Elecciones en Estados Unidos: las seis preguntas que definirán el futuro político de Trump
Puntos importantes
Estados Unidos celebra este martes 3 de noviembre las elecciones legislativas de medio mandato, conocidas como midterms, en una jornada que puede modificar el equilibrio de poder en Washington y marcar el rumbo de los últimos dos años de la presidencia de Donald Trump. Los comicios definirán la composición del Congreso, renovarán gobernaciones y permitirán medir el respaldo ciudadano a la gestión republicana.
Después de meses de campaña, disputas internas, acusaciones cruzadas y controversias por el financiamiento electoral, los estadounidenses concurren a las urnas para participar en cientos de contiendas. También deberán responder preguntas específicas incluidas en las papeletas de votación de los 50 estados.
La elección contempla la renovación de los 435 integrantes de la Cámara de Representantes y de aproximadamente un tercio del Senado. Además, se disputan 30 gobernaciones y numerosos cargos estatales y municipales.
El voto anticipado registró cifras históricas, una señal del nivel de participación que puede alcanzar esta convocatoria. Sin embargo, debido a la cantidad de distritos involucrados y a las diferencias en los procedimientos electorales de cada estado, el resultado definitivo podría demorar varios días.
La certificación de la composición del nuevo Congreso tiene como fecha prevista el 3 de enero. Hasta entonces, los resultados de algunas contiendas podrían permanecer sujetos a recuentos y revisiones.
Los comicios también llegan en una semana particular para la política estadounidense: se cumplen diez años de la primera victoria electoral de Donald Trump, quien conquistó la presidencia en noviembre de 2016. Ahora, el desempeño de su partido permitirá conocer cuánto respaldo conserva su movimiento y qué posibilidades tienen los demócratas de recuperar el control legislativo.
1. ¿Los demócratas pueden quedarse con las dos cámaras del Congreso?
La primera incógnita de las elecciones legislativas pasa por la posibilidad de que el Partido Demócrata consiga controlar tanto la Cámara de Representantes como el Senado.
Antes del verano estadounidense, las encuestas ya anticipaban una ventaja demócrata en la Cámara baja. En el Senado, en cambio, el escenario aparecía más favorable para los republicanos, debido a la distribución de los distritos que deben renovar sus representantes.
Los últimos sondeos ampliaron las expectativas opositoras. Algunas mediciones incluso contemplan la posibilidad de que los demócratas consigan una mayoría en ambas cámaras.
Actualmente, los republicanos cuentan con 53 de los 100 integrantes del Senado. Para recuperar el control, los demócratas necesitan revertir cuatro escaños y alcanzar una mayoría suficiente para desplazar a sus adversarios.
Una encuesta de The New York Times y Siena College, publicada el lunes previo a la votación, modificó las proyecciones en Washington al anticipar que los demócratas podrían sumar siete nuevos senadores.
Entre los estados que concentran la atención aparecen Michigan y Texas. En el primero, el sondeo otorgó una ventaja de 11 puntos al candidato demócrata. En Texas, la diferencia favorable a la oposición llegó a siete puntos.
Una victoria demócrata en Michigan podría convertir a Abdul El-Sayed en el primer musulmán en integrar el Senado estadounidense. En Texas, un triunfo opositor representaría un cambio político relevante: los republicanos mantienen una extensa hegemonía electoral en ese estado.
También habrá que seguir los resultados de Alaska, Iowa, Kansas, Maine y Ohio. En Alaska, una estrategia vinculada con la presentación de un candidato que comparte nombre con el postulante republicano podría alterar el resultado. En Iowa, la elección permitirá medir el descontento de los votantes rurales con la situación económica.
En Kansas, la disputa enfrenta al pastor Adam Hamilton con un candidato republicano vinculado con el ámbito de la medicina. En Maine, la senadora republicana Susan Collins busca renovar su mandato por quinta vez, mientras que en Ohio, estado de origen del vicepresidente J. D. Vance, los demócratas intentan avanzar sobre un territorio tradicionalmente competitivo para los conservadores.
2. ¿Las elecciones pueden marcar el principio del fin del trumpismo?
Las elecciones de medio mandato suelen representar un desafío para el partido que ocupa la Casa Blanca. En el caso de Trump, una derrota republicana en las dos cámaras tendría consecuencias políticas para el resto de su presidencia.
Existen seis antecedentes históricos en los que el partido del presidente perdió el control de ambas cámaras durante las legislativas. Ocurrió en 1894, durante el gobierno de Grover Cleveland; en 1918, hacia el final de la Primera Guerra Mundial; en 1946, después de la Segunda Guerra Mundial; en 1954, tras la guerra de Corea; en 1994, después de la Guerra Fría, y en 2006, durante el conflicto de Irak.
Si los demócratas recuperan el control del Capitolio, tendrán mayores posibilidades de impulsar investigaciones parlamentarias sobre Trump y los integrantes de su Administración. También podrán utilizar las comisiones legislativas para exigir explicaciones sobre las decisiones del Gobierno.
