JP Morgan calcula cuánto puede rendir bitcoin hasta 2036 y advierte sobre sus riesgos

El banco proyecta una rentabilidad anualizada de 10% para la criptomoneda, pero no la considera una herramienta consolidada para diversificar carteras
JP Morgan calcula cuánto puede rendir bitcoin hasta 2036 y advierte sobre sus riesgos

La expansión del mercado de bitcoin convive con una advertencia de JP Morgan: aunque la criptomoneda podría ofrecer retornos atractivos durante la próxima década, su volatilidad todavía dificulta incorporarla como un componente estratégico de las inversiones tradicionales.

La entidad estadounidense estima que el activo digital podría registrar un rendimiento anualizado del 10% en los próximos diez años, de acuerdo con su escenario central. En una hipótesis más favorable, esa tasa promedio subiría al 16,6%. En el extremo contrario, el modelo contempla una pérdida anualizada del 11,2%.

Las proyecciones forman parte de la edición número 31 del informe de supuestos del mercado de capitales a largo plazo, elaborado por la división de gestión de activos de JP Morgan. El análisis utiliza información al 30 de septiembre de 2026, cuando bitcoin cotizaba a u$s83.000 en el mercado al contado.

Bitcoin mueve u$s2,5 billones, pero JP Morgan mantiene sus reparos

El interés por los activos digitales ya tiene una dimensión considerable. La capitalización del sector llegó a u$s2,5 billones, un volumen que el banco compara con el valor conjunto del mercado accionario de Suiza o del mercado de crédito privado.

También crece la atención de los inversores institucionales, impulsada por una mayor claridad regulatoria, nuevas alternativas de custodia con estándares bancarios y la consolidación de los fondos cotizados en bolsa (ETF).

Una encuesta interna de JP Morgan a oficinas familiares aporta otro indicio de esa tendencia: el 17% de los clientes consultados manifestó que planeaba priorizar la incorporación de activos digitales.

Sin embargo, el tamaño alcanzado por el mercado y el interés de los grandes inversores no bastan para que la entidad recomiende asignarle a bitcoin una función estable dentro de las carteras diversificadas.

El equipo global de inversiones considera que todavía no existen argumentos sólidos para utilizarlo como herramienta de diversificación estratégica. La inestabilidad de su precio y su elevada volatilidad siguen siendo factores determinantes para esa evaluación.

El banco también juzga prematuro incorporar definitivamente a bitcoin en sus matrices de covarianza, utilizadas para analizar la relación entre los movimientos de diferentes activos. Por ahora, le atribuye un perfil especulativo y señala su posible utilidad como cobertura frente a políticas de flexibilización monetaria.

Tres variables explican la previsión de rentabilidad

Para calcular el desempeño potencial de bitcoin, JP Morgan combinó tres modelos con distintas ponderaciones, definidas en función del nivel de confianza que les asigna la firma.

El factor con mayor incidencia representa el 65% de la estimación total. Compara el crecimiento de la oferta de bitcoin con la emisión de dólares y la expansión monetaria global. El retorno anualizado que arroja este enfoque es del 10,7%.

Un segundo componente concentra el 30% del cálculo y estudia si bitcoin podría complementar al oro dentro de las carteras de inversión. En su hipótesis más favorable, contempla que los bancos centrales incorporen la criptomoneda a sus reservas institucionales. Bajo ese supuesto, el rendimiento anualizado de este modelo llegaría al 17,3%.

El 5% restante corresponde a un análisis de la adopción directa de la red de Bitcoin.

A partir de la combinación de estos tres enfoques, la entidad construye sus escenarios para la próxima década. La previsión más optimista arroja un retorno anualizado promedio del 16,6%, mientras que la más desfavorable proyecta una contracción anual del 11,2%.

El escenario negativo supone que la utilización de la red pierda impulso y que bitcoin no consiga ventajas suficientes frente al crecimiento de los activos tokenizados en redes competidoras.

JP Morgan aclara que estas cifras son proyecciones sujetas a distintos supuestos, no rendimientos garantizados. El banco considera útil examinar las trayectorias posibles de la criptomoneda, aunque todavía no la incorpora de manera definitiva a sus herramientas de análisis de carteras.

JPM Coin: el banco utiliza Ethereum para transferencias corporativas

Mientras mantiene una posición cautelosa sobre bitcoin como inversión, JP Morgan avanza en el uso de tecnología vinculada con los activos digitales para sus propias operaciones.

La entidad habilitó su moneda institucional, JPM Coin, en la red principal de Ethereum. El sistema permite a los clientes corporativos realizar transferencias instantáneas de depósitos en dólares y evitar parte de las demoras que caracterizan a las liquidaciones tradicionales fuera del horario comercial.

La operación se suma al volumen que procesa Kinexys, la plataforma privada del banco, por la que circulan alrededor de u$s7.000 millones diarios.

De esta manera, JP Morgan diferencia dos cuestiones: la conveniencia de mantener bitcoin como parte de una cartera de inversión y las posibilidades de aplicar infraestructura basada en blockchain a los servicios financieros. Mientras mantiene reservas sobre la primera, continúa avanzando con la segunda.

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