Tras 20 años, Japón reabrió su mercado a la carne argentina y apunta a un particular corte
Japón dio este miércoles 30 de septiembre un paso que la ganadería argentina esperaba desde hace más de dos décadas. El Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca de ese país (MAFF) informó que alcanzó con las autoridades argentinas un acuerdo sobre las condiciones sanitarias que deberán cumplir la carne y los productos bovinos provenientes de la región norte del territorio. El ministro de Economía, Luis Caputo, lo calificó como un "acuerdo histórico" y recordó que las negociaciones comenzaron en 2024, aunque venían de mucho antes.
En términos comerciales, lo que más buscan los importadores japoneses es la lengua de vaca, un producto muy presente en la gastronomía de ese país, donde suele servirse grillada. Ese interés puntual explica por qué el anuncio ya movió el tablero en la industria frigorífica.
Qué se aprobó exactamente y bajo qué condiciones sanitarias
Para dimensionar la noticia hay que precisar qué se acordó. Japón ya recibía carne argentina desde 2018, pero únicamente de la Patagonia, que es zona libre de aftosa sin vacunación. Lo que se aprobó ahora es la importación de carne proveniente de la zona libre de aftosa con vacunación, que está al norte del Río Colorado y concentra el grueso de la producción ganadera del país.
La discusión sobre este acceso se instaló en el sector con el levantamiento de la barrera sanitaria en la Patagonia, una decisión del Senasa que en el sur ganadero fue cuestionada por sus posibles efectos sobre los mercados más exigentes. Según recordó el gobierno, en febrero de este año las autoridades japonesas concluyeron, tras una evaluación de riesgo, que el peligro de ingreso de fiebre aftosa es extremadamente bajo si la carne deshuesada del norte argentino atraviesa un proceso de maduración adecuado.
Con ese antecedente, se definieron las condiciones. Como la región norte sigue siendo considerada libre de aftosa con vacunación, Japón estableció que la carne deberá pasar por procesos de maduración y desosado orientados a inactivar el virus. El acuerdo alcanza a las siguientes provincias:
- La Pampa
- Buenos Aires (con excepción de Carmen de Patagones)
- Mendoza
- San Luis
- San Juan
- La Rioja
- Córdoba
- Santa Fe
- Entre Ríos
- Corrientes
- Misiones
- Chaco
- Santiago del Estero
- Catamarca
- Tucumán
- Jujuy
- Salta
- Formosa
En cuanto a los productos, los comunicados oficiales hablan de carne bovina deshuesada y madurada, y de lengua, sin desglosar cortes puntuales. El antecedente más cercano es el de Uruguay, que ya vende a Japón carne de una zona libre de aftosa con vacunación bajo condiciones sanitarias similares a las que ahora se fijaron para la Argentina.
Los embarques todavía no empezaron. Según explicaron desde el gobierno, las exportaciones arrancarán cuando concluya la auditoría de las autoridades japonesas, que inspeccionarán y habilitarán a los establecimientos interesados.
En los próximos días podría haber novedades en la feria SIAL de China, donde se descuenta que empezarán las conversaciones entre privados para embarcar lenguas hacia el mercado japonés. Será el primer termómetro concreto de cuánto interés hay del otro lado y a qué valores.
Si bien aún están pendientes las visitas sanitarias a nuestro país, se estima que durante el primer trimestre de 2027 podrían concretarse los primeros embarques que habilita este nuevo acuerdo hacia Japón.
Un mercado exigente que paga bien pero de volúmenes acotados
Desde la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca destacaron que Japón es "uno de los mercados más exigentes en materia sanitaria y de calidad". También es uno de los que mejor pagan. Según Caputo, el país importa carne bovina de alta calidad de todo el mundo por más de u$s3.000 millones al año.
