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Control de velocidad en rutas provinciales: dónde se instalan los radares y cuáles son las multas

Con la llegada del verano, los controles en las distintas rutas provinciales se profundizaron. Te contamos dónde están y las multas
Por IM
01/02/2026 - 18:10hs
rutas

Con el verano, viajar en auto, en especial hacia la Costa Atlántica, vuelve a ser una de las opciones más elegidas por miles de personas en todo el país. Como ocurre cada temporada alta, el aumento del tránsito en las principales rutas obliga a reforzar los controles viales, tanto para ordenar la circulación como para reducir los riesgos asociados a la conducción en contextos de alta demanda.

En esta línea, aquellos que planean trasladarse en un vehículo particular deben tener en cuenta que los accesos a los principales destinos turísticos cuentan con un sistema de fiscalización cada vez más amplio.

La combinación de radares fijos, móviles y operativos presenciales busca desalentar conductas peligrosas y garantizar mayor seguridad, aunque también puede derivar en sanciones económicas elevadas para quienes no respeten las normas vigentes.

Radares, controles y multas en las rutas hacia la Costa Atlántica

Uno de los puntos centrales del esquema de control es la extensa red de radares instalada en los corredores que conectan con los balnearios bonaerenses. En total, funcionan más de 70 dispositivos de control de velocidad, entre equipos fijos y móviles, distribuidos estratégicamente en las rutas provinciales 2, 11, 36, 63 y 74.

Estos sistemas registran principalmente excesos de velocidad, una de las infracciones más frecuentes durante los períodos de mayor circulación.

Las autoridades de tránsito remarcan que antes de iniciar el viaje es fundamental planificar el recorrido con anticipación. Esto implica no solo revisar el estado general del vehículo y contar con la documentación obligatoria, sino también conocer los límites de velocidad permitidos y la ubicación de los controles. Desestimar estos aspectos puede generar multas costosas, demoras inesperadas e incluso situaciones de riesgo para el conductor y terceros.

En los corredores más utilizados para llegar a la Costa Atlántica, las velocidades máximas habilitadas no son uniformes. Según el tramo y el entorno, los límites pueden variar entre 60 y 130 km/h, especialmente en zonas cercanas a áreas urbanas o en sectores con antecedentes de siniestros viales. En algunos puntos, las reducciones de velocidad son abruptas, por lo que se recomienda prestar especial atención a la señalización para evitar infracciones involuntarias.

De acuerdo con el esquema vigente, la ruta 2 concentra la mayor cantidad de radares, con 48 cámaras distribuidas en ambos sentidos de circulación. A este número se suman 11 dispositivos ubicados sobre la ruta 11, dos en la ruta 36, cinco en la ruta 63 y seis en la ruta 74. Todos estos puntos de control deben estar correctamente señalizados y se encuentran en zonas consideradas críticas por su alto caudal vehicular o por antecedentes de accidentes.

Un caso particular se da en el partido de Dolores, sobre las rutas 2 y 63. Allí, algunas cámaras cuentan con habilitación a nivel provincial, aunque podrían registrar demoras en su funcionamiento pleno debido a trámites administrativos que requieren instancias de supervisión nacional. Esta situación genera atención especial entre los automovilistas que circulan por la zona, ya que no todos los dispositivos estarían operativos de manera continua.

El sistema de control vial no se limita exclusivamente a los radares fijos. Durante la temporada de verano, la Provincia de Buenos Aires implementa el Operativo Sol, un despliegue integral que incluye controles permanentes en rutas y accesos, verificación de documentación, test de alcoholemia y operativos dinámicos con patrullas en circulación. Estas acciones se intensifican especialmente durante los fines de semana, los recambios turísticos y en horarios nocturnos.

Además, en los últimos años se incorporaron radares móviles de última generación, capaces de detectar infracciones que antes resultaban difíciles de fiscalizar. Entre ellas se encuentra el uso del teléfono celular al volante, una conducta de riesgo que puede ser detectada incluso dentro del habitáculo del vehículo, complementando así el esquema tradicional de control de velocidad.

En lo que respecta a las sanciones económicas, los montos previstos para el verano 2026 son elevados. Las multas por exceso de velocidad pueden ir desde 215.250 hasta 1.711.000 pesos. En el caso de negarse a un control de alcoholemia o arrojar resultado positivo, las penalidades oscilan entre 855.500 y más de 2.053.000 pesos. Otras infracciones, como circular sin cinturón de seguridad o con la VTV vencida, también pueden derivar en sanciones de hasta 855.500 pesos.

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