Súper Niño: cuándo llegará su pico máximo y hasta cuándo afectará a la Argentina
El pico podría llegar en enero de 2027, pero las lluvias y crecidas asociadas al fenómeno continuarían hasta abril en la cuenca del Plata
Las consecuencias del Súper Niño ya se hacen sentir en el noreste argentino. Durante octubre, el avance del Paraná provocó evacuaciones, complicaciones en distintas localidades y alertas en provincias del Litoral. Mientras los organismos monitorean la evolución de los ríos, los pronósticos anticipan que las precipitaciones podrían mantenerse por encima de los valores habituales durante buena parte del verano.
El episodio climático, además, podría ser más intenso de lo que se calculaba meses atrás. Las estimaciones internacionales elevaron las probabilidades de que alcance niveles históricos, aunque los especialistas advierten que ese indicador no permite anticipar por sí solo la magnitud de las inundaciones en la Argentina.
La fecha de finalización también requiere una aclaración: El Niño no desaparecería en diciembre. Ese mes era una referencia inicial para su punto máximo de intensidad, pero ahora ese momento podría trasladarse a enero de 2027. El fenómeno continuaría hasta febrero o mediados del otoño, y sus efectos sobre la cuenca del Plata podrían prolongarse, al menos, hasta abril.
Crecida del Paraná: qué provincias están en alerta y dónde podría avanzar el agua
La situación hidrológica del Litoral ya refleja el impacto de las lluvias. En su reporte del 21 de octubre, el Instituto Nacional del Agua (INA) informó que Yacyretá descargaba 34.500 metros cúbicos por segundo. En ese momento, el Paraná alcanzaba los 7,36 metros en Corrientes y los 7,22 metros en Barranqueras, registros superiores a las respectivas cotas de evacuación.
La emergencia se extendió a varias provincias, aunque con consecuencias diferentes según la zona:
- Chaco: el río llegó a 7,27 metros, frente a un nivel de evacuación de 6,50 metros. La crecida dejó más de mil afectados.
- Corrientes: el agua ingresó el 16 de octubre al barrio Anahí, en la capital provincial. Para el día 24, cuando el Paraná marcaba 7,43 metros, había más de 550 evacuados y autoevacuados. Itatí declaró la emergencia hídrica y Yacyretá habilitó las 18 compuertas de su vertedero.
- Misiones: se registraron personas evacuadas y rutas interrumpidas. El caudal de las Cataratas del Iguazú llegó a varias veces su volumen habitual, lo que llevó al Parque Nacional Iguazú a revisar sus protocolos.
- Entre Ríos: el río Uruguay generó complicaciones en Concordia durante los primeros días de octubre, aunque luego descendió por debajo del nivel de alerta.
El saldo de la crecida incluyó dos muertes durante el traslado de ganado desde las islas del Paraná. En Santa Fe, además, se inició la búsqueda de tres hombres que cayeron al río desde una lancha.
La superficie anegada también aumentó de manera considerable. Un relevamiento satelital de Ditmar Kurtz y Griselda Saucedo detectó que el área de agua libre en el tramo correntino se amplió en 69.089 hectáreas entre septiembre y octubre. Esa variación equivale a un crecimiento del 53,4%.
Las advertencias del INA no se limitaban a las localidades que ya sufrían los efectos de la crecida. Hacia fines de octubre, el organismo señalaba condiciones de alerta y posibles evacuaciones en Goya, Reconquista y La Paz. También contemplaba que Santa Fe, Paraná y Rosario se acercaran a esos niveles durante el comienzo de noviembre.
Más al sur, el tramo comprendido entre San Pedro y Escobar podría recibir con mayor intensidad el repunte del Paraná durante noviembre. Saldívar explicó que el comportamiento del río tiene una demora respecto de las lluvias: el agua necesita tiempo para desplazarse y también puede tardar en retirarse. Por eso, comparó el proceso con el avance de un tren de carga.
Por qué el fenómeno no termina en diciembre
La posibilidad de que el Súper Niño se prolongue más allá de 2026 fue uno de los puntos que generó confusión en los últimos días. El meteorólogo Mauricio Saldívar, de Meteored, aclaró que la previsión de su equipo nunca había sido que el evento concluyera con el año. "Al menos nosotros, desde Meteored, nunca dijimos que terminaba en diciembre".
El especialista explicó que el período de mayor intensidad y la duración total del fenómeno son dos referencias distintas. Según sus estimaciones, el episodio "finalizará entre febrero y mediados del otoño", mientras que las consecuencias sobre la región "también se extenderían hasta al menos abril en la cuenca del Plata".
