Triste final para los pingüinos del Aquarium de Mar del Plata: vendidos, muertos y robados

Con el cierre definitivo tras años de crisis, la Justicia reveló que ya no quedan animales y el predio será restituido al municipio
Los pingüinos dentro de jaulas para ser transportados

Puntos importantes

Checkbox Checked El Aquarium Mar del Plata vendió 4 pingüinos a México ($40.000). Cierra por quiebra.
Checkbox Checked Ocho pingüinos murieron, dos robados. Otros fueron reubicados.
Checkbox Checked El predio de 9 ha será devuelto. La empresa acumuló grandes deudas.

Los últimos cuatro pingüinos del Aquarium de Mar del Plata fueron vendidos por u$s40.000 y exportados a México durante los primeros días de octubre, en una operación que puso fin a más de un año y medio de incertidumbre sobre el destino de los animales que permanecían en el parque después de su cierre. Pero el desenlace de la quiebra de Plunimar S.A. dejó un saldo mucho más triste: ocho pingüinos magallánicos murieron, otros dos fueron denunciados como robados y los restantes terminaron distribuidos entre distintos establecimientos de la Argentina y el exterior. Ahora, el Aquarium quedó completamente vacío y se prepara para devolver las nueve hectáreas que ocupó durante décadas frente al mar.

La venta se concretó el 7 de octubre, cuando cuatro pingüinos saltarines de las rocas abandonaron las instalaciones de Punta Mogotes para viajar a México. El comprador fue Acuario Vallarta S.A. de C.V., de Puerto Vallarta, que pagó u$s10.000 por cada ejemplar de la especie Eudyptes chrysocome.

La operación consta en el expediente que tramita ante el Juzgado Nacional en lo Comercial N°20, a cargo del juez Eduardo Malde, donde se incorporaron la factura de exportación, los certificados sanitarios y la documentación que acredita la salida de los animales del país.

Los pingüinos habían sido valuados en $56,8 millones, equivalentes a u$s40.000, cuando la sindicatura presentó el inventario de bienes de la compañía. Por entonces, la posibilidad de concretar una venta todavía era incierta. Finalmente, el comprador mexicano ratificó una propuesta realizada meses antes y aseguró que contaba con instalaciones y autorizaciones para recibirlos.

Los cuatro ejemplares fueron trasladados hasta el aeropuerto de Ezeiza y embarcados en un vuelo de Aeroméxico con destino a Ciudad de México. Antes del viaje debieron cumplir con 45 días de aislamiento y controles veterinarios, según la documentación sanitaria emitida por el SENASA.

La salida de los últimos animales cerró una etapa particularmente difícil para el Aquarium. El establecimiento había dejado de recibir visitantes en marzo de 2025, pero sus instalaciones siguieron funcionando para mantener a los ejemplares que todavía permanecían allí. Durante meses, la alimentación, la atención veterinaria y los salarios del personal se sostuvieron en medio de una quiebra con deudas millonarias y sin ingresos por la venta de entradas.

Algunos de los pingüinos del Aquarium de Mar del Plata fueron vendidos, otros murieron
Algunos de los pingüinos del Aquarium de Mar del Plata fueron vendidos, otros murieron

Ocho pingüinos muertos, dos robados y ofertas por casi u$s1 millón

El destino de los pingüinos fue uno de los principales problemas que debió resolver la Justicia después del cierre. La primera alternativa consistió en encontrar compradores internacionales que pudieran recibir a los animales y, al mismo tiempo, generar recursos para afrontar las obligaciones de la empresa.

Las propuestas llegaron a involucrar cifras importantes:

  • Una firma mexicana ofreció u$s750.000 por la totalidad de los pingüinos
  • Un oceanario de China presentó una oferta de u$s950.000 por 62 ejemplares
  • Hubo interesados de Brasil, desde donde se propusieron u$s250.000 por un grupo de entre 26 y 30 animales

Sin embargo, ninguna de esas operaciones llegó a concretarse. Los pingüinos permanecieron en el establecimiento y la sindicatura debió buscar otras alternativas para trasladarlos.

En agosto pasado, el inventario judicial todavía registraba 59 pingüinos: 53 magallánicos, dos rey y cuatro saltarines. Lo que ocurrió después quedó documentado en distintas presentaciones judiciales.