La apertura tiene más potencial para mejorar los precios de las exportaciones argentinas que para multiplicar los volúmenes, al menos en esta primera etapa. Se estima un potencial de unas 6.000 toneladas anuales, equivalente a un 1% de las importaciones japonesas, que rondan las 600.000 toneladas por año. Para comparar, Uruguay exportó casi 8.000 toneladas a ese destino en 2023. Además, la carne argentina enfrenta un arancel del 38,5%, que no pagan Australia ni Estados Unidos, los principales proveedores de Japón.
A esa exigencia sanitaria se suma la de calidad. Durante una visita de empresarios japoneses a campos de Saladillo y Tandil, se supo que hay interés por carne Angus y por Angus cruzado con genética Wagyu, que ofrece mejor marmoleado.
El escenario doble de la carne y el efecto sobre la lengua
El anuncio llega en un contexto de contrastes para la cadena. Por un lado, los mercados externos florecen. Japón se suma ahora a otros destinos que se vienen consolidando, como Estados Unidos y Europa, y todos pagan mejor que el mercado local. Por el otro, el consumo interno de carne cae y los frigoríficos que abastecen al mercado doméstico atraviesan una crisis.
Ese doble escenario marca un cambio en el negocio. Las plantas con acceso a destinos de exportación cuentan con demanda externa y con precios más altos, mientras que las que dependen del mostrador local enfrentan una demanda que se debilita.
Qué puede pasar con el precio de la lengua
Una fuente del sector frigorífico consultada por este medio advirtió que el precio de la lengua podría subir en los próximos meses, aunque descartó que vaya a haber desabastecimiento. La alerta llega antes de las fiestas de fin de año, una época en la que la lengua a la vinagreta es un plato habitual en las mesas argentinas.
Como los embarques recién comenzarán cuando termine la auditoría japonesa, el impacto concreto sobre el mercado local dependerá de la velocidad con que se habiliten las plantas y se cierren las primeras operaciones.
Dos décadas de idas y vueltas
Japón históricamente exigió riesgo cero frente a la aftosa. Recién en 2017 se logró la apertura para las carnes de la Patagonia, región reconocida como libre de aftosa sin vacunación, y el IPCVA acompañó al Estado Nacional en esas gestiones. La primera carne llegó en 2018, durante la presidencia de Mauricio Macri, con un envío de 200 kilos que salió desde Ezeiza. El Frigorífico del Valle Inferior de Viedma (Fridevi), en Río Negro, fue el único habilitado, después de invertir varios millones de dólares para conseguir primero la habilitación de la Unión Europea, en 2007, y luego la japonesa.
Los envíos siguieron siendo esporádicos y muy chicos. En 2023 se exportaron unas 28 toneladas por u$s228.000, mientras Uruguay vendía casi 8.000 toneladas con un estatus sanitario que Japón sí le reconoció.
El propio IPCVA informó que trabaja en ese mercado desde 2015 y que, tras la apertura patagónica, siguió gestionando junto con las autoridades nacionales para extender el acceso al resto del territorio.
La negociación para abrir la zona con vacunación tomó impulso en 2024, con misiones a Tokio, visitas de funcionarios y recorridas por frigoríficos locales, pero luego quedó frenada. Fuentes de la embajada contaron en febrero que el trámite japonés tiene 12 pasos y que estuvo detenido durante años en el séptimo. Para entonces ya se había superado el noveno y estimaban que la habilitación podía llegar hacia fines de este año o principios del próximo. Ese mes, una delegación empresaria encabezada por Tomio Katsuta, expresidente de Toyota en la Argentina, recorrió campos ganaderos de la provincia de Buenos Aires. El acuerdo se oficializó ahora, en el marco de una visita a Tokio de autoridades de la Secretaría de Agricultura y del Senasa.
Cuáles fueron las reacciones de la industria local
"Desde el IPCVA felicitamos a las autoridades del Gobierno Nacional por este gran logro, en el que venimos trabajando desde hace tantos años", aseguró Georges Breitschmitt, presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), quien se encuentra acompañando la misión oficial por Asia.
"Está claro que todavía queda mucho trabajo por hacer, pero no deja de ser un hito muy importante para la carne vacuna argentina", agregó.