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La paradoja de la carne a China: por qué el boom de ventas es una "hipoteca" para el bife argentino

La paradoja de la carne a China: por qué el boom de ventas es una "hipoteca" para el bife argentino
Ese mercado compra el 70% de las ventas al mundo y está pagando hasta 35% más por tonelada que en 2018. Advierten por los efectos de su "voracidad"
Por Juan Diego Wasilevsky
05.06.2019 06.15hs Comex

Año 2010: datos oficiales arrojan que la Argentina había perdido, en un tiempo récord de 24 meses, la friolera de 12 millones de cabezas de ganado como consecuencia del cierre de las exportaciones y de las políticas de desincentivo a la actividad con las que avanzó el entonces secretario de Comercio, Guillermo Moreno.

¿La consecuencia? Para los expertos, durante ese período se hipotecó parte del futuro de la actividad ganadera en el país.

Año 2019: hay luces de alerta por la reducción acelerada del rodeo argentino como consecuencia del boom exportador, con 900.000 animales menos de un año a otro, en un contexto en el que China ya demanda el 70% los envíos de cortes vacunos al exterior, una proporción jamás vista en la historia.

¿Qué alertan los analistas? Que a este ritmo, la irrupción del gigante asiático como el máximo comprador de carne argentina está a un paso de hipotecar parte del futuro de la ganadería.

Paradójicamente, en ambos escenarios tan opuestos entre sí –uno en el que directamente se llegaron a prohibir las exportaciones; otro en el que casi todo lo que sale de un frigorífico lo demanda China-, el resultado parece ser el mismo: los productores mandan a faena cada vez más hembras con potencial de preñez y terminan autodesmantelando el negocio.

"Son dos caras de la misma moneda", resume Guillermo Villagra, director de OpenAgro, que maneja un pool de inversores con casi 8.000 cabezas en diferentes zonas del país.

"Cuando durante el kirchnerismo la actividad era inviable por las constantes medidas que iban en contra de la actividad, comenzando por el cierre de las ventas al mundo, creció de manera alarmante la liquidación de vientres. Ahora pasa lo mismo pero por los motivos contarios: China compra prácticamente todo lo que se le ofrece", agrega. De hecho, hay una suerte de "lista de espera": compras que hizo el gigante asiático pactadas para agosto y septiembre. 

"Esto que está pasando es preocupante, porque falta una visión estratégica, por parte de muchos productores y por parte también del Gobierno, que no aplica medidas de incentivo", acota. 

Y la consecuencia de la actual dinámica, prevé el experto, será ingresar en un callejón sin salida: "La idea que hoy rige en el sector ganadero es aprovechar el momento, sin ver que estamos liquidando nuestra propia fábrica de carne. A este ritmo, en menos de dos años vamos a estar lamentando la falta de una política para el sector y nuevamente va a haber problemas por la disparada del precio". 

Las luces de alerta se están replicando en toda la industria. De hecho, desde la Bolsa de Comercio de Rosario indicaron que "la fenomenal tasa de faena de hembras que se viene registrando como consecuencia del boom exportador que experimenta Argentina, comienza a generar cuestionamientos cada vez más fuertes acerca de la sustentabilidad de estos procesos".

Desde el mercado ganadero de Rosario ROSGAN reconocen que hay y que "seguirá habiendo una demanda insatisfecha", causando el difícil dilema "de continuar en la inmediatez cubriendo el actual faltante con vientres, o bien trabajar en procesos de mayor plazo que permitan arribar a una relación de equilibrio entre consumo y exportación verdaderamente sustentable en el tiempo".

 

Cabe destacar que, en la actualidad, las exportaciones explican el 20% sobre la producción total, el mayor nivel en más de una década. 

China, un gigante insaciable

¿Cómo explicar el incremento de los envíos de cortes vacunos al gigante asiático? Las estadísticas hablan por sí solas: en los primeros cuatro meses, 7 de cada 10 toneladas que salieron desde la Argentina al exterior tuvieron como destino final el mercado chino.

Para ponerlo en perspectiva, en 2014 ese país apenas compraba 1 de cada 10 toneladas. El siguiente gráfico expone cómo se disparó la demanda:

 

Otro dato clave: la participación china, según analistas, va a seguir en aumento. De hecho, casi la totalidad del resto de los países compradores de carne argentina están mostrando tasas de variación negativas. De modo que el gigante asiático hoy es un demandante insaciable para los productores del bife argentino.

Y así como las estadísticas son contundentes, las imágenes que dejó la SIAL 2019 –una de las ferias alimenticias más importantes del mundo y que se desarrolla en Shanghai- también reflejan cómo crece de manera abrumadora esta demanda.

Desde el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) relataron que los exportadores ubicados en el pabellón nacional "se mostraron eufóricos", de la mano de una "verdadera marea de compradores" que "inundó los enormes pasillos de la exposición y literalmente acorralaron a los empresarios argentinos en los boxes de atención".

Según la entidad, en un marco de frenesí comercial, la mayoría de las empresas argentinas "negociaron toda la carne que tenían disponible y muchos recién están ofreciendo contenedores para agosto o septiembre de este año". Es decir, no están dando abasto.

"La peste porcina africana y la crisis comercial entre China y Estados Unidos impactaron fuertemente en este mercado", aseguró Ulises Forte, titular del IPCVA.

