Tras quiebra, devolvieron el predio del Aquarium de Mar del Plata a sus dueños originales

Tras 33 años de actividad, las hectáreas frente al mar regresan a los Peralta Ramos. El futuro inmobiliario de las tierras vuelve a despertar interés
aquarium abandonado

Puntos importantes

Checkbox Checked El Aquarium de Mar del Plata cerró tras 33 años, su predio volvió a la familia Peralta Ramos luego de una prolongada quiebra.
Checkbox Checked La clausura implicó un complejo proceso de traslado de animales, con ventas, donaciones y lamentablemente, algunas muertes.
Checkbox Checked El valioso terreno costero de nueve hectáreas, propiedad de los Peralta Ramos, busca ahora un nuevo destino inmobiliario.

El Aquarium de Mar del Plata llegó a su verdadero punto final.

Después de 33 años como uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad, un cierre que dejó decenas de animales sin destino y una quiebra que se prolongó durante meses, el histórico parque devolvió definitivamente sus instalaciones a sus dueños, la familia Peralta Ramos, descendiente del fundador de Mar del Plata. La entrega se concretó el 2 de noviembre y puso fin a una historia que comenzó en 1993, cuando los espectáculos de delfines y lobos marinos se convirtieron en una parada casi obligada para miles de familias que veraneaban en la costa atlántica.

Cerró el Aquarium de Mar del Plata, tras 33 años de actividad

El terreno, de unas nueve hectáreas frente al mar, en la zona de Punta Mogotes, pertenece a Cabo de las Corrientes S.A., una sociedad vinculada con los Peralta Ramos que durante décadas mantuvo una relación contractual con Plunimar S.A., la empresa que explotaba el Aquarium.

Ahora, con las instalaciones vacías, los animales trasladados y los últimos trabajadores desvinculados, los propietarios recuperaron el control del inmueble. Y vuelve a aparecer una pregunta que sobrevuela el cierre desde hace tiempo: qué sucederá con uno de los predios de mayor atractivo inmobiliario del sur marplatense.

Las nueve hectáreas en donde funcionaba el Aquarium de Mar del Plata pertenecen a la familia
Las nueve hectáreas en donde funcionaba el Aquarium de Mar del Plata pertenecen a la familia Peralta Ramos.

El desenlace se produjo bastante después de que el Aquarium bajara sus persianas. En marzo de 2025, la empresa anunció el cierre del parque luego de que fracasaran las negociaciones para renovar el contrato por las tierras. Sin embargo, lo que parecía el final de una actividad turística se convirtió en un conflicto mucho más complejo.

Plunimar, vinculada con el grupo internacional Dolphin, terminó en quiebra en febrero de 2026, en medio de dificultades financieras y sin ingresos para sostener el establecimiento. Pero a diferencia de otras empresas que cierran sus puertas, el Aquarium no podía simplemente apagar las luces y abandonar sus instalaciones: todavía había animales que necesitaban alimentación, atención veterinaria y cuidados permanentes.

Durante meses, la Justicia debió resolver el destino de pingüinos y lobos marinos, mientras una dotación reducida de trabajadores mantenía el funcionamiento indispensable del parque. La empresa ya había vendido diez delfines a Egipto por u$s800.000, pero todavía quedaban decenas de ejemplares cuyo traslado resultaba mucho más difícil de concretar.

Hubo ofertas internacionales que rozaron el millón de dólares, negociaciones frustradas y finalmente donaciones a establecimientos argentinos. Una parte de los pingüinos fue trasladada a la Fundación Bubalcó, en Río Negro, mientras otros ejemplares y los lobos marinos terminaron en Mundo Marino, en San Clemente del Tuyú.

El proceso también dejó un saldo doloroso, ocho pingüinos magallánicos murieron y otros dos fueron denunciados como robados, en un episodio que motivó una investigación policial.

Recién en los primeros días de octubre llegó el último movimiento. Cuatro pingüinos saltarines fueron vendidos a un acuario de México por u$s40.000 y abandonaron definitivamente las instalaciones de Punta Mogotes. Con su partida, el Aquarium quedó sin animales por primera vez desde su apertura.

La salida permitió completar las desvinculaciones del personal que todavía permanecía en actividad y avanzar con la devolución del inmueble. El 2 de noviembre, la sindicatura entregó la última fracción que ocupaba y Cabo de las Corrientes recibió las instalaciones de conformidad. La primera mitad del terreno ya había sido restituida en junio.

Aunque la quiebra continuará su trámite judicial, el Aquarium dejó de existir como parque turístico y su antigua sede quedó nuevamente bajo control de los propietarios de las tierras.

