Uber: cuánto hay que cobrar por kilómetro para que manejar sea rentable y cuánto se gana
Puntos importantes
Manejar para Uber puede parecer, a primera vista, una manera sencilla de generar ingresos: conectar la aplicación, aceptar viajes y cobrar por cada recorrido. Pero detrás de cada kilómetro hay una estructura de costos que puede cambiar por completo la rentabilidad del trabajo. Pero es necesario tener en cuenta todos los factores que inciden en el resultado final.
Un cálculo muestra cuánto debe facturar un conductor para cubrir el alquiler del auto, el GNC y los kilómetros que realiza sin pasajeros. La diferencia entre facturar y la ganancia de un chofer de Uber puede ser mucho mayor de lo que parece. El dato clave es que no todos los kilómetros que hace un chofer son rentables. Una parte corresponde a viajes con pasajeros y otra se consume buscando clientes, trasladándose hasta el punto de encuentro, regresando de viajes largos, reposicionándose o realizando movimientos personales.
Por eso, para saber cuánto dinero realmente puede dejar Uber, no alcanza con mirar cuánto paga cada viaje. Hay que considerar cuánto cuesta mantener el vehículo durante la semana y distribuir ese costo solamente sobre los kilómetros que efectivamente generan ingresos.
En tal sentido, se puede plantear un ejemplo concreto para un chofer que trabaja con un auto alquilado. El primer número que aporta claridad sobre el negocio es que el vehículo tiene un costo semanal de $450.000, monto que incluye hasta 2.000 kilómetros disponibles. A ese importe se suman aproximadamente $100.000 semanales de GNC y otros gastos, lo que lleva el costo total de funcionamiento a $550.000 por semana.
Debe tenerse en cuenta, además, que si bien existe un límite de 2.000 kilómetros incluidos en el alquiler, no necesariamente todos pueden considerarse productivos, por lo que de ese total y siempre a manera de referencia los kilómetros rentables bajan a 1.500 por semana y obviamente son aquellos recorridos en los que el conductor lleva pasajeros o realiza viajes que efectivamente generan facturación.
Los otros 500 kilómetros quedan dentro de lo que podría denominarse kilometraje operativo o no rentable. Allí entran los recorridos para buscar pasajeros, regresar de determinados viajes, reposicionarse en zonas con mayor demanda o realizar movimientos sin pasajero. Desde ya que la diferencia es fundamental porque el costo del vehículo se paga por los 2.000 kilómetros disponibles, pero la rentabilidad se obtiene sobre una cantidad menor.
De cuánto es el verdadero costo por kilómetro rentable en Uber
Si esos $550.000 de costo se distribuyen sobre los 1.500 kilómetros que se consideran rentables, aparece uno de los datos más importantes del cálculo: el costo efectivo es de aproximadamente $366,67 por cada kilómetro rentable, redondeado a $367. Es decir, antes de pensar en ganancias, cada kilómetro productivo realizado por el chofer debe generar más de ese importe simplemente para cubrir la estructura de costos considerada. Pero existe otro dato todavía más interesante: el piso recomendado para que el trabajo tenga un margen razonable.
Nuevamente, con estos supuestos, puede afirmarse que el valor estimado es de $720 por kilómetro como ingreso mínimo recomendado y con esa referencia, la cuenta queda mucho más clara: si un kilómetro genera $720 de ingreso y el costo asociado es de aproximadamente $367, queda un margen cercano a $353 por kilómetro.
En otras palabras, el viaje no se considera verdaderamente atractivo solamente porque deje algún dinero. El objetivo es que exista una diferencia suficiente entre lo que paga el pasajero y el costo que enfrenta el conductor.
¿Cuánto debería facturar un chofer de Uber por semana?
El ejemplo permite llevar el cálculo a una semana completa y es el siguiente: si el conductor consigue realizar 1.500 kilómetros rentables y obtiene un promedio de $720 por kilómetro, la facturación semanal alcanza a los $1.080.000, de la que hay que descontar los $550.000 de costos semanales correspondientes al alquiler del vehículo, GNC y otros gastos contemplados en el ejemplo. Entonces, la diferencia sería de $530.000, que en definitiva sería el margen semanal estimado bajo las condiciones planteadas.
