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Fastidiados por la negociación extensa, acreedores ponen fecha límite antes de tomar medidas contra el país

Si bien dicen que siguen conversando, hay mucho disgusto por la actitud del Gobierno. Los vencimientos al cierre de junio detonarían acciones legales
ECONOMÍA - 18 de Junio, 2020

Hay malestar y fastidio entre los acreedores de la deuda por la falta de avances para acordar una salida al default. El Gobierno sigue extendiendo la agonía y corre el riesgo de que los fondos de inversión terminen pateando el tablero. Alberto Fernández juega con fuego y lo sabe.

Si no hay fumata blanca para fin de mes, cuando vencen más de 500 millones de dólares en bonos Par y Discount, el país no sólo ya habrá defaulteado "bonos M" -o sea los Globales que dejaron de pagar en mayo emitidos por Mauricio Macri- sino que se le sumarán "los K". Y si eso sucede, muy probablemente los acreedores decidirán ir a los tribunales de Nueva York y pedir la aceleración de los pagos. O sea, el nuevo deadline para el país llegará en poco más de de diez días.

"El factor cansancio emocional está influyendo más de los saludable en estas circunstancias. Va a ser difícil que cualquiera de las partes se mueva rápido", señaló una fuente ligada a las conversaciones. Según pudo saber iProfesional, el contacto aún se mantiene pero ni los acreedores ni el Gobierno están dispuestos a ceder más.  

Después del comunicado del grupo liderado por BlackRock, donde amenazaron -no explícitamente- en recurrir a los tribunales si el país no se sienta a negociar en serio, apareció el otro grupo -que presentó la propuesta en conjunto con el grupo Ad Hoc- y señaló que "la propuesta de reestructuración conjunta más reciente de nuestro grupo incluye mejoras significativas a Argentina que nuestras propuestas anteriores. Demuestra nuestro compromiso de trabajar con Argentina y fue diseñado para colocar a Argentina en el camino hacia la prosperidad sostenible".

Este grupo se suma al más benevolente con el país, el que integra UBS y Mens Sana Advisors donde se destaca el financista Hans Humes de Greylock Capital, un inversor que conoce bien a Alberto Fernández ya que fue acreedor del país en el canje del 2005.

No extrañó que la deuda operara este jueves en forma errática. El riesgo país subió 2,5 por ciento después de haber arrancado esa rueda con alzas de más de 5 por ciento. Los bonos en dólares operaron mayormente ofrecidos dejando al cierre caídas de entre 0,75 y 1,25 dólares en promedio para toda la curva. 

Guzmán sigue ofreciendo poco en comparación con la demanda de los bonistas.

Lo que ofrece cada uno, lejos

En términos de lo que se ofreció de un lado y el otro, aún hay distancias. Martín Guzmán ofrece 50 dólares a un tasa del 10% más el warrant atado al período de gracia a las exportaciones, en total alrededor de 51,7 dólares. Es cierto que el país acorta un año y achica quita de principal de Globales al 3%.

Pero la propuesta de los dos comités más duros AdHoc Exchange Bondholders Group vale 60,2 dólares en promedio y la de Fintech/Gramercy en torno a 54,7 dólares. La distancia en Valor Presente Neto son hoy de 16% contra el grupo de AdHoc EBG y de 6% contra Fintech/Gramercy.

"Si bien las diferencias en VPN siguen siendo importantes, cuando uno analiza perfil de vencimientos la sensación es que el acuerdo, al menos en lo relacionado a flujos, no se puede escapar. Los bonistas más duros piden en promedio apenas 0,05% del PBI más por año de lo que propone Argentina y las diferencias de pagos en 2020-2023 son cada vez más chicas", dice un informe de la consultora 1816, una de las que mejor analiza la situación financiera.

De hecho, la Argentina propone ahora 1.700 millones de dólares ese periodo y los bonistas duros piden hasta 3.800 millones. Lo que también se discute, más allá del dinero, es el aspecto legal de la transacción. Algo no menor dado que el país quiere cambiarle -obviamente para peor- las condiciones a los bonistas.

La Argentina propone mantenerle las condiciones -indenture- del 2005 a tenedores de los bonos Discount y Par, pero ahora el comité más grande exige que todos los bonos nuevos se emitan con Indenture 2005, eliminando el Indenture 2016. Para la consultora 1816, da la impresión que ese pedido se dispara a partir del uso del concepto de re-designation en la oferta presentada en la SEC: frente al riesgo de esa estrategia PacMan, los bonistas no quieren saber nada con tener CACs single-limb (están en el Indenture 2016, pero no en el Indenture 2005).

Más allá de ese punto central, los comités AdHoc EBG piden una serie de requisitos adicionales, que a priori lucen muy agresivos, según interpretan:

a) Que ante un default los bonos devenguen cupón más 2%.

b) Que el 50% de nuevo financiamiento externo vaya a recomprar deuda.

c) Que Argentina se comprometa a emitir cualquier nuevo bono en un futuro bajo Indenture 2005.

d) Que se elimine explícitamente la posibilidad de re-designation en futuras operaciones.

e) Que Argentina tenga que cumplir con el Artículo IV de FMI que se dispare un default si Argentina acuerda con tenedores de títulos postergar algún pago.

g) Que el país acepte ampliar su Waiver of Sovereing Immunity incluyendo a entidades intra-sector público, facilitando embargos de eventuales holdouts en un futuro.

En Wall Street esperan que el Gobierno ceda y puedan cerrar un acuerdo.

Cómo sigue la película

La pregunta del millón es cómo sigue esto. Guzmán rechazó estas contrapropuestas y habló de que es difícil "conciliar" posiciones de bonistas y trascendió que podría avanzar con una de las siguientes tres alternativas: presentar la nueva oferta de forma unilateral, declarar desierto el canje, aceptar el canje de los que entraron.

Si la diferencia fuese solo de flujos, la consultora 1816 repite que el acuerdo no se puede escapar. Pero las distancias en cuestiones legales dificultan las cosas: conociendo los trabajos académicos, parece improbable que en su rol de Ministro Guzmán acepte cambiarle a un bonista el Indenture 2016 por el Indenture 2005.

"Las decisiones finales, de todos modos, son políticas. Si no hay acuerdo la macro se deteriora aún más, afectando dinámica política (dañando al oficialismo), pero también la capacidad de pago del país (dañando a bonistas)", señalan.

Para un ex funcionario de Cambiemos del área económica, en diálogo con este medio, "el Gobierno demoniza a Blackrock y hace rato que Blackrock no es problema. El Gobierno ya ni puede amenazar con mandar la oferta de 50 dólares más edulcorante porque sabe que se come un segundo rechazo".

Para este ex hombre fuerte del gobierno de Macri, el riesgo de aceleración aumenta cada vez que tenés más gente en contra. "Ya defaulteaste los bonos M, ahora vas a defaultear bonos K. Solo aumentás el riesgo que alguno acelere. Están hartos los fondos del boludeo de Argentina", sentenció.

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