El propio presidente hizo referencia a esa posibilidad durante la campaña. El lunes manifestó que estaría dispuesto a conceder un indulto preventivo a Elon Musk, uno de sus aliados más conocidos y también una figura que generó controversias durante su relación con el Gobierno.
Otro factor que condiciona el escenario político es la imposibilidad constitucional de que Trump vuelva a competir por la presidencia en 2028. Por ese motivo, las legislativas también funcionan como el comienzo de la transición hacia una nueva etapa política.
En Estados Unidos se utiliza la expresión lame duck o pato cojo para describir a un presidente que se encuentra en la etapa final de su mandato y tiene menos margen para imponer su agenda. Si los republicanos pierden el Congreso, esa limitación podría acentuarse.
Trump ya anticipó que recurrirá al veto frente a las decisiones legislativas que contradigan sus objetivos. Durante sus primeros dos años de gestión también impulsó una ampliación de las atribuciones del Poder Ejecutivo, en un contexto de mayoría conservadora en la Corte Suprema.
La continuidad del movimiento MAGA también quedará bajo análisis. La corriente, cuyo nombre responde a la consigna Make America Great Again, se consolidó alrededor de Trump durante la última década y reúne a una porción significativa del electorado republicano.
Sin embargo, parte de sus votantes comenzó a expresar cuestionamientos vinculados con la economía, la política migratoria, la corrupción y la intervención estadounidense en Irán. Esos factores también aparecen entre los motivos de preocupación de otros sectores del electorado.
3. ¿Qué estrategia adoptarán los demócratas si consiguen la victoria?
Para el Partido Demócrata, estas elecciones representan tanto una oportunidad de recuperar poder institucional como una instancia para definir su identidad política.
Una eventual victoria podría explicarse por el rechazo a la gestión de Trump y por la coordinación de los sectores opositores. Sin embargo, el resultado también abrirá interrogantes sobre la capacidad del partido para construir una propuesta propia que trascienda la oposición al presidente.
Dentro de la formación conviven dos estrategias con diferencias programáticas. Una apuesta por profundizar una agenda progresista, vinculada con dirigentes como Bernie Sanders, Zohran Mamdani y Alexandria Ocasio-Cortez. La otra busca atraer a los votantes independientes y a los republicanos disconformes mediante candidaturas de perfil centrista.
Abdul El-Sayed representa al primer sector. Su candidatura en Michigan está vinculada con una propuesta que busca ampliar la representación progresista dentro del Congreso.
En el segundo grupo aparecen dirigentes como Adam Hamilton, en Kansas; Josh Turek, en Iowa, y James Talarico, en Texas. Sus campañas intentan captar electores que no necesariamente se identifican con las posiciones tradicionales del Partido Demócrata.
El resultado de las legislativas permitirá medir qué estrategia tiene mayor capacidad para reunir votos en distintos estados. También influirá en la selección de candidatos para las próximas elecciones presidenciales.
La discusión interna no se limita a los nombres. Los demócratas deberán definir qué posición adoptar frente a cuestiones como la inmigración, el costo de vida, el sistema de salud, los impuestos y el papel del Estado en la economía.
4. ¿Los republicanos se distanciarán de Trump ante una derrota?
En el Partido Republicano, una de las principales preguntas pasa por la disposición de sus dirigentes a cuestionar al presidente si los resultados electorales muestran un retroceso significativo.
Los antecedentes recientes indican que la dirigencia conservadora evitó una ruptura con Trump incluso después de acontecimientos que generaron divisiones internas.
En 2021, tras el asalto al Capitolio del 6 de enero, varios legisladores republicanos cuestionaron el comportamiento del entonces presidente, pero el partido no avanzó hacia una separación política definitiva.
Un año después, durante las elecciones legislativas de 2022, los republicanos tampoco consiguieron el avance que anticipaban las encuestas. Parte de las dificultades se atribuyó al peso de Trump en la selección de candidatos y en la estrategia electoral.
Durante la campaña actual, el presidente pidió a sus seguidores que consideraran las elecciones como una evaluación de su propia gestión, aunque los candidatos en disputa sean otros dirigentes republicanos.
Además, intervino en la selección de postulantes en distintos estados. Algunas de esas decisiones generaron dificultades para el partido en contiendas que inicialmente se consideraban favorables.
Texas y Carolina del Sur aparecen entre los casos mencionados durante la campaña, debido a las candidaturas impulsadas por el entorno presidencial.
La eventual derrota abriría una discusión sobre el futuro del conservadurismo estadounidense. Los republicanos deberán decidir si mantienen la identificación con el movimiento MAGA o buscan una alternativa capaz de ampliar su base electoral.
El problema es que una ruptura con Trump podría generar nuevas divisiones internas. Pero sostener el mismo esquema también podría limitar las posibilidades de renovación del partido.
5. ¿Trump aceptará los resultados electorales?
La posibilidad de que Donald Trump cuestione los resultados constituye otro de los interrogantes de estas legislativas.
