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ALERTA

Lobby brasileño en favor de autos chinos pone en riesgo a automotrices argentinas

La relación entre los dos países en este sector es clave, ya que la interdependencia es profunda. Cada uno es el principal mercado de exportación del otro
07/01/2026 - 10:15hs
Lobby brasileño en favor de autos chinos pone en riesgo a automotrices argentinas

Comenzó un año que tendrá mucha actividad entre la Argentina y Brasil en materia automotriz. La relación entre los dos países en este sector es clave, ya que la interdependencia es muy profunda. Cada uno es el principal mercado de exportación del otro, por lo que el comercio bilateral es fundamental para las fábricas radicadas.

Esto se percibe más del lado argentino porque, por cuestión de tamaño de mercado, la producción local depende de las ventas al país vecino. Aunque no todas las terminales logren cumplirlo, cuando se radica la producción de un modelo en una planta Argentina, el objetivo teórico es que el 70% de lo fabricado se exporte y Brasil es, por lejos, el principal mercado. El 70% de las ventas externas de autos argentinos van a ese país.

Así funciona desde comienzos de los 90, cuando se estableció el régimen automotor común con Brasil, que administra el comercio bilateral del sector.

Tal como adelantó iProfesional, en los próximos meses se comenzará a negociar la renovación de este esquema. Y ya empezaron las negociaciones.

Régimen comercial entre Brasil y Argentina

Actualmente está vigente el acuerdo firmado durante el gobierno de Mauricio Macri, que estableció un mecanismo incremental de intercambio con beneficio impositivo – conocido como Flex – y que fija que, a partir de 2029, se establezca el libre comercio. Los autos que se importen entre los dos países, dentro de las condiciones que establece ese régimen, no tienen recargo impositivo.

Desde Argentina buscarán modificar ese cronograma y continuar con algún tipo de administración del flujo de autos. De lo contrario, el futuro de las fábricas radicadas en el país sería sombrío. Desde el sector aseguran que con el libre comercio y sin la necesidad de tener plantas en ambos lados, las automotrices se mudarían a Brasil.

Por este motivo, cuando funcionarios de los dos gobiernos comiencen las negociaciones, en algún momento de este año, es probable que se vivan días de tensión. Más, si se tiene en cuenta que, ideológicamente, no son dos gobiernos afines, al menos en lo que respecta a quienes lo encabezan. La relación entre Javier Milei y Lula da Silva es nula.

Es cierto que los funcionarios técnicos de ambos lados se manejan al margen de las rencillas políticas de sus jefes, pero distinto sería si ambos presidentes fueran "amigos".

Polémica por autos chinos

La negociación por el intercambio comercial no será el único punto que concentrará la agenda del sector. Hay otro tema que, posiblemente, esté en la mesa de discusión del año y tiene que ver con las automotrices chinas.

Si bien en la Argentina se habló mucho en 2025 sobre el desembarco de automotrices de ese país, en Brasil se viene registrando ese fenómeno desde hace más tiempo y en una magnitud mayor.

Son numerosas las marcas del gigante asiático que comercializan sus productos, pero también ya hay algunas que están comenzando a producir como los casos de Great Wall, Chery y BYD. Se espera que en el corto plazo lo hagan otras más.

Estas empresas están apuntando, inicialmente, a vender en el mercado brasileño, pero también la Argentina es un país atractivo. Más en estos tiempos de crecimiento de ventas.

Para poder exportar de Brasil a la Argentina, dentro del régimen automotor común, sin arancel, los vehículos deben cumplir un porcentaje de 50% de contenido regional de autopartes. De lo contrario, las ventas de los 0km que no cumplen deben pagar un recargo impositivo de 35%. Este es el problema que enfrentan las marcas chinas que están fabricando en Brasil: llegar a ese nivel de integración. Mientras no lo alcancen, se encarecen las exportaciones a la Argentina.

Flexibilizar los requisitos para las chinas

Según pudo saber iProfesional, desde algunos sectores del gobierno brasileño están comenzando a plantear la posibilidad de flexibilizar ese requisito. Incluso, algunas fuentes consultadas por este medio aseguran que este tema ya está en conocimiento de las autoridades argentinas, aunque, por el momento, de manera informal. ´´Es un tema que los brasileños van a plantear en 2026´´, reafirma la fuente.

Quienes manejan esta información explican que hay que tener en cuenta que el gobierno brasileño no tiene una posición única sobre temas económicos y el sector automotor entra en esa idea. Hay sectores más liberales, otros más nacionalistas y, también, otros que, por cuestiones ideológicas, son más próximos a privilegiar la relación con China.

Hay que recordar que hace pocos meses, durante la inauguración de la planta de GWM en Brasil, el presidente Lula lanzó una dura advertencia contra las automotrices tradicionales radicadas en el país que pertenecen a la poderosa asociación ANFAVEA.

Fue en respuesta a una nota enviada al mandatario por un grupo de automotrices, entre las que estaban Toyota, General Motors, Volkswagen y Stellantis, planteaba la necesidad de tener las mismas condiciones que estaban teniendo las marcas chinas que llegaban al país. En otro lenguaje, pidieron que frenara la invasión china.

El mecanismo propuesto era adelantar el aumento de aranceles de importación previsto para 2028 a 2026.

La respuesta de Lula fue tajante: "las automotrices que quieran irse que se vayan, las que quieran venir las recibimos con los brazos abiertos". En ese mismo mensaje, Lula resaltó la relación que tiene con China – el principal socio comercial – y que hará todo lo posible para mejorarla.

Con este antecedente, no resultaría extraño que desde el ala más pro-China de Gobierno -encabezada por Lula – se quiera impulsar la flexibilización de los requisitos para que las automotrices de ese país puedan exportar a la Argentina.

También es cierto que otros sectores del gobierno brasileño defienden más los intereses de las automotrices tradicionales con décadas de operaciones en el país.

Otras fuentes consultadas de automotrices argentinas niegan que Brasil vaya a plantear ese cambio: "no tenemos ningún indicio de que quieran flexibilizar los requisitos".

De todas formas, hay que tomar ese comentario con cautela. Por un lado, son las mismas empresas que están en Brasil, reclamando contra las automotrices chinas. Por otro, en caso de ser cierto, no es políticamente conveniente blanquear el tema para evitar que esté instalado y se convierta en un caso más difícil de frenar.

En unos meses se sabrá si la información que circula tenía fundamentos o queda como un mero rumor.

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