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Dos científicos ganaron el Nobel de Química 2026 por el misterio de las moléculas espejo

Los científicos lograron explicar cómo pequeñas diferencias entre moléculas pueden amplificarse hasta hacer que una de sus formas termine predominando

07/10/2026
Actualizado 09:25hs

Henri Kagan, de la Universidad París-Sud de Francia, y Kenso Soai, de la Universidad de Ciencias de Tokio de Japón, recibieron el Premio Nobel de Química 2026 por sus investigaciones sobre un fenómeno que durante más de un siglo desconcertó a los científicos: cómo una reacción puede hacer que una de las dos formas especulares de una molécula termine predominando sobre la otra.

Qué son las moléculas espejo y por qué importan

Algunas moléculas pueden presentarse en dos configuraciones que funcionan como el reflejo de una en un espejo. Una forma sencilla de imaginarlo es pensar en las manos: la derecha y la izquierda tienen la misma estructura general, pero no pueden colocarse una exactamente sobre la otra.

Los aminoácidos son un ejemplo de este comportamiento. Sin embargo, la naturaleza no utiliza ambas versiones en igual medida. En las proteínas que forman parte de los organismos vivos predomina una de esas configuraciones, mientras que la otra tiene una presencia mucho menor.

Los químicos denominan homoquiralidad a esta característica. El concepto alude justamente a la utilización predominante de una misma forma molecular y tiene su origen en términos griegos vinculados con la idea de igualdad y mano.

El problema surgía cuando los científicos intentaban reproducir el fenómeno artificialmente. En condiciones habituales de laboratorio, una reacción que podía producir las dos configuraciones tendía a generar cantidades similares de cada una.

Resolver esa dificultad tiene consecuencias que exceden la química teórica. La forma tridimensional de una molécula puede determinar cómo interactúa con un organismo, por lo que conseguir una configuración específica resulta relevante, entre otras aplicaciones, para la elaboración de determinados medicamentos. Una versión puede generar el efecto buscado mientras que su imagen especular no necesariamente provoca la misma respuesta.

La pista que encontró Kagan

El trabajo de Henri Kagan permitió modificar ese escenario. En 1986, el químico francés encontró una forma de intervenir en una reacción para obtener un predominio mucho mayor de una de las dos configuraciones moleculares. Ese avance fue clave porque mostró que no era necesario aceptar como inevitable una producción equilibrada de ambas formas.

Kagan nació en 1930 en Boulogne-Billancourt, Francia. Se doctoró en 1960 en el Collège de France y posteriormente desarrolló su carrera académica como profesor emérito de la entonces Université Paris-Sud.

Sus investigaciones abrieron la puerta a estudiar con mayor profundidad qué mecanismos podían hacer que una diferencia pequeña entre dos variantes terminara amplificándose dentro de una reacción.

Soai llevó el fenómeno hasta un resultado extremo

Décadas después, Kenso Soai profundizó esa línea de investigación. En 1995, una publicación describió el diseño de una reacción química que tenía potencial para avanzar hacia la homoquiralidad.

El científico japonés nació en 1950 en Hiroshima y obtuvo su doctorado en 1979 en la Universidad de Tokio. Más tarde fue profesor emérito de la Universidad de Ciencias de Tokio.

El punto culminante llegó en 2003, cuando Soai presentó una reacción en la que se consiguió formar solamente una de las dos configuraciones especulares posibles. De acuerdo con la información difundida por la Academia, hasta entonces no se había obtenido fuera de los sistemas vivos un resultado de esas características.

El interés de estos experimentos está en el mecanismo que permiten observar: una diferencia inicial, incluso muy pequeña, puede amplificarse a medida que avanza una reacción hasta terminar inclinando el resultado hacia una única forma molecular.

El Nobel reconoció la explicación de un fenómeno de más de un siglo

Los trabajos de ambos investigadores permitieron conectar dos aspectos del problema. Por un lado, los estudios de Kagan sobre los efectos no lineales ayudaron a explicar cómo una diferencia entre las dos variantes podía crecer. Por otro, las reacciones desarrolladas por Soai demostraron hasta dónde podía llevarse ese proceso.

Durante el anuncio, Heiner Linke, presidente del Comité Nobel de Química, resumió la importancia del hallazgo: "Henri Kagan y Kenso Soai han aportado una solución a un misterio químico de más de un siglo de antigüedad: cómo puede surgir espontáneamente la homoquiralidad".

Linke también calificó de "espectaculares" las reacciones desarrolladas por los científicos y destacó que el reconocimiento apunta a los descubrimientos que hicieron posible impulsar determinadas reacciones en dirección a la homoquiralidad.

La investigación, así, no se limita a explicar por qué los sistemas vivos presentan una marcada preferencia por determinadas formas moleculares. También muestra cómo una reacción química puede amplificar una diferencia inicial hasta convertirla en un resultado prácticamente único.