El virus, que está azotando al gigante asiático, amenaza con diezmar a una población de 200 millones de cerdos. En este contexto, las importaciones de carne vacuna son una de las formas de hacer frente a esta inédita crisis alimentaria.

Y esto está pegando en los precios internacionales, algo que beneficia a los frigoríficos exportadores.

Según Jorge Torelli, vicepresidente de la entidad, "fue una feria con un movimiento nunca visto y precios muy buenos", con valores que llegaron a superar hasta en u$s1.500 los niveles que se pagaron el año pasado por cada tonelada de carne.

Algunos ejemplos:

-Vaca manta (cortes congelados, sin hueso): u$s5.300 promedio versus u$s3.950 en la edición del 2018 (+34%).

-Garrón y brazuelo: u$s6.000 frente a los u$s5.300 del año pasado (+13%).

-Cortes de la rueda (bola, cuadrada y carnaza): u$s6.100 promedio versus u$s5.200 en 2018 (+17%).

Y la perspectiva es que la demanda seguirá creciendo: el gobierno brasileño debió suspender las exportaciones de carne al gigante asiático después de que se confirmara un caso atípico de la enfermedad llamada "vaca loca".

Cabe destacar que se trata de un negocio millonario: Brasil exportó el año pasado poco más de 320.000 toneladas a China, lo que representó una suba del 52% respecto de 2017. Mato Grosso, donde se dio el caso de la enfermedad, representa el 20% de las exportaciones. 

De modo que esta crisis, si bien genera incertidumbre en la región desde el punto de vista sanitario, la Argentina refuerza su rol de proveedor. 

El dato que mira el mercado

La demanda desbocada y los precios de exportación que hace años parecían impagables están generando un boom sin precedentes: "Se produjo un gran desfasaje. Como China compra casi todo, las llamadas vacas de descarte, que son las que no pueden quedar preñadas o están viejas, hoy van a engorde y te las pagan entre $23.000 y $25.000, casi lo mismo que sale una vaca de tres a cuatro años preñada y con menos inversión", relata Villagra.

Esto provoca que "haya incentivo para mandar todo a frigorífico, porque además estas empresas exportadoras, al estar tan necesitadas de mercadería, te pagan a plazos cortísimos, unos 7 a 10 días. En cambio, un productor que quiera comprar una vaca para reproducción te abona a 30 o 60 días".

"Por eso, hay ganaderos que ven que financieramente les conviene mandar vacas al frigorífico, sin importar si pueden quedar o no preñadas, antes que vendérselas a otro productor para ampliar el rodeo", apunta.

Desde la BCRA suman otro factor extra que complica al ganadero: las elevadas tasas de interés, "que fuerzan al productor al extremo de tener que liquidar vientres para hacer frente a sus compromisos".

En este contexto, desde la Cámara de la Industria de la Carne (CICCRA) alertan que la tasa de faena de hembras ya superó el 49%, siendo la más elevada de los últimos 30 años.

 

Desde la entidad remarcan que cuando dicho nivel supera 45% del total se ingresa en un período de liquidación, algo nocivo para la sustentabilidad del negocio; mientras que si la participación es menor a 43% se transita un período de retención.

"Este dato nos indica que tendremos menos terneros en 2020, lo cual se verá agudizado por el gran porcentaje de vacas preñadas enviadas a faena", advierten desde CICCRA.

Riesgos de la voracidad china

Un reciente informe del Centro de Investigación en Ciencias Políticas, Económicas y Sociales del INTA ya advertía sobre el "peligroso incremento de faena de hembras", al tiempo que exponía a China como uno de los grandes responsables de este fenómeno.

El documento, del investigador Carlos Milicevic, advertía que la última sequía y la demanda del gigante asiático fueron "condicionando la ampliación de stock ganadero", en un contexto en el que "el peso de la faena no logra subir y la pérdida de producción de novillos atenta contra ese aspecto".

Según un informe del Rosgan, el stock nacional hoy asciende a 53,9 millones de cabezas, estando 5,1 millones por debajo de los niveles de hace 15 años. Pero lo más preocupante es cómo los novillos pesados (de más de 400 kilos) han perdido participación: en ese lapso hubo una reducción de 3,7 millones de animales, por el desincentivo al engorde de animales.

Esto pone al sistema productivo en una encerrona: la misma entidad planteó en un informe que si la Argentina pretendiera incrementar un 27% las exportaciones para llegar a las 700.000 toneladas, entonces debería generar unas 150.000 toneladas adicionales.

El problema es que si no se quiere seguir reduciendo el stock de hembras, entonces habrá que incrementar en más de medio millón de cabezas el número de novillos pesados.

Sin embargo, Villagra ve esto como una meta difícil de cumplir: "Los constantes cambios en las reglas de juego que se dieron con los diferentes gobiernos generan que hoy los productores se apuren por exportar, hacer el negocio y después vean qué hacen".

"Hay que pensar que criar una hembra desde cero y que se desarrolle, para que luego tenga un ternero y que éste posteriormente pueda ser exportado, requiere de un lapso casi cuatro años. Eso en la Argentina es hablar de plazos larguísimos, es una eternidad. Y la incertidumbre política no ayuda a pensar en esos términos", agrega.

"Que alguien recuerde esto: en poco tiempo, todos nos vamos a rasgar las vestiduras porque va a faltar carne en el mercado interno y esto va a verse reflejado en el precio que pagan los consumidores", concluye. 

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