COMPETENCIA

Los autos chinos cambiaron el juego en Argentina: el caso de Peugeot 2008 y su crisis acelerada

Automotrices chinas producen 50 millones de vehículos por año y exportan 30. Las tradicionales intentan seguir el ritmo, pero no es fácil. Qué las detiene
Por Carlos Morizo
AUTOS - 30 de Junio, 2026

El desarrollo de un nuevo proyecto en la industria automotriz demanda aproximadamente entre 4 a 5 años, desde que se decide el segmento del vehículo hasta que el último prototipo es aprobado y se inicia la producción en serie. En el medio se pasa por procesos de diseño e ingeniería complejos, y por la selección de la planta donde se producirá el modelo de auto, algo no menor porque en esa decisión tiene un peso vital la cadena de proveedores de partes locales.

En la Argentina, producto de un sistema de complementariedad técnica e intercambio industrial de modelos con Brasil, muchos de esos proveedores están del otro lado de la frontera, porque Brasil tiene una escala industrial 5 veces más grande que justifica la instalación local de muchas autopartistas. Si Argentina fabricara 1.500.000 de autos por año, muchas de esas plantas estarían alrededor de las fábricas locales. No es capricho, es economía de escalas.

Y ese es, en gran parte, el secreto de la expansión de la industria automotriz china. Su poderío económico y tecnológico ya es conocido, y las subvenciones del Gobierno también, pero gracias a una escala industrial que produce 50.000.000 de vehículos  por año, tienen toda la cadena de proveedores junto a las plantas de cada marca, lo que reduce los tiempos de un proyecto nuevo, pero también la ejecución de cada plan productivo.

Por esa razón, los tiempos de la industria cambiaron. China cambió las reglas de juego, porque puede desarrollar y producir un vehículo completamente nuevo en dos años. Dicho de otro modo, cuando la industria occidental saca un nuevo auto, los chinos pueden sacar dos. 

Autos con distinta marca, pero la misma "base"

La pregunta es cómo competir con ellos, y la respuesta no es una sola, sino dos: generando condiciones similares o asociándose a ellos para lograrla.

Por eso se ven cada vez más autos de distinta marca que utilizan una misma base a niveles tales que un Peugeot, un Fiat, un Citroën y hasta un Jeep cambian levemente una carrocería montada sobre el mismo conjunto de caja, motor y plataforma; o el nuevo Renault 5 es también el Nissan Micra y será también el nuevo Ford Fiesta. Unificar proveedores, aumentar el volumen de producción en una fábrica, acelerar el proceso de desarrollo de un nuevo modelo.

El otro camino es el que hicieron Ford y Chevrolet con Territory, Captiva y Spark, y en otra proporción, el que hicieron Stellantis con las pickup Fiat Titano y Ram Dakota y está haciendo Volkswagen con la nueva generación de la pickup Amarok.

La nueva camioneta Amarok usará una plataforma china.

Se trata de usar un producto o una plataforma china, diseñar conjuntamente con el fabricante una variante del producto para un mercado en particular y lanzarlo en menos tiempo y menos costo de desarrollo.

"Nosotros pudimos hacer el proyecto de Titano y Dakota en algo menos de dos años, porque Argentina tiene la ventaja de ser un gran productor de pickups. Entonces, tenes desarrollos de piezas de pickups que te pueden abastecer y, por lo tanto, no arrancas de cero si haces una pickup en Argentina. Normalmente, el desarrollo de un nuevo vehículo lleva cerca de 40 meses. Acá fue menos porque, además, había una primera generación de Titano que tenía algunos desarrollos. Pero además, porque teníamos que darle a la planta de Córdoba, sustentabilidad industrial. Hay que entender que Cronos tiene ya su recorrido; quedan todavía tres años, seguro, pero teníamos que innovar pensando a futuro", explicó Martín Zuppi, presidente de Stellantis Argentina.

El Peugeot 2008 y su crisis

Esa es la receta actual. Acortar los tiempos de todo. Y Stellantis fue justamente la que tomó ese camino como método para revertir un proceso inverso que quedó mal parado en apenas dos años: el Peugeot 2008.

La producción del 2008 es un ejemplo de producción en corto plazo.

El auto se produce en la otra planta argentina de la automotriz, la de Palomar, en la provincia de Buenos Aires. En su lanzamiento, en el invierno de 2024, se hizo un especial énfasis en el estándar de calidad internacional del modelo, en su diseño disruptivo y vanguardista, y en el potencial del segmento de los B-SUV como armas para tener éxito comercial.

Pero cambiaron las reglas de juego repentinamente. Brasil fue invadido por marcas chinas, y el plan de ofrecer un Peugeot capaz de seducir a un universo de consumidores no muy adeptos a autos franceses, sino muy fuertemente arraigados a modelos de Volkswagen, Fiat, Chevrolet, Toyota o Hyundai, se vio interceptado por nuevas marcas chinas que inclinaron la balanza a su favor.

Si el Peugeot 2008 es un proyecto que no podrá crecer solo, lo dirá el tiempo, pero después de dos años, pasó de fabricar 2.700 autos por mes el primer año a 2.200 el segundo, y a una caída de cuota de mercado en Argentina cercana a los 3 puntos.

A esto se suma una mayor caída en las exportaciones, que se retrajeron más de un 25%, especialmente en Brasil.

El mercado lo confirma. Ford Territory es el SUV más vendido del 2026 entre todos los segmentos, y le permitió a la marca casi duplicar su participación en el mercado al complementarlo con su producto local Ranger.

Territory, de hecho, supera a los SUV compactos y más accesibles como Volkswagen Tera y Toyota Yaris Cross de nueva generación, y al ya establecido y exitoso Chevrolet Tracker.

Fiat y Volkswagen buscaron ese camino también a nivel industrial. Toyota y Renault, además de Ford con la pickup Ranger, no. Mantienen una producción local tradicional. En dos años se verán los números y se podrá saber a quién le fue mejor.

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