Durante el último año, el presidente y sus aliados impulsaron distintas acciones para poner en duda la transparencia del sistema electoral. Presentaron demandas judiciales, cuestionaron los procedimientos de votación y realizaron declaraciones sobre la actuación de los trabajadores electorales.
Algunas de esas presentaciones fueron rechazadas por los tribunales. También hubo advertencias sobre posibles sanciones económicas y penales contra quienes intervienen en la organización de los comicios.
Las declaraciones sobre una eventual presencia de agentes federales en los centros de votación sumaron preocupación entre funcionarios electorales y organizaciones dedicadas a la defensa del derecho al sufragio.
Frente a ese escenario, abogados, funcionarios y activistas prepararon mecanismos de seguimiento para intervenir ante posibles irregularidades o situaciones de intimidación durante la jornada.
La preocupación no se limita a lo que pueda ocurrir en los colegios electorales. También apunta al efecto que puede tener la reiteración de denuncias de fraude sin pruebas suficientes sobre la confianza de los ciudadanos en el sistema.
La participación electoral será uno de los indicadores que permitirá evaluar ese impacto. Los resultados, además, deberán atravesar los procedimientos de recuento y certificación establecidos en cada estado antes de quedar oficialmente confirmados.
6. ¿Los votantes latinos modificarán su apoyo a Trump?
El comportamiento del electorado hispano puede tener una incidencia directa en varias de las contiendas más disputadas.
En las elecciones presidenciales de 2024, Trump consiguió ampliar su respaldo entre los votantes latinos. Una parte de ese electorado había acompañado anteriormente a los demócratas, pero modificó su posición en un contexto marcado por las preocupaciones económicas y el costo de vida.
Dos años después, la situación presenta nuevos elementos. La inflación, el precio de los combustibles y las políticas migratorias del Gobierno aparecen entre los factores que pueden influir en el comportamiento de esos votantes.
Los registros de participación anticipada muestran un incremento de la concurrencia hispana a las urnas. Se trata de un dato relevante para un sector del electorado que históricamente registró niveles de abstención superiores a los de otros grupos.
Los latinos representan al menos el 20% del electorado registrado en cerca de dos docenas de contiendas competitivas por bancas en la Cámara de Representantes. Entre los estados donde su participación puede resultar determinante aparecen Arizona, California, Colorado, Florida, Pensilvania y Texas.
La importancia de este segmento también está relacionada con su crecimiento demográfico. Las proyecciones indican que cada 30 segundos un integrante de la comunidad hispana cumple 18 años y adquiere la posibilidad de incorporarse al padrón electoral.
Por ese motivo, tanto republicanos como demócratas buscan consolidar su respaldo entre estos votantes. El resultado de las legislativas permitirá conocer si el apoyo que Trump consiguió en 2024 se mantiene o si una parte de ese electorado vuelve a inclinarse por la oposición.
La carrera presidencial de 2028 comienza después de las legislativas
Aunque los resultados de este martes definirán la distribución del poder legislativo, también funcionarán como punto de partida para la próxima campaña presidencial.
Trump no podrá competir por un nuevo mandato en 2028 debido a la limitación constitucional. Por eso, ambos partidos deberán comenzar a ordenar sus candidaturas y definir quiénes estarán en condiciones de disputar la Casa Blanca.
En el Partido Demócrata hay varios dirigentes que podrían buscar la nominación. Entre ellos aparecen Alexandria Ocasio-Cortez, el senador por Georgia Jon Ossoff, la exvicepresidenta Kamala Harris y el gobernador de California, Gavin Newsom.
El desempeño de cada uno en las elecciones actuales puede influir en sus posibilidades futuras. Una victoria en una contienda legislativa o una mayor exposición nacional podrían convertirse en antecedentes para una eventual candidatura presidencial.
En el Partido Republicano, el vicepresidente J. D. Vance aparece entre los principales nombres. Su cercanía con Trump y su vínculo con el movimiento MAGA lo ubican como uno de los posibles sucesores políticos del presidente.
Otro dirigente mencionado es el secretario de Estado, Marco Rubio, quien ya participó en las primarias republicanas de 2016. Su experiencia política y su participación en la actual Administración también forman parte de las evaluaciones sobre el futuro del partido.
La posibilidad de presentar un candidato que no haya tenido una participación directa en el Gobierno de Trump también podría entrar en discusión si las elecciones muestran un rechazo significativo a la gestión presidencial.
Por ahora, las definiciones están abiertas. Las legislativas permitirán conocer el peso de cada sector dentro de los dos partidos y ofrecerán las primeras señales sobre quiénes podrán competir por la presidencia en 2028.
El resultado de este martes, por lo tanto, tendrá consecuencias que irán más allá de la renovación del Congreso. Definirá el margen de acción de Trump durante los últimos dos años de su mandato, pondrá a prueba la unidad republicana y obligará a los demócratas a establecer una estrategia para volver a la Casa Blanca.