000 y, por el volumen que manejan, la mayor parte se comercializa directamente en la finca y durante los eventos que organizan a lo largo del año.
Con el tiempo, los socios también sumaron degustaciones y dos encuentros que convocan a miles de personas. Vinarte, que se realiza en noviembre, recibe alrededor de 2000 asistentes, mientras que Wine & Love, organizado en febrero, reúne unos 1500.
Antes de la pandemia incorporaron además tres alojamientos con capacidad total para 12 personas, ubicados dentro de la finca.