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Sigue el boom de las casas por un euro en Europa: qué ciudades las ofrecen, qué exigen y cuál es el costo final

Si bien es una posibilidad concreta, los costos ocultos elevan sustancialmente el presupuesto pensado en un primer momento. Qué se debe contemplar
Por S.A.
ACTUALIDAD - 19 de Enero, 2026

En distintos países europeos, pequeños pueblos y ciudades con problemas de despoblación implementaron en los últimos años programas inmobiliarios singulares: venden viviendas por el precio simbólico de un euro o acompañan la mudanza con subsidios económicos. Aunque el valor inicial suele captar la atención internacional, estas iniciativas incluyen requisitos estrictos, plazos de obra obligatorios y costos adicionales que elevan de manera significativa la inversión final.

Italia: los municipios que lideran el programa

Italia es el país donde más se desarrolló el esquema de casas por un euro, especialmente en regiones del sur afectadas por el envejecimiento poblacional y la emigración. En Sicilia, uno de los casos más conocidos es Mussomeli, una localidad del interior de la isla que ofrece viviendas abandonadas a precio simbólico. El municipio también dispone de casas en mejor estado desde unos 12.000 dólares, destinadas a quienes buscan mudarse sin obras extensas.

Otro ejemplo relevante es Sambuca di Sicilia, que ganó notoriedad internacional tras subastar propiedades ruinosas por un euro. Allí se exige un depósito de garantía y la presentación de un proyecto de restauración aprobado por el municipio, con plazos de ejecución que no superan los tres años.

En Cerdeña, el programa se concentra en pueblos pequeños como Ollolai, una de las primeras localidades en adoptar esta estrategia. A pesar del alto interés inicial, solo una porción reducida de los postulantes concreta la mudanza. Además del euro simbólico, la región ofrece incentivos adicionales: hasta 15.000 euros para parejas que se instalen en pueblos de menos de 3.000 habitantes y hasta 20.000 euros si el proyecto incluye la creación de empleo local.

Otros municipios italianos adheridos incluyen Calatafimi Segesta, Augusta, Caltagirone y Pratola Peligna, todos con esquemas similares basados en la restauración obligatoria de inmuebles en desuso.

Los costos ocultos detrás del euro simbólico

Los testimonios de compradores muestran que el precio inicial no refleja el costo real. Dayami, una joven cubana que adquirió una casa bajo este programa, explicó que el proceso incluye honorarios notariales, gastos de registro, catastro, permisos municipales y servicios profesionales, como arquitectos y técnicos especializados.

Además, los municipios exigen un depósito de garantía, que ronda los 4.000 euros, reembolsable solo si la obra se completa en el plazo estipulado. A esto se suman los costos de restauración: renovación de instalaciones eléctricas y sanitarias, refuerzos estructurales, techos, aislamiento térmico y materiales tradicionales exigidos por las normas urbanísticas locales.

En muchos casos, el gasto final supera los 50.000 euros, incluso en viviendas pequeñas. Algunas construcciones deben demolerse parcialmente antes de ser reconstruidas, lo que incrementa aún más el presupuesto.

Restauraciones que multiplican la inversión

El caso de Meredith Tabbone, una asesora financiera estadounidense, ilustra los extremos a los que puede llegar la inversión. En 2019 compró una casa por un euro en Sambuca di Sicilia, sin servicios básicos y con graves problemas estructurales. Tras adquirir una propiedad lindera y unificar ambas, el proyecto de restauración se extendió durante cuatro años y demandó más de 400.000 euros.

Aunque se trata de un ejemplo excepcional, su experiencia refleja que los costos pueden escalar rápidamente cuando surgen imprevistos, se amplía la obra o se busca cumplir estándares modernos de confort en edificaciones antiguas.

Francia: el caso puntual de Ambert

En Francia, el esquema de casas por un euro es menos común, pero existe. La ciudad de Ambert, ubicada en la región de Puy-de-Dôme, lanzó un programa para reducir el alto nivel de viviendas vacías, que en algunas zonas alcanza el 60 %.

Las condiciones incluyen la obligación de renovar la propiedad, residir en ella al menos tres años y no destinarla a segunda vivienda. El municipio ofrece ayudas económicas para la rehabilitación, pero exige compromisos firmes para evitar la especulación inmobiliaria y garantizar la repoblación efectiva.

España: incentivos económicos en zonas rurales

España no comercializa viviendas por un euro, pero impulsa programas de atracción de residentes mediante subsidios directos. En Extremadura, los trabajadores remotos pueden acceder a hasta 15.000 euros si se comprometen a vivir al menos dos años en la región. El beneficio también está disponible para extranjeros con residencia legal, incluidos los titulares de visado de nómada digital.

En el norte del país, el pequeño municipio de Ponga, en Asturias, ofrece 3.000 euros a nuevos residentes y un adicional por cada hijo nacido, con la condición de permanecer cinco años. Se trata de una zona de baja densidad poblacional, rodeada de parques naturales y con servicios limitados.

El costo final: mucho más que un euro

Más allá de las diferencias entre países y ciudades, la experiencia acumulada muestra que el costo real de una casa de un euro rara vez baja de los 30.000 o 40.000 euros, y suele ubicarse bastante más arriba. A los gastos de compra y restauración se suman mudanza, adaptación cultural, aprendizaje del idioma y limitaciones en el acceso a servicios.

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