El primer Coding Bootcamp de Argentina ya tiene graduados que trabajan en empresas líderes

El primer Coding Bootcamp de Argentina ya tiene graduados que trabajan en empresas líderes
Se trata de un emprendimiento que brinda cursos intensivos de programación para que los estudiantes puedan acceder a su primer trabajo como desarrolladores
Por Rocío Bravo
18.07.2021 06.58hs Actualidad

Santiago Scanlan fundó Plataforma 5 en 2017, un emprendimiento que brinda cursos intensivos de programación con el objetivo de acceder en apenas cuatro meses a un primer trabajo como desarrollador de software.

Según cuenta Scanlan, el proyecto surgió porque trabajaba en marketing y quería aprender a programar para entrar en la industria tecnológica, pero no sabía por dónde empezar. "Después de hacer muchos cursos online durante más de un año, me sentía frustrado y no encontraba un camino claro para llegar a un nivel profesional", dice a iProfesional. "Me enteré de que existían los Coding Bootcamps, unos cursos intensivos de programación que empezaban a aparecer en Silicon Valley, que en pocos meses te llevaban desde cero hasta un primer trabajo como programador".

"Recuerdo que el sitio de uno de ellos decía ‘99% de inserción laboral de nuestros graduados, US$ 105.000 dólares de salario promedio (anual)’. Me voló la cabeza. El problema era la dificultad de ir a hacer un bootcamp allá, no solo eran carísimos, sino que había complicaciones de todo tipo, como visas y demás", cuenta el emprendedor. "Así que decidí traer el Bootcamp a Argentina. Convencí a un amigo que era ingeniero informático para que se sumara al proyecto dando clases y nos lanzamos a armar todo desde cero. Empezamos siendo dos, y hoy ya somos 28 en el equipo, con más de 250 graduados trabajando en la industria ¡y creciendo muy rápido!".

"Nuestro Coding Bootcamp es un curso intensivo, que se cursa de lunes a viernes, 10 horas por día, durante cuatro meses", cuenta. "Sabemos que es un desafío enorme, así que desde el principio en Plataforma 5 tuvimos un enorme compromiso con las personas, tanto con nuestros alumnos como con los miembros del equipo, ese es nuestro valor fundamental y lo que genera ese vínculo tan especial con quienes nos eligen para entrar al mundo de la programación. Nuestro foco principal está en lograr que el 100% de nuestros graduados entren a trabajar desarrollando software, esa es la propuesta que tenemos y el compromiso que asumimos", destaca.

Scanlan tardó varios años en decidir a lanzarse de lleno para hacer realidad el proyecto. "Había visto los coding bootcamps mientras trabajaba en una multinacional de consumo masivo, pero era dificilísimo irme a Estados Unidos a hacer un Bootcamp, así que en un principio me resigné. La idea del Bootcamp me quedó dando vueltas en la cabeza durante mucho tiempo, hasta que una noche me levanté a las 4 de la mañana pensando en eso, desperté a mi pareja, y le dije: ‘Voy a traer el bootcamp a Argentina, me la tengo que jugar’", narra. "Y a partir de ahí arranqué. Hubo un tiempo previo de preparación hasta dejar todo y dedicarme de lleno a hacer Plataforma 5, pero finalmente renuncié y empecé a emprender full time. Ahí vino lo más difícil, construir algo desde cero y sobrevivir, formar alumnos, que consiguieran trabajo, crear un equipo. Nunca levantamos inversión, así que siempre todo fue a base de mucho esfuerzo y poniendo el foco en el alumno siempre. De esa forma, logramos crecer y consolidarnos como uno de los Coding Bootcamps referentes en América Latina", explica.

Santiago Scanlan se la jugó trayendo el Bootcamp a la Argentina
Santiago Scanlan se la jugó trayendo el Bootcamp a la Argentina

En aquel momento Santiago no necesitó invertir dinero para comenzar con su emprendimiento. Todo su crecimiento se realizó en base a reinvertir lo que generaban los cursos, enfocándose siempre en darle cada vez más valor a sus alumnos. Cuando finalice el 2021 estima facturar $120 millones de pesos, un crecimiento del 100% en comparación con el 2020.

