Automotrices alemanas, otra vez en la polémica: habrí­an experimentado con humanos y monos

El gobierno de ese país "condenó" estas prácticas por considerarlas antiéticas, aunque las marcas implicadas salieron a despegarse de estos tests
Automotrices alemanas, otra vez en la polémica: habrí­an experimentado con humanos y monos

El escándalo de los motores diésel sacude otra vez a las automotrices alemanas, tras revelarse que realizaron pruebas con monos y humanos para medir el impacto de emisiones de gases contaminantes, otro caso que puede empañar aún más su imagen.

El gobierno alemán "condenó" estas pruebas a través de su ministro de Transportes y Agricultura, Christian Schmidt, que pidió a la comisión de investigación encargada del "dieselgate" que examine también estas acusaciones.

Este caso "muestra que la confianza en la industria automotriz vuelve a mermar", indicó Schmidt. Experimentos de este tipo "son injustificables desde un punto de vista ético", lamentó el portavoz del gobierno Steffen Seibert, y exigió explicaciones de los grupos implicados.

Volkswagen, BMW, Daimler y OEM Bosch se enfrentan a dos casos separados, casi simultáneos, que involucran a una organización de investigación que financiaron, el EUGT, ahora cerrado.

El primer escándalo, revelado por el diario The New York Times, dijo que en 2014 en Estados Unidos se hicieron pruebas con monos que estaban encerrados en frente a dibujos animados mientras se les hací­a respirar el humo emitido por la última versión del "Escarabajo" (Beetle), modelo emblemático de Volkswagen.

El objetivo era "probar que los vehí­culos diesel de tecnologí­a reciente son más limpios que los modelos viejos", afirmó el diario al mencionar el argumento clave de estos fabricantes para entrar al mercado estadounidense.

Volkswagen reaccionó desde el sábado e indicó que tomaba "claramente distancias con cualquier forma de maltrato de animales".

Pero el caso adquirió una nueva dimensión el lunes cuando el diario alemán Sí¼ddeutsche Zeitung afirmó que estos tests sobre los efectos de la inhalación de dióxidos de nitrógeno (NOx) también fueron efectuados con 25 humanos sanos.

Tomar distancia
Un instituto médico en la ciudad de Aquisgrán (oeste), a cargo de EUGT, hizo inhalar en 2013 y 2014 diferentes concentraciones de dióxido de nitrógeno (NO2) a 25 personas en buen estado de salud, informaron ambos periódicos.

Este estudio "no tiene nada que ver con el escándalo del diésel", que afecta desde hace dos años a varios fabricantes, entre ellos a Volkswagen, ni tampoco con las pruebas con los monos, se defendió este lunes el instituto.

El objetivo era medir el efecto de la exposición al NO2 en el lugar de trabajo, "por ejemplo para los conductores de camiones, mecánicos o soldadores", y así­ recomendar una posible reducción de los umbrales regulatorios, explicó el instituto.

Pero Daimler se "distanció expresamente del estudio y del EUGT", según un portavoz, mientras que BMW desmintió haber participado.

Volkswagen aseguró en una última reacción que un "consejo cientí­fico independiente" estableció los temas de investigación "muy variados" de este organismo, fundado en 2007 por grupos alemanes.

Sin embargo, ninguna de sus declaraciones fue suficiente para aplacar la polémica, y reavivó la crisis de confianza que afecta a los grandes fabricantes de autos después de las revelaciones sobre la alteración a gran escala de sus modelos diesel.

"La imagen de los fabricantes de automóviles se vio golpeada de manera importante con el escándalo de los motores alterados y las revelaciones actuales afectan aún más", estimó Claudia Kemfert, del instituto económico DIW, citado por el diario Handelsblatt.

Consternación
Bernd Althusmann
, ministro de Economí­a de Baja Sajonia, un estado federal accionista de VW, calificó por su lado estos experimentos de "absurdos e inexcusables".

"El comportamiento del grupo debe respetar los requisitos éticos en todos los aspectos", dijo. A fines de 2015, el grupo Volkswagen habí­a reconocido haber equipado 11 millones de sus vehí­culos diésel –de ellos unos 600.000 en Estados Unidos– con un programa que falseaba los tests sobre contaminación y disimulaba emisiones que a veces eran hasta 40 veces superiores a lo autorizado por las normas.

Tras el "dieselgate", los constructores alemanes decidieron poner fin a la actividad del UEGT, actualmente en liquidación, según precisa Sí¼ddeutsche Zeitung.

Este escándalo "afectará de manera perdurable la confianza de las personas hacia la industria automotriz", estimó Ferdinand Dudenhí¶ffer, director del Centro de Investigación Automor.