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Fue un símbolo del café porteño, pero hoy atraviesa una fuerte crisis

Una histórica cadena redujo la cantidad de locales, enfrenta pedidos de quiebra y refleja el difícil momento que vive el sector gastronómico
Por IM
02/08/2026 - 09:00hs
Fue un símbolo del café porteño, pero hoy atraviesa una fuerte crisis

Le Blé fue durante años uno de los casos de éxito más representativos de la gastronomía argentina. Su propuesta inspirada en las tradicionales boulangeries francesas, la apuesta por instalar locales fuera de los corredores gastronómicos tradicionales y un modelo de expansión basado en sucursales propias y franquicias la convirtieron en una marca reconocida dentro del negocio del café.

No obstante, ese escenario cambió de forma significativa. La cadena disminuyó su presencia comercial, enfrenta una compleja situación financiera y una de las sociedades vinculadas a su operación acumula cheques rechazados, deudas bancarias y pedidos de quiebra, en un contexto que también expone las dificultades que atraviesan muchas empresas gastronómicas en Argentina.

La situación quedó reflejada en los registros comerciales y judiciales. Be Larch S.A., una de las sociedades vinculadas a la operación de Le Blé y presidida por Pablo "Paul" Petrelli, registra 175 cheques rechazados por más de $205 millones, además de una deuda financiera cercana a $517,6 millones, según la información publicada por la Central de Deudores del Banco Central y relevamientos comerciales.

Aunque los problemas financieros ocupan hoy el centro de la escena, detrás de la crisis también se destaca la fuerte caída del consumo, el incremento de los costos operativos y un mercado gastronómico cada vez más competitivo, factores que afectaron a numerosas cafeterías y cadenas durante los últimos meses.

De una expansión constante a una red de locales mucho más reducida

Cuando Le Blé abrió su primer local en 2008, pocos imaginaban que terminaría convirtiéndose en una de las cadenas de cafeterías más reconocidas del país. Fundada por Pablo Petrelli y la belga Donatienne Fievet, la empresa construyó una identidad propia basada en panadería artesanal, cafetería de especialidad y una estética inspirada en Europa.

A diferencia de otras marcas del rubro, la compañía apostó por instalarse en barrios residenciales y zonas con alto tránsito cotidiano, evitando depender exclusivamente de los principales polos gastronómicos porteños. Esa estrategia le permitió consolidar una red de sucursales que combinó locales propios y franquiciados.

El crecimiento fue sostenido durante más de una década. En 2018 la cadena contaba con 22 sucursales y continuó expandiéndose hasta alcanzar 39 locales, cifra informada por sus directivos durante 2025, cuando incluso analizaban desembarcar en Madrid y proyectaban nuevas aperturas en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense.

Ese escenario cambió rápidamente. Actualmente la red ronda 25 locales entre establecimientos propios y franquiciados, muy por debajo del máximo alcanzado. En paralelo, varias franquicias dejaron de operar bajo la marca y distintos puntos de venta cerraron sus puertas durante los últimos meses.

Además de cierres de sucursales, varias franquicias abandonaron la red durante los últimos meses.

Las deudas y los pedidos de quiebra que complican el presente de Le Blé

La situación financiera de la cadena comenzó a reflejarse en distintos registros comerciales durante los últimos meses. De acuerdo con información recopilada por este medio y datos de la Central de Deudores del Banco Central (BCRA), Be Larch S.A., una de las sociedades vinculadas a la operación de Le Blé y presidida por Pablo Petrelli, acumuló 175 cheques rechazados por más de $205 millones.

La mayoría de esos documentos fueron rechazados entre abril y junio de este año, principalmente por falta de fondos. A eso se sumó una deuda bancaria cercana a $517,6 millones, distribuida entre distintas entidades financieras.

Los registros del Banco Central también muestran un deterioro en el perfil crediticio de la sociedad. Mientras algunas obligaciones permanecían en Situación 1, correspondiente a clientes con cumplimiento normal, otras ya figuraban en Situación 2, 3 y 4, categorías que reflejan distintos niveles de atraso en los pagos.

El compromiso más importante correspondía al Banco Galicia, donde la empresa registraba una deuda de $192,6 millones con una mora superior a 120 días. También figuraban obligaciones con Banco Nación, Banco Macro, Banco Ciudad, American Express, Garantizar SGR y Móvil SGR, entre otras entidades.

A las dificultades financieras se agregaron reclamos judiciales presentados por proveedores que solicitaron la quiebra de la compañía.

Uno de los expedientes fue iniciado por Posta Express S.R.L., luego del rechazo de un cheque electrónico por falta de fondos. Según la presentación judicial, la deuda supera $1,19 millones, incluyendo intereses y gastos, y la empresa sostuvo que las intimaciones de pago no obtuvieron respuesta.

El segundo pedido fue promovido por Molino Chacabuco, uno de los proveedores de harina e insumos para panificación. La firma reclamó el cobro de tres cheques electrónicos rechazados por un capital superior a $11,4 millones, monto que asciende a casi $11,8 millones con intereses e impuestos.

Hasta el momento, esos expedientes permanecen en trámite y la Justicia deberá resolver si corresponde avanzar con los pedidos de quiebra o si la empresa regulariza su situación antes de esa instancia.

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