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El fantasma del 2014, detrás de las últimas medidas del Banco Central

El fantasma del 2014, detrás de las últimas medidas del Banco Central
En aquel momento, contra los deseos del gobierno de ese entonces, ambos funcionarios avalaban una devaluación, que llevaba al dólar a los $8
Por Claudio Zlotnik
01.05.2020 10.55hs Economía

Finales de enero de 2014. Axel Kicillof era ministro de Economía y Jorge Capitanich, jefe de Gabinete. Contra los deseos del gobierno de aquel entonces, ambos funcionarios avalaban una devaluación, que llevaba al dólar a los $8. Durante ese primer mes del año, la suba del billete verde acumulaba 23%, la mayor alza desde 2002. Como era de esperar, ese movimiento provocó una aceleración de la inflación, se trasladó a las tasas de interés y desembocó en una caída de la actividad económica.

Aquella devaluación, si bien administrada, decantó luego de un proceso de pérdida de Reservas del Banco Central y la persistencia de una brecha cada vez más amplia entre el dólar "oficial" y "paralelo".

En aquel inicio de 2014, la distancia entre ambas cotizaciones se había estabilizado entre 60% y 80%. Un nivel históricamente elevado.

En paralelo hubo una fuerte caída de las Reservas: se perdieron nada menos que u$s2.838 millones en el mes, un retroceso del 9,3 por ciento.

La combinación brecha en alza con caída de las Reservas (habían quedado en torno de los $27.800 millones a finales de enero 2014) desembocó en la devaluación. Fue la constatación de la influencia del dólar paralelo en las finanzas y la economía.

Las últimas medidas del BCRA -conocidas justo antes del fin de semana largo- tienden a enfriar la tensión en el mercado cambiario.

Ahora también la "brecha" se escapó -en torno del 66% al cierre del jueves último-. Las Reservas, a diferencia de aquel momento- se mantuvieron estables -incluso con mejoras- en la primera quincena del mes pasado, pero se empezaron a deteriorar en las últimas dos semanas.

La pérdida de la última quincena ronda los u$s350 millones. Se trata de un monto que no debe interferir en la política monetaria, pero el problema se agrava con otros condimentos.

  • La indefinición sobre la deuda. Las chances de un default potenció la dolarización de las inversiones.  "Una resolución satisfactoria en materia de deuda soberana tendría un efecto positivo y la brecha debería acotarse, permitiendo al BCRA acumular divisas derivadas del superávit comercial y acumular reservas internacionales", apuntó el economista Emmanuel Álvarez Agis desde el último informe de la consultora PxQ. 
  • La emisión de pesos en medio de la pandemia. La (justificada) decisión del Gobierno de salir a pagar parte de los salarios en las empresas más cadstigadas por el parate económico, y la ayuda extraordinaria a los sectores sociales más postergados supone la emisión de un volumen de pesos que no estaba en los planes de nadie. Esa inyección de dinero, en un contexto de incertidumbre total por los efectos del Covid-19 y por el resultado de las negociaciones de la deuda, empeoran las expectativas sobre el desarrollo económico y financiero de la Argentina.

"Resulta necesario contar con mecanismos de intervención directos sobre el mercado de CCL para evitar que la brecha suba a niveles que impactan sobre la economía real y sobre la sostenibilidad externa de la economía", concluyó Álvarez Agis en el informe mencionado.

El Gobierno lo hizo. Tomó medidas. ¿Alcanzarán para espantar los fantasmas de enero 2014? ¿O, aunque ahora tampoco lo quiera, esta dinámica desembocará en una devaluación? 

Este mes de mayo, con los límites que impone la propia negociación por la deuda, tendrá la respuesta a la incógnita.

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