Fama, quiebra y resurrección: Rubén Orlando recuperó su marca y avanza en Barrio 31 con la escuela de peluquería

Fama, quiebra y resurrección: Rubén Orlando recuperó su marca y avanza en Barrio 31 con la escuela de peluquería
Fundador de una de las peluquerías más famosas, fue a la quiebra, vivió en una favela y volvió para crear una escuela de emprendedoras en el Barrio 31
Por Gabriela Ensinck
28.07.2021 06.32hs Actualidad

Mientras habla, desde su escuela de peluquería en el Barrio 31, se escucha el ladrido de perros y el bullicio de chicos jugando. Rubén Orlando, estilista y emprendedor, se siente tan a gusto allí como en sus locales de Barrio Norte y Villa Urquiza.

"Sigo trabajando y enseñando este oficio que amo", dice el creador de una cadena de peluquerías que lleva su nombre y en los años 90 llegó a tener más de 30 salones; fue a la quiebra, vivió en una Favela en Brasil y hace diez años volvió para empezar todo de nuevo.

"Ya se recibieron más de 800 personas en la Academia. La mayoría son chicas de distintos países: paraguayas, bolivianas, peruanas, colombianas, que ahora tienen esta herramienta para salir adelante", dice con orgullo.

Su propia historia así lo demuestra. Viniendo de un hogar humilde en Saladillo, provincia de Buenos Aires, Rubén aprendió el oficio de su mamá, que era la peluquera del pueblo. "No teníamos luz, así que las cabezas se secaban al sol. Ella me enseñó lo más importante: el trabajo y la humildad", asegura. Después, se vino a Buenos Aires y trabajó con Leo Papparella, Pino y Andrea, los estilistas más famosos de la década del 80.

En los años '90, la cadena de peluquerías de Rubén Orlando alcanzó los 32 locales, con 900 empleados. Y en 1997 fue a la quiebra, por una denuncia impositiva. Y perdió todo, hasta su propio nombre, que era la marca de la empresa; un episodio que el estilista aún recuerda con amargura.

"La vida tiene sus vueltas. A mí me tocó perder, aunque no me gusta perder ni a la bolita. Fue al final del gobierno de Menem. Había que voltear a empresarios emblemáticos de cada rubro… y me tocó a mí. Yo estaba muy preparado como peluquero, pero no en cuestiones contables…", admite.

Rubén Orlando
Rubén Orlando vivió en una de las favelas más grandes de Río de Janeiro

En el 99 se fue a San Pablo con su ex pareja y madre de su hija, que es brasileña. Se separó y terminó en la Rozinha, una de las favelas más grandes de Rio de Janeiro, vendiendo manzanas acarameladas y cartones para sobrevivir. Allí lo reconoció un argentino y le propuso poner "Café Cortado", un bar con peluquería. Y empezó a pensar en volver. Primero hizo un viaje y trajo la moda del alisado definitivo. Y finalmente en 2010 regresó para arrancar de nuevo.

Política y proyectos

La experiencia en la favela lo había marcado. Por eso apenas llegó, a través de un amigo taxista, tomó contacto con un grupo de vecinos de la 31, a quienes confió su proyecto. En marzo de 2011 comenzaron las clases de la Academia de Peluquería Rubén Orlando, en un galpón cedido por una ONG. Meses después inauguró el primer salón, donde las alumnas hacen las prácticas.

Rubén Orlando
Rubén Orlando fundó una academia de peluquería que lleva su nombre

"Me llevo muy bien con la gente del barrio. Hay muchos inmigrantes, cada uno con su nacionalidad y sus costumbres. Yo viví once años afuera; diez en Brasil que es mi segundo hogar, y también estuve un año y dos meses entre Hong Kong, Shangai, Pekin y Japón. Esto me enseñó a adaptarme a las distintas culturas", afirma.

Hoy, Rubén Orlando tiene dos locales más, uno en Barrio Norte y otro en Villa Urquiza, y recuperó su nombre como marca. En abril de este año, se contagió de Covid y tuvo que ser internado. Otra dura experiencia de la que el estilista rescata una enseñanza "hay que cuidarse mucho y vacunarse, soy un agradecido por haber zafado".

El estilista se siente afortunado por seguir haciendo lo que le gusta y por tener proyectos. Y confiesa que se estuvo reuniendo con referentes políticos, del PJ no kirchnerista, con la idea de candidatearse. "No pudo ser esta vez, pero me estoy preparando para el 2023", desliza.

"Quiero armar una escuela de oficios, no sólo peluquería sino todo tipo de oficios, porque es lo que hace falta en el mundo y lo que da trabajo", afirma.

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