El economista Gustavo Lazzari alerta que habrá un nivel cada vez más alto de evasión impositiva

El economista Gustavo Lazzari alerta que habrá un nivel cada vez más alto de evasión impositiva
El empresario es escéptico sobre los resultados de las nuevas medidas impositivas. Cree que su resultado será más informalidad y una baja tasa de inversión
Por Fernando Gutiérrez
28.03.2021 06.22hs Economía

Gustavo Lazzari se ha transformado en uno de los principales cruzados contra la presión impositiva. Desde su doble condición de economista y empresario pyme, ha emprendido una campaña para explicar la inviabilidad de la economía con el actual nivel de impuestos que soporta el sector privado.

Su prédica no sólo lo ha llevado a ser una figura con presencia cada vez mayor en los medios, sino que hasta empieza a sonar su nombre como un eventual actor en la escena política.

iProfesional lo entrevistó para conocer su visión sobre cómo afectarán a la economía las últimas medidas anunciadas por el Gobierno.

-El Gobierno asegura que el alivio en Ganancias para los asalariados tendrá un efecto fiscal neutro gracias a que se compensará con una mayor tasa para las empresas. ¿Cómo ve esa situación?

-Acá lo único seguro es que la gente que gana menos de $150.000 va a tener un alivio temporario, porque el año que viene va a volver a tributar. Pensemos que con paritarias que se están firmando al 30%, ya el año que viene vuelven a estar por encima del mínimo no imponible. Pero lo que me parece peor es que, para dar un discurso de responsabilidad fiscal, quieran castigar a la empresa, incluyendo pymes. De todas formas, me parece que es un discurso tribunero. Me cuesta creer que sean capaces de recaudar impuestos que compensen el menor ingreso de la AFIP con el estado en que se encuentran las pymes hoy.

-Sin embargo, el ministro Guzmán fue muy enfático respecto de que el alivio de Ganancias no supondrá una pérdida desde lo fiscal…

-Como yo lo interpreto, es un intento del ministro por mostrar seriedad ante el Fondo Monetario. Porque el no puede presentarse ante los técnicos del FMI con una propuesta en la cual se evidencie una caída en la recaudación. Me parece que va más por ese lado. Pero con ánimo realista, te diría que esos 40 mil millones que costaría el alivio a Ganancias, es más probable que lo compensen emitiendo cuatro letras de $10 mil millones antes que se lo puedan ir a cobrar a las pymes, que no lo van a poder pagar. Más bien, lo que creo es que van a llevar a más elusión fiscal y un mayor grado de informalidad en la economía.

-¿O sea que, en el fondo, no cree que las pymes vayan a ser tan perjudicadas por la nueva situación?

-Yo creo que van a ser muy perjudicadas, pero no tanto por lo que puedan pagar este año, sino porque esta medida pone un antecedente. Ya les pusieron un pie encima a las pymes. Y puede ser que, con medidas compensatorias, las perdonen por un año o dos a las que están en peor situación, para ya formalizaron el hecho de que una pyme que gana $108.000 por mes tiene que pagar GananciasYo no sé si hoy mismo el tema Ganancias va a pegarle de lleno a las pymes, y hasta es probable que desde el Gobierno no estén apretando todo lo que podrían, pero la verdad es que tienen la bala cargada y el dedo en el gatillo.

Para Gustavo Lazzari, el aumento de la presión impositiva hace inviable todo proyecto que no tenga una
Para Gustavo Lazzari, el aumento de la presión impositiva hace inviable todo proyecto que no tenga una "pata estatal"

-Desde el punto de vista del Gobierno, lo que se está haciendo con Ganancias forma parte de la filosofía de un sistema tributario progresivo…

-Yo más bien creo que lo que está ocurriendo ahora es que hay intereses divergentes. A Sergio Massa le preocupa la foto electoral. Siente que el alivio en Ganancias lo beneficia en votos. Pero a Guzmán le preocupa la solvencia fiscal. Esta categorización de las pymes como grandes empresas es un atentado a la producción. Y realmente creo que va a caer en desuso rápido. Me parece que es para el consumo electoral. Porque el resultado de todo esto es que después las empresas y los mismos trabajadores se enfrentan a la realidad: los aplicativos de la AFIP, la presión en aumento, la incidencia de las medidas chicas que se siguen tomando.

-En todo caso, la realidad es que ya van seis meses en que la recaudación crece por encima de la inflación y el Gobierno se muestra optimista en el sentido de que esto confirma la recuperación económica. ¿Cree que ese entusiasmo está justificado?

-No, yo creo que esa euforia no se condice con la realidad, porque no hay un nivel de actividad que lo justifique.

Claro que hay un rebote respecto del año pasado, pero lo que también está ocurriendo es un nivel de informalidad mayor. Y la tendencia es a agravarse, pensemos que una pyme que de pronto se encuentra con una tasa de ganancias de 40 por ciento se ve empujada a la informalidad.

