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iProfesional | Autos

Manuel Antelo explicó por qué Argentina no puede competir en la industria de los autos

Para el empresario, el país no tiene escala para fabricar unidades competitivas frente a China, aunque destacó la producción de pick-ups y a Toyota

30/10/2026
Actualizado 17:59hs

Manuel Antelo, empresario automotor y titular de Grupo Antelo, lanzó una contundente definición sobre el futuro de la industria automotriz argentina. "Tiene cero sentido que Argentina produzca autos", afirmó al analizar las posibilidades del sector frente al avance de China y las dificultades para competir en un mercado global cada vez más exigente en términos tecnológicos y de escala.

Antelo conoce el negocio desde distintos frentes. Además de su actividad actual como importador, fue dueño de Renault, cuya planta de Santa Isabel operó durante cinco años, y de Nissan. Actualmente, Grupo Antelo comercializa en la Argentina siete marcas de automóviles, seis de origen chino y una japonesa.

El empresario, radicado en Uruguay, también tiene presencia en otros mercados de la región, como Paraguay. En Uruguay, además de importar vehículos, participa del ensamblado a través de Nordex, la planta que comparte con Stellantis.

En una entrevista con el economista Miguel Boggiano, integrante del consejo de asesores económicos del presidente Javier Milei, Antelo fue categórico al responder si la Argentina tiene condiciones para fabricar autos y explicó por qué considera que el tamaño del mercado local constituye una limitación determinante.

Autos chinos: por qué Manuel Antelo cree que Argentina no puede competir

Ante la consulta de Boggiano sobre si tiene sentido que la Argentina produzca automóviles, el empresario respondió sin rodeos.

"Cero sentido. Cero sentido. Ninguna posibilidad. Ninguna, no hay ninguna posibilidad de que Argentina produzca autos. En todo caso podría decir, es todo más allá de temas laborales o sindicatos, es una cuestión tecnológica", sostuvo.

Para explicar su postura, Antelo comparó las dimensiones del mercado argentino con las de China, una diferencia que, según planteó, condiciona la capacidad de desarrollar vehículos competitivos.

"O sea, es un mercado chiquísimo (sic). Ahora el mercado chino está un poco más caído, pero China es un mercado de 27 millones de autos. 27 millones de autos, eh. Es solo tan grande como Europa y EE.UU., prácticamente. Solo. Entonces, y nosotros somos un mercado de, qué, 500.000...", señaló durante la conversación.

Boggiano aclaró que esa cifra correspondía a las ventas anuales. Antelo coincidió y profundizó su argumento sobre las dificultades que enfrenta la producción local.

"Sí, por año. Por año. ¿Qué volumen tenés? No tenés volumen. No tenés ninguna posibilidad de hacer un producto competitivo. Imposible. O sea, y encima querés tener muchas fábricas. No hay ninguna posibilidad", afirmó.

Su diagnóstico apunta a la escala industrial y a la tecnología como factores centrales para explicar por qué considera inviable la producción de automóviles en el país. En su visión, el tamaño del mercado argentino no permite alcanzar el volumen necesario para competir con los grandes fabricantes internacionales.

La excepción que planteó Antelo y por qué mencionó a Toyota

Aunque descartó prácticamente por completo la posibilidad de que la Argentina fabrique automóviles competitivos, Antelo dejó abierta una excepción vinculada a un segmento específico: las pick-ups.

"Quizás puede ser que alguna empresa, alguna empresa, la cual pienso yo, pero alguna empresa quizás pueda mantenerse acá haciendo pick-ups", expresó.

Cuando Boggiano mencionó a Toyota, el empresario confirmó que se refería a esa automotriz y explicó qué condiciones podrían permitirle sostener su producción.

"Sí, obvio, por eso. Es muy probable. Ellos tienen alguna ventaja tecnológica. Es una compañía muy buena. Este... si pone por ejemplo a Argentina como hub de producción de pick-ups para todo el mundo... Porque nosotros vendemos muchas pick-ups, es una característica que tiene el Mercosur", respondió.

A continuación, extendió el razonamiento al mercado brasileño y a la posibilidad de especializar la producción en un vehículo con demanda internacional.

"En Brasil también se venden muchas pick-ups. Si dicen ‘vamos a hacer la pick-up de Toyota para todo el mundo’. Y además es un nicho, es un producto específico que podrían vender en todos lados. Por eso digo yo, creo que sí, que alguna puede funcionar vendiendo pick-ups", concluyó.

De esta manera, Antelo diferenció la fabricación generalizada de automóviles de una estrategia industrial concentrada en un producto específico, con posibilidades de comercialización en distintos mercados.

La apuesta de Manuel Antelo por la Argentina

Las declaraciones del empresario se producen mientras Grupo Antelo avanza con sus negocios de importación y otras inversiones en el país. Antelo se mostró cercano a las políticas del Gobierno de Javier Milei y anunció que invertirá u$s 200 millones durante los próximos 10 años.

De acuerdo con lo informado, los primeros u$s 60 millones se desembolsaron en 2025, con el objetivo de importar vehículos desde China y Tailandia.

Además de sus actividades vinculadas con la movilidad, el grupo amplió su presencia comercial hacia el sector de indumentaria. Entre sus marcas figuran Decathlon, Bestseller —con Jack & Jones, Only y Balmohk— y Kiabi. También analiza incorporar nuevas marcas.

En mayo del año pasado, durante su visita al país para el lanzamiento comercial de varios vehículos electrificados que comercializa en la Argentina, Antelo había expresado su entusiasmo por volver a invertir localmente.

"Pensé que no iba a volver a la Argentina, estoy muy entusiasmado. Es una alegría enorme. Por fin. Tengo muchos planes de inversión. Volví para este lanzamiento de estos autos eléctricos. A vivir todavía no, pero no lo descarto", declaró.

Así, mientras el empresario proyecta ampliar sus negocios en el mercado argentino, su diagnóstico sobre la fabricación automotriz es contundente: considera que competir con las grandes potencias resulta prácticamente imposible, aunque identifica en las pick-ups un nicho con potencial para sostener la producción local.