Construirán un tren bala submarino para reducir un viaje de seis horas a 40 minutos
China, el gigante asiático que lidera la vanguardia en infraestructura ferroviaria, ha comenzado a trazar las líneas de lo que podría ser una de las obras de ingeniería más ambiciosas de la historia moderna. El proyecto consiste en la creación de un túnel submarino estratégico en el estrecho de Bohai, diseñado para conectar las ciudades portuarias de Dalian y Yantai. Actualmente, el trayecto entre ambas urbes requiere un viaje costero de seis horas; con la nueva conexión, ese tiempo se reduciría drásticamente a solo 40 minutos.
Esta megaobra no solo busca batir récords de velocidad y distancia, sino que pretende transformar el paradigma económico y logístico de dos de las regiones industriales más potentes del país. Al eliminar el rodeo por la costa, las cadenas de suministro -que hoy operan con márgenes de maniobra ínfimos- ganarían una fiabilidad y puntualidad sin precedentes, conectando directamente dos sistemas ferroviarios que hasta ahora funcionaban de manera fragmentada.
Tren submarino en China: la ingeniería de avanzada con tres tubos bajo el lecho marino
El diseño preliminar del proyecto contempla una estructura colosal de 123 kilómetros de extensión, lo que la convertiría en el túnel submarino más largo del mundo, superando con creces al Eurotúnel (38 km bajo el mar) y al túnel Seikan en Japón (54 km). Para garantizar la operatividad y la seguridad, los ingenieros planean la construcción de tres conductos paralelos:
- Dos tubos principales: Destinados exclusivamente al tránsito de trenes de alta velocidad que podrían alcanzar los 250 km/h.
- Un tubo central: Dedicado a tareas de mantenimiento, ventilación avanzada y, fundamentalmente, como pasillo de evacuación y rescate en caso de emergencia.
El desafío técnico es excepcional, ya que el subsuelo del estrecho combina roca dura con zonas fracturadas y una actividad sísmica recurrente. Por ello, la estructura deberá estar equipada con sensores de fuego, sistemas de despresurización y una capacidad de absorción de vibraciones de última generación para proteger la integridad de los pasajeros y la carga.
Inversión y plazos: un proyecto a largo plazo
Las cifras que rodean este "tren bala submarino" son astronómicas. Se estima un presupuesto aproximado de 26.000 millones de euros, financiado mediante una combinación de fondos estatales, aportes regionales y la emisión de deuda específica. Si bien el proyecto aún se encuentra en fase de estudios ambientales y análisis de suelo, los expertos prevén un plazo de ejecución de entre diez y quince años.
Más allá de la inversión inicial, el impacto ambiental es un factor clave en la agenda. El uso masivo de acero y cemento obliga a las autoridades a realizar evaluaciones estrictas para proteger el ecosistema marino. No obstante, el beneficio a largo plazo sería la reducción de las emisiones de carbono al disminuir el tráfico pesado por carretera y mar. De concretarse, China no solo logrará manipular el tiempo a su favor, sino que establecerá un nuevo orden económico en su comercio exterior, consolidando su dominio sobre los mares de Bohai y Amarillo.