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Crisis política en Perú: el Congreso destituyó a José Jerí a pocas a semanas de las elecciones

El Congreso de Perú destituyó a José Jerí por tráfico de influencias y elegirá un nuevo presidente interino antes de las elecciones.
17/02/2026 - 16:41hs
Crisis política en Perú: el Congreso destituyó a José Jerí a pocas a semanas de las elecciones

El Congreso de Perú destituyó este martes al presidente encargado José Jerí por "tráfico de influencias", a dos meses de las elecciones generales previstas para el 12 de abril. La decisión se adoptó en una sesión extraordinaria convocada tras reunir las 78 firmas necesarias para debatir su permanencia en el cargo. Este miércoles el Parlamento deberá elegir a un nuevo titular del Congreso, quien asumirá de manera automática la Presidencia de la República hasta la asunción del mandatario electo el 28 de julio.

Jerí, dirigente del partido Somos Perú, había asumido la Presidencia de forma interina el 10 de octubre, luego de la destitución de la entonces mandataria encargada Dina Boluarte, quien, a su vez, había llegado al poder tras la remoción de Pedro Castillo el 7 de diciembre de 2022. Con la salida de Jerí, Perú registra el octavo cambio presidencial en menos de una década.

La destitución se produjo en el marco de un proceso parlamentario impulsado tras la difusión de imágenes y registros que vincularon al presidente encargado con reuniones reservadas con empresarios en Lima. El caso fue denominado mediáticamente como "Chifagate", en referencia a uno de los encuentros ocurridos en un restaurante de comida china que se encontraba cerrado al público.

Las reuniones que originaron el proceso

El 26 de diciembre se filtró un video en el que se observa a José Jerí ingresando encapuchado y con lentes oscuros a un restaurante en la capital peruana. Según trascendió, el mandatario no acudió únicamente a una comida privada, sino a una reunión con Zhihua Yang, empresario con inversiones en sectores como seguridad privada y construcción de infraestructura, incluidas centrales hidroeléctricas.

Posteriormente se difundieron imágenes de otros encuentros con Yang y con Ji Wu Xiaodong, otro empresario cuyos antecedentes generaron cuestionamientos en el Congreso. Ji Wu Xiaodong fue vinculado a una presunta organización criminal dedicada al tráfico ilegal de madera y contaba con una condena de arresto domiciliario. De acuerdo con la información presentada durante el debate parlamentario, visitó el Palacio de Gobierno en tres ocasiones.

La secuencia de reuniones, junto con versiones cambiantes ofrecidas por Jerí para explicar los encuentros, motivó pedidos de investigación y abrió un proceso político en el Congreso. Antes de iniciarse la sesión, el presidente encargado reiteró que no había cometido delito alguno y calificó los hechos como "errores" de forma. Sostuvo que no existió tráfico de influencias ni intervención indebida en favor de empresarios.

Debate parlamentario y correlación de fuerzas

El tratamiento del caso se dio en un contexto preelectoral, a ocho semanas de los comicios generales. Diversas bancadas evaluaron el impacto político de la decisión en un escenario en el que también se renueva el Congreso. El debate estuvo marcado por interrupciones, acusaciones cruzadas y llamados al orden por parte de la mesa directiva.

Las agrupaciones con mayor intención de voto según encuestas recientes, entre ellas Fuerza Popular y Renovación Popular, mantuvieron posiciones diferenciadas durante el proceso. Fuerza Popular, liderada por Keiko Fujimori, anunció que no respaldaría la censura de Jerí con el argumento de evitar mayor inestabilidad institucional. Otras bancadas sumaron los votos necesarios para avanzar con la destitución.

En medio de la sesión, la congresista Ana Zegarra, integrante de Somos Perú y compañera de bancada de Jerí, presentó una cuestión de orden para que el pleno debatiera una moción de vacancia en lugar de una censura. La diferencia radica en la cantidad de votos requeridos para su aprobación. La iniciativa no prosperó y el Congreso continuó con el mecanismo previsto inicialmente.

Finalmente, la moción fue aprobada y José Jerí quedó vacado del cargo. La votación se dio tras semanas de negociaciones entre bloques parlamentarios y luego de que se consolidaran las firmas necesarias para convocar el pleno extraordinario.

Impacto en la opinión pública y datos de encuestas

La salida de Jerí se produjo en un contexto de deterioro de su imagen pública. Al inicio de su mandato interino, registraba niveles de aprobación que alcanzaban el 58%, según mediciones difundidas en ese momento. Sin embargo, tras la difusión de los videos y el avance del proceso parlamentario, distintos sondeos reflejaron una caída en la percepción ciudadana.

Una encuesta de Datum Internacional indicó que el 68% de los consultados consideraba que Jerí era sospechoso de haber cometido actos de corrupción. Estos datos fueron citados durante el debate legislativo como parte del contexto político que rodeó la decisión del Congreso.

Durante la sesión, el parlamentario Hamlet Echeverría, de la bancada Juntos por el Perú y autor de una de las mociones de vacancia, afirmó: "Este Congreso debe decidir si quiere seguir siendo cómplice del poder o si recupera un mínimo de dignidad frente al pueblo. El señor José Jerí ha ejercido el poder de manera clandestina. Reuniones secretas, agendas ocultas, encuentros nocturnos con empresarios, versiones contradictorias frente a la opinión pública. Aquí no discutimos errores, sino presuntos delitos".

Desde el entorno del mandatario saliente se insistió en que no existieron actos ilícitos y que las reuniones no implicaron decisiones administrativas ni beneficios indebidos. No obstante, la mayoría parlamentaria consideró que los hechos ameritaban su destitución en el marco de las atribuciones constitucionales del Congreso.

Nuevo escenario institucional en Perú

Tras la vacancia de Jerí, el Congreso deberá elegir a un nuevo presidente del Legislativo. De acuerdo con el ordenamiento constitucional peruano, quien asuma la titularidad del Parlamento ocupará también la Presidencia de la República hasta la asunción del mandatario que resulte electo en las elecciones del 12 de abril.

El próximo jefe de Estado iniciará su mandato el 28 de julio, fecha en la que se conmemora la independencia del país. Hasta entonces, el nuevo presidente interino deberá conducir la transición en un contexto político marcado por la sucesión de cambios en el Ejecutivo.

Con la salida de José Jerí, Perú suma su octavo presidente en menos de diez años, en una secuencia que incluyó destituciones, renuncias y sucesiones constitucionales. La reiteración de cambios en la jefatura del Estado se produce en paralelo a un calendario electoral que definirá nuevas autoridades tanto en el Ejecutivo como en el Legislativo.

El desarrollo de la campaña electoral continuará en las próximas semanas, mientras el Congreso define a la autoridad que completará el período transitorio. La evolución del proceso y la conformación de mayorías parlamentarias serán determinantes para la gobernabilidad hasta el recambio institucional previsto para julio.

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