El cambio en los pronósticos está relacionado con el momento en que se produciría el máximo desarrollo. La previsión inicial ubicaba ese punto hacia diciembre, pero ahora existe la posibilidad de que se demore hasta enero de 2027. "Tal vez esto se confunda con el pico máximo, la máxima intensidad del evento, que inicialmente iba a ocurrir hacia fin de año (diciembre) y que ahora se puede extender a enero 2027", señaló Saldívar.
En otras palabras, que la mayor intensidad llegue más tarde no significa que el evento vaya a durar menos. La evolución del fenómeno en el Pacífico y la persistencia de sus efectos en los ríos argentinos tienen tiempos diferentes.
Las señales que llevaron a elevar las proyecciones
El seguimiento internacional muestra que El Niño podría alcanzar una intensidad excepcional. Uno de los indicadores más relevantes es la probabilidad de que supere a todos los episodios registrados desde 1950 durante el período octubre-diciembre. Según la NOAA, esa posibilidad aumentó de manera sostenida: era del 69% en agosto, pasó al 75% en septiembre y llegó al 83% en octubre.
El informe de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, publicado el 8 de octubre, también proyectó que el fenómeno seguiría fortaleciéndose hasta fin de año. Su estimación es que se mantenga en niveles fuertes o muy fuertes, como mínimo, durante enero-marzo de 2027. El promedio de sus modelos ubica el regreso a condiciones neutrales entre abril y junio.
A su vez, el modelo europeo ECMWF, utilizado por Meteored, calcula que la anomalía de temperatura podría superar los 4 °C en diciembre.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) coincide en que el episodio continuará durante los primeros meses de 2027 y considera casi seguro que se extienda hasta febrero. Su secretaria general, la argentina Celeste Saulo, advirtió que la máxima intensidad se alcanzaría hacia fines de 2026, pero que las repercusiones no terminarían en ese momento.
Otras mediciones y evaluaciones refuerzan la posibilidad de un evento de magnitud extraordinaria:
- Japón: la región Niño 3 registró en septiembre una anomalía de 4,0 °C, el valor más alto desde 1949.
- Australia: la medición semanal llegó a 2,81 °C, su máximo registrado.
- NASA: al comparar el episodio actual con el de 1997-1998, concluyó que por ahora apunta a ser más intenso.
- OMM: el 21 de octubre alertó sobre la posibilidad de una intensidad sin precedentes, con temperaturas del Pacífico de hasta 3,8 °C por encima del promedio entre noviembre y enero.
- OEA, OMM y CIIFEN: asignan un 100% de probabilidad a que el fenómeno permanezca en la categoría "muy fuerte" durante octubre-diciembre.
Sin embargo, los valores registrados en el océano no deben trasladarse automáticamente a un pronóstico de inundaciones para la Argentina. Saldívar remarcó que el factor decisivo será la persistencia de las lluvias sobre las cuencas de los ríos Paraná y Paraguay.
Qué regiones podrían recibir más lluvias durante el verano
Las proyecciones del modelo europeo ECMWF permiten anticipar cómo podría distribuirse la influencia del fenómeno durante los próximos meses. Si el pico de intensidad se desplaza a enero, una parte importante de sus efectos coincidiría con el período de lluvias estivales.
Para octubre y noviembre, el mayor exceso de precipitaciones se concentraría en el extremo nordeste del Litoral, con registros superiores a los habituales en más de 50 milímetros.
En diciembre, cuando podría comenzar a manifestarse el máximo desarrollo del fenómeno, el Paraná empezaría a responder a las lluvias de verano. El período comprendido entre enero y marzo de 2027 presentaría otro escenario de atención: se esperan excesos de más de 50 milímetros en el norte del Litoral y de entre 30 y 50 milímetros en Cuyo, La Pampa y el norte y oeste de la provincia de Buenos Aires.
La influencia sobre los ríos podría extenderse más allá del verano. Para marzo y abril, los pronósticos contemplan que la crecida del Paraná todavía podría continuar.
La evaluación de la Organización de los Estados Americanos (OEA) también señala un riesgo elevado para la cuenca del Plata. Entre noviembre de 2026 y febrero de 2027, el organismo espera precipitaciones superiores a los valores normales, con posibles crecidas del Paraná y el Uruguay. Entre las consecuencias que podrían derivarse de ese escenario menciona campos anegados y dificultades para la logística portuaria.
El panorama previsto para otras regiones es diferente. En el sur de la Patagonia podrían producirse déficits de lluvia, mientras que el Noroeste Argentino tendría una probabilidad menor de recibir precipitaciones.