El Gobierno de Meloni despliega 500 soldados en Milán después de saqueos y disturbios

Tras graves desmanes, la capital financiera registró 160 arrestos y el Ejecutivo prepara nuevas herramientas legales y mayor presencia policial
El Gobierno de Meloni despliega 500 soldados en Milán después de saqueos y disturbios

Italia despliega 500 soldados en Milán para frenar la ola de disturbios que sacudió la capital económica del país durante dos noches consecutivas. El anuncio lo hizo este lunes el vicepresidente Matteo Salvini, líder de La Liga y natural de la ciudad lombarda.

La respuesta del Gobierno de Giorgia Meloni llega después de que protestas por el encarecimiento de la vida degeneraran en saqueos y enfrentamientos violentos. Los incidentes se registraron principalmente en Milán, pero también afectaron a Turín y Bologna, en el norte italiano. Además, hay disturbios y protestas similares e incluso peores en Francia y otros países europeos.

El despliegue militar se enmarca en un paquete de medidas de seguridad más amplio que el Consejo de Ministros prevé aprobar este martes, tras reuniones de emergencia con ministros de seguridad, fuerzas del orden y servicios de inteligencia.

Las protestas del domingo arrancaron por el incremento en el costo de vida. Sin embargo, rápidamente escalaron hacia actos de violencia urbana que tomaron por sorpresa a las autoridades locales.

En Milán, grupos de manifestantes con el rostro cubierto se enfrentaron a la policía y saquearon comercios del centro. Las autoridades detuvieron e identificaron a alrededor de 160 personas, la mayoría jóvenes y muchos de ellos menores de edad.

Qué medidas de seguridad prepara el Gobierno de Italia

Este lunes, Meloni convocó en Roma a varios ministros con competencias sobre seguridad. También participaron dirigentes de las fuerzas del orden y de los servicios de inteligencia italianos.

El encuentro sirvió para analizar distintas propuestas que los cuerpos policiales habían elevado al Ejecutivo. El objetivo es reforzar las labores de prevención ante este tipo de estallidos violentos.

Por el momento se desconocen todos los detalles, aunque algunos medios anticipan que se tratará de un decreto-ley, una herramienta legal que se usa en situaciones de urgencia y que debe ser convalidada por el Parlamento en un plazo de 60 días.

El partido ultraderechista Liga, socio de coalición de Meloni, propuso extender hasta 24 horas la denominada 'retención preventiva'. Esta medida permite arrestar a una persona considerada amenaza antes del desarrollo de una manifestación pública.

El propio Gobierno de Meloni había aprobado esta figura hace meses. Ahora La Liga busca ampliar su alcance para detener preventivamente a sospechosos por períodos más prolongados.

Las voces del oficialismo y la oposición política

El presidente de la República, Sergio Mattarella, intervino públicamente para expresar su solidaridad con las fuerzas del orden. También mostró su apoyo a los agentes heridos durante los enfrentamientos.

Desde la Asamblea Anual de las Provincias de Italia en Imperia, Mattarella pidió vigilancia sobre estos focos de violencia. "Es necesario un análisis inteligente y profundo", reclamó el mandatario.

"Es necesario establecer una vigilancia capaz de afrontar actos de violencia que parecen estallar de manera inesperada y que proceden de actores hasta ahora desconocidos", advirtió Mattarella sobre la naturaleza imprevisible de estos disturbios.

La oposición de centroizquierda criticó duramente al Gobierno. Según sus voceros, Meloni se enfoca en medidas represivas pero no ataca las causas económicas que indignaron a los italianos.

"¿El Gobierno hace frente a las subidas de precios o a las quejas de transportistas, agricultores, trabajadores o estudiantes? Nada de nada", afirmó Giuseppe Conte, líder del Movimiento Cinco Estrellas.

Conte agregó que el Ejecutivo "solo anuncia nuevas medidas de seguridad tras haber fracasado en el mantenimiento del orden público frente a actos de violencia inaceptable".

En el sur de Italia, los transportistas mantienen una huelga por el encarecimiento de los combustibles. Este conflicto evidencia el descontento generalizado que atraviesa diversos sectores de la economía italiana.

Los disturbios de Milán revelaron la fragilidad del clima social. Las autoridades ahora intentan controlar la situación con más presencia militar, mientras la oposición exige respuestas económicas concretas para las protestas que detonaron la violencia urbana.

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