La cifra resulta significativa porque permite observar cuánto queda realmente después de cubrir los principales gastos operativos. Sin embargo, no debería confundirse automáticamente con el ingreso neto final del trabajador, ya que pueden existir otros costos, impuestos, mantenimiento extraordinario, períodos sin actividad y diferentes condiciones de contratación del vehículo.
Cabe señalar que uno de los puntos más interesantes del cálculo aparece cuando se analiza el precio por kilómetro, ya que el esquema establece $720 por kilómetro como piso mínimo recomendado y advierte que aceptar viajes por debajo de ese valor puede reducir considerablemente el margen, lo cual no significa necesariamente que un viaje por debajo de $720 por kilómetro implique perder dinero. El problema es que puede dejar de cumplir con el margen de rentabilidad buscado.
Por ejemplo, un viaje que genera $600 por kilómetro puede seguir dejando una diferencia positiva frente al costo estimado de $367. Pero el margen sería de aproximadamente $233 por kilómetro, bastante menor que los $353 obtenidos con una tarifa de $720. La cuestión, entonces, no es solamente "¿este viaje deja plata?", sino "¿este viaje paga lo suficiente como para justificar el tiempo y los kilómetros que estoy utilizando?". Ese enfoque resulta especialmente importante para quienes alquilan el automóvil y tienen un costo fijo semanal elevado.
Los kilómetros sin pasajero también cuestan
Hay otro aspecto que suele quedar escondido cuando se analiza cuánto gana un chofer de una aplicación: los kilómetros que no aparecen directamente asociados con un pasajero, ya que un conductor puede terminar un viaje en una zona con poca demanda y tener que desplazarse varios kilómetros hasta otro sector. También puede recorrer distancia para llegar hasta un pasajero que acaba de solicitar el servicio, lo cual implica consumo de combustible, tiempo y vehículo, pero no necesariamente genera ingresos equivalentes.
Lo mismo sucede con los viajes largos. Una vez que el pasajero baja, el automóvil puede quedar lejos de la zona donde normalmente trabaja el conductor. El regreso puede representar kilómetros adicionales que forman parte del costo operativo. Por eso, el cálculo de los 1.500 kilómetros rentables sobre 2.000 kilómetros disponibles introduce una variable que muchas veces queda fuera de las cuentas rápidas.
¿Conviene alquilar un auto para manejar con Uber?
El esquema también permite poner bajo la lupa el modelo de alquiler. Con un costo de $450.000 por semana, el conductor comienza cada período con una obligación importante. Antes de obtener su primer peso de margen debe generar ingresos suficientes para cubrir ese importe y los gastos asociados al uso del vehículo, pero el alquiler tiene, al mismo tiempo, una ventaja: permite trabajar sin tener que comprar un automóvil propio. Para una persona que no dispone del capital necesario para adquirir un vehículo, puede representar una puerta de entrada a la actividad.
Pero el costo fijo obliga a mantener un determinado nivel de actividad. Si el conductor trabaja menos días, realiza menos kilómetros o tiene una semana con baja demanda, el alquiler sigue siendo un gasto que debe afrontar. Por eso, la cantidad de horas trabajadas y la selección de los viajes pasan a ser variables centrales del negocio.
La clave está en mirar el margen y no la facturación
El ejemplo deja una conclusión clara: un chofer puede facturar más de un millón de pesos en una semana y, sin embargo, una parte importante de ese dinero no constituye ganancia. En el ejemplo con 1.500 kilómetros rentables a $720 cada uno, la facturación llega a $1.080.000. Pero el costo semanal estimado alcanza $550.000 y es esa diferencia, de unos $530.000, es la que permite entender mejor el resultado económico de la actividad.
El número final dependerá de cada conductor, del automóvil, del precio del combustible, del alquiler, de las comisiones y de los kilómetros realizados sin pasajeros. Pero el principio es siempre el mismo: para saber si manejar con Uber es rentable hay que calcular el ingreso por kilómetro contra el costo real por kilómetro productivo.
Y allí aparece el dato que puede cambiar la decisión de un chofer: no todos los viajes que dejan dinero necesariamente son buenos negocios. En un trabajo donde el auto es la principal herramienta de producción, conocer el costo de cada kilómetro puede ser la diferencia entre trabajar muchas horas para generar facturación o trabajar con un margen que realmente justifique la actividad.