MAR DEL PLATA

Animales del Aquarium: fracasaron las ventas al exterior y ahora buscan donarlos a instituciones locales

Tras el cierre de la empresa, los ejemplares alojados en el predio dependen ahora de negociaciones con organizaciones nacionales para su futuro
Por iProfesional
ACTUALIDAD - 08 de Abril, 2026

Los animales del Aquarium de Mar del Plata siguen sin destino tras más de un año del cierre. Son 66 ejemplares que permanecen en el predio sin poder ser reubicados. La quiebra de Plunimar S.A., la empresa que operaba el parque, acaba de sumar un giro inesperado en el expediente judicial.

La compañía comenzó a evaluar la donación de parte de la fauna. Es una alternativa que aparece por primera vez en los documentos de la causa. Hasta ahora, la estrategia había sido vender los animales al exterior para generar liquidez.

Pero ese plan fracasó: las restricciones sanitarias por el brote de gripe aviar en Argentina bloquearon las operaciones con distintos mercados internacionales.

El dato surge del cruce de dos documentos recientes. Por un lado, una nota presentada por Plunimar el 23 de marzo. Allí la empresa reconoce que está llevando adelante gestiones para donar ejemplares.

Las instituciones mencionadas son tres: Fundación Bubalcó, Bioparque Batán y Fundación Temaikén. Por otro lado, un informe técnico del Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense fechado el 30 de marzo incorpora esa información como parte de las alternativas en análisis.

Por qué la venta internacional no funcionó y apareció la donación

La empresa no descartó del todo la venta. En su presentación aclara que la venta internacional de algunos pingüinos no fue descartada totalmente. Pero admite que depende de cumplir requisitos sanitarios muy estrictos.

El problema es concreto: el brote de gripe aviar en Argentina limita el ingreso de ejemplares en varios países. Esa restricción viene bloqueando operaciones hace meses. La donación aparece como salida de emergencia ante ese escenario.

El origen del conflicto explica por qué llegaron a esta instancia. Plunimar, vinculada al grupo internacional Dolphin, pidió su propia quiebra como medida urgente. La razón: quedó sin ingresos tras el cierre del parque en marzo de 2025.

La empresa tenía una obligación clave que no pudo cumplir: entregar el predio vacío y sin animales antes del 31 de marzo de 2026. Ese plazo venció y la restitución no se concretó.

Sin haber logrado reubicar a la fauna y sin recursos para sostener la operación, la empresa optó por presentarse en quiebra. Ese movimiento dejó al descubierto la estrategia que había intentado durante meses.

Los millones que no llegaron: las ofertas internacionales que no prosperaron

Plunimar intentó convertir a los animales en activos vendibles para generar liquidez. De hecho, antes de la quiebra logró concretar una operación: vendió diez delfines a Egipto por u$s800.000. Esa transacción recién se conoció en detalle dentro del expediente.

Pero el resto de las negociaciones no prosperó. Según consta en la causa, hubo ofertas por u$s750.000 desde México. También llegó una propuesta desde China por u$s950.000.

El zoológico de San Pablo ofreció u$s250.000. Además, hubo contactos con mercados como Filipinas, Rusia y Europa del Este. Ninguna de esas operaciones se concretó.

El contexto atravesado por trabas regulatorias, demoras y falta de financiamiento frenó todo. Las restricciones sanitarias por gripe aviar cerraron la mayoría de los mercados potenciales.

Cómo están los 66 animales que siguen en el predio

Los animales permanecen en el predio del Aquarium. Se trata de 62 pingüinos de distintas especies: magallánicos, rey y saltarrocas. A ellos se suman cuatro lobos marinos de dos pelos.

Los lobos tienen nombre: Ciro, Joaco, Nazareno y Mía. Sobre su estado, el informe oficial de la Provincia aporta un dato que baja la urgencia sanitaria. Allí se indica que los ejemplares se encuentran en adecuadas condiciones médico-veterinarias.

Además, cumplen con parámetros compatibles con estándares de bienestar animal. Tras una inspección realizada el 13 de marzo, se constató que los lobos marinos estaban atentos, activos, con buen estado corporal.

No se verificaron situaciones que ameriten medidas urgentes. Sin embargo, el mismo documento fija un límite claro: el Estado no se hace cargo de la situación.

La custodia, alimentación, mantenimiento y atención de los ejemplares siguen siendo responsabilidad del titular del establecimiento o de quien ejerza su administración en el marco del proceso de quiebra.

Las tierras en cuestión son unas nueve hectáreas frente al mar. Pertenecen a la familia Peralta Ramos, histórica propietaria del lugar. Hoy están en el centro de negociaciones para su desarrollo.

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