Un párrafo aparte merecen las dificultades con las que se fue encontrando en el camino. "Cuando emprendés, enfrentás obstáculos todos los días, así que tenés que tener mucha resiliencia. El primer gran obstáculo fue crear un curso de 800 horas desde cero, sin tener idea del formato ni de cómo hacerlo. Una vez que lo armamos tuvimos que convencer a la gente para que se inscribiera y nos pagara. El Coding Bootcamp es full time, de lunes a viernes, 10 horas por día, así que para hacerlo tenías que renunciar al trabajo, dejar la facultad o lo que fuera que estuvieras haciendo y meterte de lleno a programar durante cuatro meses, todo basado en una promesa de que ibas a conseguir trabajo como programador al terminar", expone. "En ese momento no teníamos graduados todavía, así que era una cuestión de fe. Fue difícil, pero conseguimos seis valientes que confiaron en nosotros y con eso largamos. Por suerte todos consiguieron trabajo rápidamente después del curso (dos incluso consiguieron durante el curso), así que de ahí fuimos creciendo".

Como contrapartida, asegura, "emprender tiene muchísimos aspectos positivos también, es súper estimulante, te mantiene despierto y lleno de energía. Una de las cosas que más me gustan es que, a diferencia de un trabajo en relación de dependencia, te das cuenta de que el mundo no tiene límites, podés hacer realmente lo que quieras. Hay mucha más incertidumbre, pero vos guiás el barco hacia donde querés, y podés construir organizaciones que tienen un impacto enorme en miles de personas".

A partir de ello, dice Santiago, "ya no me veo en una situación que no sea emprendiendo. La sensación de ser dueño de tu destino y de saber que podés crear algo enorme es muy empoderadora. Por otro lado, cuando emprendés te das cuenta de la cantidad inmensa de oportunidades que hay en el mundo, está todo por hacer, así que siempre voy a estar entretenido emprendiendo algo".

Para él, "ser emprendedor" es algo que se lleva adentro, "un impulso instintivo que te lleva a querer crear algo y hacerlo crecer, apasionadamente. Mucha gente piensa que el dinero tiene algo que ver, pero no es así. A la gran mayoría de los emprendedores no nos motiva el dinero, lo vemos como una herramienta que nos ayuda a construir nuestros sueños. Va más por ese lado, por tener una visión de lo que puede ser el mundo y sentir la necesidad de salir a cambiarlo".

Si bien es difícil ser emprendedor en cualquier lado, Argentina le agrega muchas dificultades adicionales. "No solo tenemos que convivir con la debacle económica constante, que destruye el poder de compra de quienes consumen nuestros productos y servicios, sino que además la política vive metiendo palos en la rueda a quienes queremos crear valor y generar progreso para la sociedad", manifiesta el fundador de Plataforma 5. "Tenemos impuestos exorbitantes y leyes improvisadas que cambian regulaciones absurdas constantemente. Suena a cliché, pero llevado al plano concreto, esto quiere decir que yo pierdo varios días al mes trabajando para hacer cosas básicas que en cualquier otra parte del mundo no tendría que hacer, lo cual implica una desventaja competitiva para quienes emprendemos acá. Siempre digo medio en chiste que emprender en Argentina es como jugar un jueguito en hard mode".

El Codi
El Coding Bootcamp es una capacitación de tiempo completo

La motivación del emprendedor

"En mi caso, lo que más me motiva es el impacto social que tenemos cuando le enseñamos a programar a la gente y logra insertarse en la economía del siglo XXI", plantea Scanlan. "Pero para poder hacerlo de manera sustentable tenemos que generar ganancias que nos permitan operar y crecer, no depender de nadie. Tenemos muchísimos graduados que venían de estar desempleados o de hacer changas, y que hoy trabajan en empresas líderes de la industria tecnológica. En Plataforma 5 tenemos un plan de financiamiento muy fuerte, por el cual se puede empezar a pagar el curso recién cuando se entra a trabajar en la industria al terminar. No damos becas, pero sí damos estos financiamientos a quienes lo necesiten. Esta es una forma de tener un impacto sustentable, porque, de lo contrario, dependeríamos de donaciones o de la caridad para seguir operando".

El curso de Coding Bootcamp tiene un valor US$ 4.000 dólares, pero la mayoría de las personas recibieron una financiación ya que no tenían para pagarlo, y lo repagaron sin problemas al conseguir trabajo, al terminar el curso. "Esto da cuenta de que se puede ser rentable y tener un impacto transformador en la sociedad. De hecho, en mi opinión es la mejor manera para tener un impacto sostenible", insiste el emprendedor.

El proyecto, que empezó de la nada, sobrevivió y logró consolidar un equipo de 28 personas, con más de 250 graduados trabajando en la industria. "Siento que los objetivos iniciales del proyecto se lograron. El próximo paso es escalar para llegar a muchísimos más alumnos, mejorando siempre la calidad educativa. En un emprendimiento siempre hay miles de cosas por hacer y mejorar, así que el trabajo nunca termina", concluye Santiago.