Los Peralta Ramos, una familia ligada al nacimiento de Mar del Plata

La devolución del predio tiene también un componente histórico. Detrás de Cabo de las Corrientes S.A. aparece la familia Peralta Ramos, cuyo apellido está estrechamente relacionado con el origen de Mar del Plata.

Patricio Peralta Ramos fue el comerciante y estanciero que impulsó la fundación de la ciudad en 1874, cuando aquel rincón de la costa bonaerense todavía estaba lejos de convertirse en uno de los principales destinos turísticos del país.

En 1860 había adquirido grandes extensiones de tierra en la región, vinculadas con el antiguo saladero de José Coelho de Meyrelles. Con el paso de los años comenzó a promover la formación de un poblado y solicitó a las autoridades provinciales su reconocimiento oficial.

El 10 de febrero de 1874, el gobernador Mariano Acosta firmó el decreto que dio origen formal a Mar del Plata. A partir de entonces, aquellas tierras comenzaron una transformación que se aceleraría con la llegada del ferrocarril, la construcción de grandes residencias de veraneo y el crecimiento del turismo.

Los descendientes del fundador conservaron vínculos con propiedades de la región a lo largo de distintas generaciones. Parte de ese patrimonio territorial se fue subdividiendo y transformando al ritmo de la expansión de la ciudad.

En el caso del Aquarium, la propietaria es Cabo de las Corrientes S.A., una compañía en la que aparecen integrantes de la familia. Según publicaciones del Boletín Oficial, Carolina Peralta Ramos fue designada presidenta en 2024 y todavía figuraba en ese carácter en una convocatoria a asamblea de 2026.

En la designación de 2024 también figuraban Sebastián Guillermo Arauz como vicepresidente, Héctor María Somoza Nazar Anchorena como director titular y Pamela Verónica Peralta Ramos como directora suplente.

Qué pasará con las nueve hectáreas del Aquarium

Con el Aquarium definitivamente cerrado, las nueve hectáreas frente al mar vuelven a quedar en el centro de las miradas del mercado inmobiliario. Se trata de una extensión de tierra localizada en una ubicación privilegiada, cerca del Faro de Punta Mogotes y con vistas directas al océano Atlántico. Un activo de esas características difícilmente pase inadvertido para los desarrolladores.

Interesados, seguramente, no le faltarán. La combinación de superficie, ubicación y potencial comercial abre distintas posibilidades para la familia Peralta Ramos, desde volver a alquilar las instalaciones para una nueva explotación turística o recreativa hasta avanzar con la venta de las tierras o asociarse con un grupo empresario para desarrollar un emprendimiento de mayor escala.

La posibilidad de un negocio inmobiliario no es nueva. Incluso antes de que el Aquarium cerrara sus puertas, comenzaron a circular versiones sobre el interés de distintos grupos empresarios en quedarse con el terreno. En septiembre de 2025, IRSA, el grupo encabezado por Eduardo Elsztain, aparecía entre las compañías que analizaban una eventual inversión en el lugar.

IRSA analiza adquirir el predio donde funcionaba el Aquarium para crear un proyecto inmobiliario.
IRSA analiza adquirir el predio donde funcionaba el Aquarium para crear un proyecto inmobiliario.

Por entonces se habló de una posible oferta cercana a los u$s20 millones. También trascendieron versiones sobre la construcción de torres de lujo y un centro comercial.

Sin embargo, la propia IRSA se encargó de poner paños fríos a esas especulaciones. Fuentes de la compañía aclararon en aquel momento que el terreno estaba bajo análisis, pero que no existían negociaciones avanzadas, y descartaron que el proyecto contemplara torres de lujo o un shopping. La alternativa que se estudiaba era un eventual desarrollo de viviendas.

El interés que puede despertar el predio, de todos modos, no significa que cualquier proyecto sea viable. La construcción de edificios de gran altura, por ejemplo, podría requerir una autorización especial del Concejo Deliberante, en caso de que la propuesta supere los indicadores establecidos por el Código de Ordenamiento Territorial de General Pueyrredón. Las restricciones urbanísticas y las características de esta franja costera serán determinantes para definir qué puede hacerse y hasta dónde se puede construir.

La historia del Aquarium llegó a su fin, pero el futuro de las nueve hectáreas que ocupó durante más de tres décadas abre un nuevo capítulo. Por su ubicación privilegiada, sus dimensiones y su potencial turístico e inmobiliario, el terreno representa un activo de alto valor que seguramente despertará el interés de inversores y desarrolladores. La decisión ahora está en manos de sus propietarios, que podrán optar por volver a alquilarlo, venderlo o avanzar con un emprendimiento propio o asociado. Cualquiera sea el camino elegido, el predio podría iniciar una nueva etapa en uno de los sectores más atractivos de la costa marplatense.

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