MEDIO ORIENTE

¿Un déjà vu estratégico? EE.UU. se encamina a activar un plan de hace cuatro décadas para presionar a Irán

El posible desembarco en la isla iraní de Kharg expone un giro en la estrategia de Estados Unidos y eleva el riesgo de una escalada de impacto global
Por iProfesional
ACTUALIDAD - 23 de Marzo, 2026

En pleno golfo Pérsico hay un territorio diminuto que, pese a su fragilidad, resistió bombardeos constantes durante la guerra entre Irán e Irak en los años 80 sin perder su papel clave en la exportación de petróleo. Ese antecedente revela una constante: en los conflictos energéticos, los puntos más chicos pueden ser los más difíciles de reemplazar.

Kharg, el verdadero objetivo

El reciente despliegue de un segundo grupo anfibio estadounidense en la región, con miles de marines, no parece un movimiento rutinario. Más bien sugiere un cambio de enfoque: Washington podría estar evaluando pasar de ataques a distancia a una operación directa sobre el terreno para reabrir el estrecho de Ormuz.

La isla de Kharg, ubicada frente a la costa iraní, concentra cerca del 90% de las exportaciones de crudo del país. Esa centralidad la convierte en una pieza estratégica: quien controle ese punto, maneja buena parte de los ingresos que sostienen a Teherán. Tras semanas de ofensivas aéreas, el refuerzo militar apunta a una alternativa más arriesgada: presencia física y control territorial.

Un plan con historia

Lejos de ser una idea improvisada, la posibilidad de ocupar Kharg tiene antecedentes. Según recordó el Financial Times, la estrategia ya había sido planteada hace décadas. En aquel entonces, se proponía golpear directamente la infraestructura petrolera iraní como forma de presión.

En aquel entonces planteaba "ir y tomar la isla" como reacción ante cualquier desafío en el Golfo, y, 40 años más tarde, esa misma lógica —ultimátum, presión económica y uso contundente de la fuerza— vuelve a aparecer prácticamente intacta.

La clave económica detrás de Kharg

Detrás de esta hipótesis hay una lógica clara. Irán logró sostener sus exportaciones mientras complica las de sus adversarios, utilizando el estrecho de Ormuz como herramienta de presión global.

Controlar Kharg implicaría atacar esa fuente de ingresos y revertir el equilibrio. Más que destruir infraestructura, el objetivo sería dominarla: usar la isla como elemento de negociación para forzar la reapertura del paso marítimo y condicionar a Irán.

Una conquista compleja de sostener

Aunque un desembarco podría concretarse con rapidez gracias al poder militar estadounidense, mantener el control sería mucho más difícil. La cercanía con territorio iraní dejaría a la isla expuesta a ataques constantes con misiles o drones.

Además, las líneas de abastecimiento resultarían vulnerables, lo que transformaría la operación en un conflicto prolongado más cercano al desgaste que a una ofensiva rápida.

Analistas coinciden en que el mayor riesgo excede lo militar. Un ataque directo sobre un punto tan sensible podría desencadenar represalias en toda la región, afectar infraestructuras energéticas y disparar el precio del petróleo.

También existe la posibilidad de que la presión no logre su objetivo. En lugar de ceder, Irán podría endurecer su postura y expandir el conflicto. En ese contexto, Kharg deja de ser solo un blanco estratégico para convertirse en una apuesta de alto riesgo, capaz de redefinir el curso de la guerra.

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