MEJOR AISLACIÓN

Calefacción eléctrica o gas: el truco definitivo para ahorrar un 30% en tu factura de junio

Con tarifas de luz y gas cada vez más sensibles para la economía doméstica, la aislación térmica comienza a dejar de ser un lujo
Por YA
ACTUALIDAD - 28 de Junio, 2026

Con las temperaturas en descenso y las boletas de luz y gas ganando protagonismo en los gastos del hogar, muchos centran su atención en el consumo de estufas, calefactores y equipos eléctricos. Sin embargo, especialistas advierten que el verdadero secreto para lograr un ahorro en invierno no está tanto en apagar artefactos, sino en evitar que el calor se escape de la vivienda.

La clave pasa por la aislación térmica, un aspecto al que históricamente se le prestó poca atención, pero que puede convertirse en un factor determinante en momentos de subas tarifarias y presión sobre el presupuesto familiar.

¿Cómo lograr ahorro en invierno sin resignar calefacción?

Los expertos coinciden en que una vivienda correctamente aislada puede reducir drásticamente el consumo destinado a climatización. Federico García Zúñiga, profesor de Arquitectura de la Universidad Nacional de La Plata y consultor de la Asociación Nacional de Industrias de Materiales Aislantes, asegura que una envolvente eficiente permite obtener ahorros de hasta un 70% en calefacción y refrigeración.

En términos generales, el ahorro energético total puede alcanzar el 35% del consumo de una vivienda.

Ahorro en invierno: dónde se pierde más calor dentro de una casa

Uno de los datos que más sorprende es que gran parte de la energía se desperdicia por fallas estructurales. Según Adriana López, referente de la Asociación Argentina de PVC, las pérdidas térmicas se distribuyen de la siguiente manera:

  • 40% por el techo;
  • 30% por las paredes;
  • 20% por puertas y ventanas;
  • 10% por el piso.

Por ese motivo, la colocación de burletes, la utilización de lana de vidrio, poliuretano o poliestireno expandido y la incorporación de ventanas con doble vidrio hermético aparecen entre las soluciones más eficientes. Además del ahorro económico, estas mejoras contribuyen a reducir el impacto ambiental y el consumo energético.

Francisco Pedrazzi, del Instituto de Construcción en Seco (INCOSE), considera que el etiquetado energético de las viviendas tendrá una importancia similar a la que hoy poseen los electrodomésticos

¿Por qué la transmitancia térmica es clave para el ahorro en invierno?

Aunque el concepto todavía resulta poco conocido para la mayoría de los hogares argentinos, la transmitancia térmica comienza a ganar protagonismo.

Se trata de un indicador que mide la cantidad de calor que atraviesa techos, paredes o ventanas. Cuanto menor es ese valor, mejor es la capacidad aislante. Un vidrio común tiene una transmitancia cercana a 5,80 W/m2, mientras que una ventana con doble vidriado hermético puede reducirla hasta 2,80.

Del mismo modo, un muro sin aislación puede presentar una transmitancia de 1,50 W/m2, pero mediante materiales aislantes adecuados ese valor puede descender hasta 0,55. En Europa, esta información ya forma parte de las características que se publican al vender o alquilar una propiedad.

Ahorro en invierno: el problema que arrastran la mayoría de las viviendas

Especialistas del Grupo de Instituciones por el Etiquetado Energético de Viviendas y del Argentina Green Building Council sostienen que más del 90% de las viviendas y edificios del país fueron construidos con normas obsoletas en materia de aislación. En la Ciudad de Buenos Aires y en Rosario los códigos de edificación modernos comenzaron a implementarse hace relativamente pocos años, por lo que gran parte de las construcciones actuales fueron levantadas bajo parámetros que hoy se consideran insuficientes.

¿Por qué el ahorro en invierno puede convertirse en un factor decisivo para comprar una vivienda?

Francisco Pedrazzi, del Instituto de Construcción en Seco (INCOSE), considera que el etiquetado energético de las viviendas tendrá una importancia similar a la que hoy poseen los electrodomésticos.

El especialista sostiene que, cuando el grado de eficiencia forme parte de las escrituras y de los avisos inmobiliarios, los compradores estarán dispuestos a pagar más por una propiedad que permita ahorrar energía y reducir gastos a largo plazo.

Con tarifas de luz y gas cada vez más sensibles para la economía doméstica, la aislación térmica comienza a dejar de ser un lujo para transformarse en una inversión estratégica.

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