Vendieron su casa, se fueron a vivir a un crucero y ahora trabajan home office desde el mar
Katrina Middleton y su pareja Kevin, ambos de 29 años y oriundos de Escocia, tomaron una decisión poco habitual que transformó por completo su rutina: vendieron su casa de cuatro habitaciones, valuada en 315.000 libras (unos u$s429.000), y se mudaron a un crucero para vivir y trabajar mientras recorren distintos destinos del mundo. La elección implicó dejar atrás una vida estable en tierra firme para adoptar un esquema completamente distinto, con el océano como escenario cotidiano.
Lejos de tratarse de una pausa laboral o de un viaje temporal, la pareja mantuvo sus empleos y reorganizó su día a día para trabajar de forma remota desde la cabina del barco. Así, alternan reuniones virtuales y tareas profesionales mientras despiertan en ciudades tan diversas como Singapur, Ciudad del Cabo, Mauricio o Dubái, sin abandonar sus responsabilidades ni modificar sus horarios de trabajo en el Reino Unido.
Cómo surgió la idea de mudarse a un crucero
El proyecto comenzó de manera inesperada. Katrina y Kevin habían planificado un viaje por el Canal de Suez, pero la travesía fue cancelada. Ante esa situación, la naviera les ofreció dos opciones: recibir un reembolso o embarcarse en un itinerario alternativo de 35 noches desde Barcelona hasta Singapur, rodeando el continente africano.
"Sabíamos que ninguno de los dos podía tomarse 35 días de vacaciones, así que pensamos: ¿por qué no trasladar nuestra oficina a bordo? En ese momento, todo encajó", relató Katrina. La propuesta funcionó como una prueba piloto que les permitió evaluar si era posible compatibilizar el trabajo remoto con una vida en altamar.
Kevin dirige una consultora de tecnología de la información, mientras que Katrina trabajaba en marketing y luego desarrolló su propio emprendimiento vinculado a la creación de contenido sobre cruceros. Durante ese primer viaje comprobaron que podían cumplir con sus obligaciones laborales desde cualquier lugar del mundo, incluso cuando debían conectarse a horarios poco convencionales, como reuniones a las tres de la madrugada.
La experiencia resultó lo suficientemente positiva como para considerar un cambio definitivo. Tras regresar, tomaron la decisión de vender su vivienda y destinar esos recursos a financiar una vida itinerante a bordo de distintos cruceros, combinando trabajo y viajes de manera permanente.
Costos, organización y el día a día en altamar
Contra la idea extendida de que vivir en un crucero es un lujo inaccesible, la pareja sostiene que su nuevo estilo de vida es más económico que mantener una casa. Según explicó Katrina, al comparar todos los gastos habituales en tierra con los costos de la vida en el barco, el balance resulta favorable.
En su cálculo mensual, la vida en tierra implicaba 6.510 libras, que incluían hipoteca, impuestos, vehículos, alimentos, servicios y gastos sociales. En cambio, vivir en un crucero les demanda alrededor de 4.550 libras mensuales, cifra que contempla alojamiento, comidas, entretenimiento y conexión básica a internet.
Durante su último viaje por el Caribe, en fechas como Navidad y Año Nuevo, pagaron 164 libras por noche por una cabina para dos personas, con todas las comidas y actividades incluidas. Para reducir costos, aplican una serie de estrategias: reservar cruceros de reposicionamiento, optar por cabinas interiores, anticipar las compras y aprovechar ofertas, además de comparar precios de excursiones mediante aplicaciones y lavar la ropa a mano para evitar cargos adicionales.
El gasto extra más relevante es el Wi-Fi, indispensable para sostener el trabajo remoto. Pagan cerca de 15 libras por noche para contar con una conexión estable que les permita cumplir con sus tareas profesionales. Aunque reconocen que la vida en el mar tiene aspectos menos favorables, como la distancia de familiares y amigos o la falta de comidas caseras, no contemplan volver a una vivienda tradicional. "Despertar en un nuevo país sin subirse a un avión, desarmar una sola vez la valija y quedarse quieto mientras el mundo viene hacia vos elimina mucho estrés", explicó Katrina.
Sin una fecha de regreso definida, la pareja planea seguir viviendo la mayor parte del año en cruceros, compartir su experiencia en un canal de YouTube y desarrollar proyectos vinculados al turismo, como CruiseGPT, una herramienta de inteligencia artificial pensada para viajeros. Para ellos, la elección no es solo un cambio de domicilio, sino una forma distinta de entender el trabajo y la vida cotidiana."Es difícil de explicar si no estuviste en un crucero, pero la mayoría de las personas que conocemos no tienen una mala palabra para decir. Incluso los escépticos cambian de opinión después de probarlo", concluyó Katrina.