El momento actual provoca en las empresas un desánimo absoluto. Yo en mi fábrica pierdo plata hace tres años seguidos. Y ves que te siguen queriendo cobrar impuestos, no es coherente con su visión de hacer crecer la economía. Porque si yo en mi empresa empiezo a levantar un poco el copete y un cliente me propone aumentar los niveles de producción, mi reacción natural va a ser decirle que no. Porque hoy la perspectiva de crecer es que todo lo que entre se lo va a llevar otro.

-Es interesante la justificación ideológica que se hizo en el debate sobre Ganancias, porque el Gobierno dice que el alivio a las empresas no genera mayor inversión ni crea empleo. Y pone como ejemplo lo ocurrido tras la reforma impositiva macrista de 2017. ¿Cuál es su postura?

-Es una visión totalmente errada y el ejemplo que ponen para justificarlo es una pavada. Porque equivale a que una persona le estén pegando 20 martillazos en la cabeza y un día le pegan 19 y le decís por qué no te levantaste. Pedirle a una empresa que mejore su nivel de inversión por un alivio marginal en un impuesto no tiene sentido. Además, lo de 2017 técnicamente no fue una baja, porque lo que te mejoraban por un lado se compensaba por otro, de manera que el global de impuestos se mantenía siempre parecido. A lo sumo hubo una mejora marginal, de medio punto por año. En aquel momento habíamos hecho un cálculo de que, al ritmo al que íbamos, nos faltaban 75 años para alcanzar la estructura tributaria de Chile.

Lo que el Gobierno tiene que entender es que para un empresario lo importante es el costo  global de los impuestos y no uno en particular. Si me aumentás Ingresos Brutos y me bajás el IVA, para mí como empresario va a terminar siendo lo mismo, porque las dos se neutralizan. O sea, que te alivien uno impuesto sobre 170 va a traer un efecto apenas marginal. Y más si tenés el agravante, como viene pasando desde los años ’90 en adelante, de que el Gobierno no tiene   credibilidad, porque si bajás el impuesto hoy pero yo sospecho que a los dos años lo vas a volver a subir, yo no voy a animarme a comprar una máquina. Esa es la realidad de Argentina. Todas las bajas de impuestos duran apenas unos meses.

El Gobierno busca que la presión impositiva
El Gobierno busca que la presión impositiva "progresiva" ayude a reactivar: Lazzari es escéptico y prevé una menor tasa de inversion

-¿Eso lleva a que, en comparación con otros países, el empresario tenga un horizonte de visibilidad más corto a la hora de planificar?

-Totalmente. Para un empresario argentino, el horizonte de visibilidad es nulo. Hoy Argentina es hostil a que la gente invierta. Si te va medianamente mal te suben Ganancias. Si te va un poco mejor, te sacan toda la utilidad del flujo, si tenés excedente vienen impuestos a la riqueza. Y eso por no mencionar la prohibición de importar importar y los problemas para contratar. Eso conspira contra los planes de inversión. La verdad es que, a no ser que se trate de negocios filoestatales, donde se trabaja bajo condiciones diferentes, concretar una inversión en Argentina es algo que no tiene base racional. Es por eso que yo siempre machaco con que hay que cambiar el paradigma. Y cada vez que digo eso me contestan que mi propuesta es utópica. Pero yo digo que lo utópico es continuar con lo que está.

-Algunos en el Gobierno plantean que hay un debate a nivel internacional, que se vio en la campaña estadounidense, sobre si un alivio impositivo realmente ayuda a reactivar la economía…

-Es un debate en el que, para opinar con fundamento, hay que mirar los números. Y la verdad es que en Estados Unidos, con el alivio impositivo, se llegó a que el desempleo cayera a un nivel de 3%. Pero para serte sincero, creo que en Argentina a los funcionarios no les importa ese debate ni llegan a ese nivel de sofisticación. La cuestión acá es mucho más básica y visceral: la "corpo" política no quiere perder sus privilegios y va a seguir apretando. Tan sencillo como eso. El resto son justificativos. Porque si realmente quisieran ver casos internacionales en los que inspirarse, mirarían a los países que bajan impuestos y están creciendo como locos, hay muchos ejemplos, como el de Nueva Zelanda, por ejemplo.

-Hay mucha gente que lo está presionando para que lleve su prédica a la arena política. ¿Hay posibilidad de que lo veamos como candidato?

-Yo realmente tengo vocación por hacer algo a nivel político, pero todavía no tengo decidido la forma. Y no es fácil porque soy empresario y tengo que tener primero la actividad ordenada como para poder hacerlo. Me gustaría poder contribuir, y de hecho tengo hechas propuestas con números concretos. Pero tengo que pensarlo mejor. La verdad es que el Congreso no me resulta atractivo, no me veo como diputado peleándome con el oficialismo en los debates. Me veo más en un rol ejecutivo. De lo que no tengo dudas es que hay una batalla cultural para dar, y que no se limita al peronismo sino que incluye a buena parte Juntos por el Cambio. No entienden lo que significa la presión impositiva ni lo que es la evasión como respuesta de la gente. La evasión no significa que hay plata que se la queda alguien, es simplemente una demanda social por precios más bajos.