La distribución final de los ejemplares quedó así:

  • De los 53 pingüinos magallánicos, 43 fueron trasladados gratuitamente a la Fundación Bubalcó, en Río Negro, que preparó instalaciones para recibirlos
  • Los dos pingüinos rey fueron cedidos sin cargo a Mundo Marino, en San Clemente del Tuyú
  • Los cuatro saltarines fueron los últimos en salir y los únicos de ese grupo vendidos a México
  • Otros diez pingüinos magallánicos no llegaron a ser reubicados: ocho murieron y dos desaparecieron del parque

Los fallecimientos fueron informados al juzgado y motivaron estudios veterinarios para determinar qué había ocurrido. Según la documentación judicial, no pudo establecerse una causa única y concluyente para las ocho muertes.

La desaparición de los otros dos ejemplares derivó en una denuncia policial. El episodio llamó especialmente la atención del juez Malde, quien cuestionó cómo podían haber sido sustraídos animales de un establecimiento que estaba cerrado al público y todavía mantenía personal dedicado a su cuidado.

Del total, 43 fueron trasladados gratuitamente a la Fundación Bubalcó
Del total, 43 fueron trasladados gratuitamente a la Fundación Bubalcó

Los informes presentados ante la Justicia describieron reiterados ingresos de personas ajenas al Aquarium, que aprovechaban sectores dañados del alambrado para acceder al terreno. En uno de esos episodios fue manipulado el recinto donde se encontraban dos pingüinos magallánicos en tratamiento, que posteriormente desaparecieron.

El magistrado pidió explicaciones y reclamó que se reforzaran los controles, además de realizar un seguimiento de la investigación por la sustracción de los animales.

Cuánto costaba mantener el Aquarium cerrado y qué pasará con el predio

Aunque el Aquarium ya no recibía visitantes, 12 trabajadores continuaban en actividad para garantizar el cuidado de los animales y el funcionamiento básico de las instalaciones. Entre ellos había personal dedicado a la atención veterinaria, alimentación y mantenimiento.

La documentación judicial permite dimensionar cuánto costaba sostener esa estructura. En septiembre, los salarios netos de los 12 empleados alcanzaron los $20,4 millones. Al sumar aportes, contribuciones y otros conceptos laborales, el gasto mensual llegó a $30,36 millones.

La empresa debía afrontar esos pagos mientras continuaba acumulando obligaciones con acreedores. Según el inventario presentado en agosto, Plunimar registraba deudas por $1.481,5 millones frente a activos estimados en $347,1 millones.

Parte de los recursos para sostener el establecimiento había llegado mediante la venta de animales. Diez delfines nariz de botella fueron transferidos a Egipto por u$s800.000, una operación que permitió financiar gastos y salarios. Otros animales fueron reubicados sin cargo en instituciones argentinas.

Entre ellos estuvieron cuatro lobos marinos trasladados a Mundo Marino, en San Clemente del Tuyú.

Ahora, la salida de los últimos pingüinos cambió la situación laboral. En una presentación reciente, la sindicatura informó al juzgado que ya no considera necesaria la continuidad de 11 de los 12 trabajadores que permanecían en el establecimiento. La propuesta contempla conservar temporalmente a un empleado para completar las tareas pendientes antes de devolver el inmueble.

El otro asunto pendiente es el destino de las nueve hectáreas frente al mar donde funcionó el Aquarium durante décadas. El terreno pertenece a Cabo de las Corrientes S.A., que reclama recuperar la posesión del inmueble.

La devolución estaba prevista inicialmente para marzo de 2026, pero la permanencia de animales impidió concretarla. Ahora, las partes alcanzaron un acuerdo para restituir el predio el próximo 2 de noviembre, libre de ocupantes y de los bienes vendidos que deban retirarse.

Ya sin animales en sus instalaciones y a pocos días de devolver el predio que ocupó durante más de tres décadas, el Aquarium de Mar del Plata se acerca a su cierre definitivo. Así termina una de las etapas más controvertidas de la quiebra de Plunimar, un proceso judicial que tuvo una particularidad: entre los bienes de la empresa había seres vivos cuyo destino debió resolverse entre ventas, traslados y donaciones.

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