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A un año de la pandemia, el aire sigue siendo la clave: por qué nos seguimos contagiando por esta vía

Si bien en espacios abiertos disminuye el riesgo de inhalar los aerosoles que se acumulan en lugares cerrados, en proximidad puede haber riesgo de contagio
Por iProfesional
09/03/2021 - 20,01hs
A un año de la pandemia, el aire sigue siendo la clave: por qué nos seguimos contagiando por esta vía

Hace un año que la OMS advirtió que el coronavirus se había propagado a nivel mundial y que la pandemia había llegado a la mayoría de los países y los contagiados se multiplicaban cada minuto. 

En ese contexto, los gobiernos de los países recomendaron el lavado de manos, la distancia de seguridad de 1,5 a 2 metros y la recomendación de llevar mascarilla. Y fue allí cuando los investigadores se fijaron en los aerosoles.

Los científicos se percataron que estas partículas líquidas que se encuentran suspendidas en el aire eran las verdaderas culpables de la subida tan grande de estos contagios.

Una reciente nota en la revista Nature enfatizaba el lugar secundario que para la ciencia están teniendo ciertas vías de contagio que hace un año parecían "primordiales". Por un lado, la vía de contagio a través del contacto con superficies u objetos que tocaron terceros

Entre las paradojas de la pandemia está que los expertos afirmen que el virus queda activo por días en las superficies, al tiempo que aconsejan aflojar con la limpieza de cuanta cosa se ingresa al hogar, lo que no corre para el lavado de manos.

Y por otro lado, la infección por las tan mencionadas "gotitas" de la tos y los estornudos.

Sin embargo, ahora algunos centros de investigación internacional, como el Instituto Español de Investigación Enfermera, dependiente del Consejo General de Enfermería, junto al Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), del Ministerio de Defensa ha llevado a cabo un estudio que ha publicado en el que se vuelve a asegurar que el Covid-19 se transmite por aerosoles de infectados.

El SARS-CoV-2 se transmite mediante aerosoles que contienen virus viables generados por la persona infectada, confirma el estudio.

Los bordes de un barbijo flojo, despegado de la cara, son puertas de entrada y salida para los aerosoles

Usar un buen barbijo

Un tema fundamental para evitar el contagio es el uso de un buen barbijo: los bordes de un barbijo flojo, despegado de la cara, son puertas de entrada y salida para los aerosoles, muy especialmente en ambientes mal ventilados o en el exterior, si están muy cerca.

La mayor concentración de aerosoles se produce frente a la persona que exhala o habla, y disminuye con la distancia a la fuente. 

Según expertos, no hay un cierto tiempo o distancia que evite o produzca los contagios. Mientras que en espacios abiertos, influyen muchas cosas, como el viento, la radiación solar, la humedad y el estadio de la persona infectada, su carga viral. 

Por qué hay que usar barbijo y mantener distancia al aire libre

Ya sea al aire libre o en el interior, al estar a menos de dos metros el riesgo de contagio es alto

Si bien los espacios abiertos disminuyen drásticamente el riesgo de inhalar los aerosoles (pequeñas partículas que los humanos emiten al exhalar) que se acumulan en ambientes cerrados, en proximidad (menos de dos metros) puede haber riesgo de contagio, por lo que los especialistas afirmaron que hay que continuar usando barbijo y mantener debida distancia aún al aire libre.

"Hay que distinguir dos tipos de contagio: en proximidad y a distancia. Al exhalar emitimos aerosoles o pequeñas partículas de fluido respiratorio que pueden contener virus infectivo. El contagio por aerosoles en proximidad es el que ocurre a menos de dos metros de la persona infectada, donde la concentración de aerosoles exhalados es mayor y por lo tanto, el riesgo de exposición es alto", señaló a Télam Andrea Pineda Rojas, investigadora del Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA) y del Conicet.

Y continuó: "En ambientes cerrados y mal ventilados, esos aerosoles se van acumulando en el aire y aunque estemos a más de dos metros de distancia del otro, al respirar podemos terminar inhalando suficiente cantidad como para contagiarnos, esto es lo que denominamos contagio a distancia".

En este sentido, "promover encuentros y actividades al aire libre es muy importante porque en el exterior la probabilidad de contagio es muchísimo menor, aunque no es cero".

"Ahora bien -precisó- cuando uno está hablando con otra persona a una distancia menor de dos metros está expuesto a las gotas visibles de saliva y también a una mayor concentración de aerosoles potencialmente infectivos; la cantidad de aerosoles emitidos depende de la actividad respiratoria (si habla fuerte, canta, ríe es mayor) y su infectividad depende de la etapa de la enfermedad en la que esté la persona", describió.

Entonces, ya sea al aire libre o en el interior, "al estar a menos de dos metros el riesgo de contagio es alto; en ambientes cerrados es muy alto, pero en el exterior no tenemos ninguna seguridad de que no lo sea, a menos que haya suficiente viento para que los aerosoles se diluyan rápidamente".

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