El Niño podría ser histórico en 2026 y amenaza con inundaciones a las zonas productivas

Según la CEPAL, se espera un evento climático sin precedentes que podría afectar la producción agrícola y el abastecimiento en Sudamérica
El Niño podría ser histórico en 2026 y amenaza con inundaciones a las zonas productivas

El Niño 2026 podría convertirse en uno de los fenómenos climáticos más intensos de las últimas décadas. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) encendió las alarmas: hay 90% de probabilidad de que alcance una intensidad muy fuerte y 75% de chances de que adquiera magnitud histórica hasta diciembre de este año.

Las proyecciones provienen de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA). Los números no dejan margen para la calma. El fenómeno traería consecuencias directas sobre las precipitaciones, la producción agrícola, la infraestructura rural y los precios internacionales de los alimentos.

La CEPAL es un organismo regional de las Naciones Unidas creado en 1948. Su sede está en Santiago de Chile. Su misión es contribuir al desarrollo económico y social de América Latina mediante estudios, estadísticas e informes sobre crecimiento, comercio, producción y cambio climático.

Para la Argentina, el pronóstico trae señales contradictorias. Puede haber beneficios en algunas zonas, pero también riesgos severos de inundaciones en regiones productivas.

Qué tan grande sería el Súper Niño de 2026

La CEPAL ubicó al episodio de 2026 entre los fenómenos potencialmente más intensos desde que hay registros. La comparación histórica lo pone a la altura de los eventos extremos de 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016.

También menciona el fenómeno fuerte registrado entre 2023 y 2024. Pero el que viene podría superarlos a todos. La palabra "histórico" aparece varias veces en el informe. No es casual.

Los antecedentes económicos de estos eventos climáticos son demoledores. El episodio de 1997-1998 dejó pérdidas de ingresos globales estimadas entre u$s2,1 billones y u$s5,7 billones, según investigaciones internacionales citadas por la CEPAL.

Una particularidad de estos fenómenos es que sus consecuencias económicas se extienden en el tiempo. Algunas investigaciones identifican efectos persistentes durante tres años. Otras los estiran hasta cinco.

El Niño modifica las condiciones de producción mediante cambios en las precipitaciones, las temperaturas y la disponibilidad de agua. Sus efectos no son uniformes: mientras algunas regiones sufren sequías o excesos hídricos, otras pueden beneficiarse de condiciones más favorables.

Qué riesgo enfrentan las zonas productivas de Argentina

La CEPAL identificó especialmente al norte del país entre las regiones donde El Niño suele provocar lluvias significativamente superiores a los promedios normales. Esa situación incrementa el riesgo de inundaciones fluviales.

La mayor disponibilidad de agua puede favorecer el desarrollo de los cultivos en determinadas regiones. Pero los excesos hídricos también representan una amenaza concreta. Particularmente cuando dificultan las tareas de siembra, afectan los lotes o comprometen la circulación por los caminos rurales.

"Existe el riesgo de inundaciones que podrían afectar a la misma actividad agrícola y también las infraestructuras necesarias para el comercio", precisó la entidad. Un escenario de mayores lluvias no implica necesariamente pérdidas generalizadas de producción, porque sus consecuencias dependerán de la distribución geográfica de las precipitaciones, del estado de los suelos y del momento del ciclo de los cultivos.

Por ahora, el fenómeno no presenta estimaciones específicas sobre posibles reducciones de rendimiento de soja, maíz o trigo en la Argentina durante la campaña 2026/2027. La incertidumbre sigue siendo alta.

Pero la exposición de las actividades agropecuarias a los fenómenos climáticos plantea interrogantes sobre las posibles consecuencias de precipitaciones extraordinarias. El transporte y la comercialización de granos podrían verse comprometidos.

Cómo impactaría en los precios internacionales de granos

Los efectos del fenómeno pueden trascender las fronteras de los países afectados. Y trasladarse directamente a los mercados internacionales de alimentos.

Según las proyecciones del informe, el trigo duro podría registrar un incremento importante de precios, seguido por el maíz. En cambio, la soja y el trigo rojo podrían experimentar bajas.

El caso del arroz presenta un escenario diferente. La CEPAL anticipa una reducción inicial de las cotizaciones seguida de una recuperación posterior. El documento reconoce que estas previsiones todavía presentan un grado considerable de incertidumbre.

La volatilidad en los precios internacionales puede generar oportunidades para algunos productores argentinos. Pero también riesgos para quienes dependan de cultivos que bajen sus cotizaciones. El fenómeno afectará no solo la producción local, sino toda la cadena de comercialización y los márgenes de rentabilidad del sector agropecuario exportador.

La combinación de posibles inundaciones en zonas productivas clave y movimientos bruscos en los precios globales configura un escenario complejo. El agro argentino ya empezó a mirar el horizonte climático con atención. Las decisiones de siembra de los próximos meses podrían definirse bajo la sombra de este pronóstico.