Consumo: crece la brecha entre supermercados y comercios tradicionales y hay preocupación en el equipo de Massa
La escalada de los precios, sobre todo en el rubro de los alimentos, modificó la conducta de los consumidores. No sólo se trata de hurgar en los cambios en las elecciones de los productos que adquiere. Lo que está variando, de forma muy acelerada, es la forma en que esos consumidores hacen sus compras.
Básicamente, si lo hacen en las grandes cadenas de supermercados o bien en los comercios tradicionales instalados en los barrios: autoservicios "chinos" y almacenes. En una época no muy lejana, esos negocios habían ganado terreno de la mano de ofertas en determinados rubros y -obviamente- aprovechar la cercanía con los clientes para ganar mercado. Ahora se está dando el proceso contrario. Los supermercados atraen a los consumidores, y no precisamente porque despliegan una ronda de ofertas demasiado interesante.
La clave está en el proceso de aceleración inflacionaria, que ya desbordó el 100% interanual. En este contexto, los grandes supermercados sellaron acuerdos de precios con la secretaría de Comercio, que al menos le pone un tope a los aumentos en un grupo de productos.
"Precios Justos" implica que una pequeña canasta de 1.900 productos tiene precios congelados por tres meses y que otros 30.000 artículos sostengan un tope de aumentos del 3,2% mensual. El resto de los artículos que venden las cadenas siguen con precios "libres".
El impacto de la mudanza de clientes
Los números son elocuentes: en marzo, las ventas de los grandes supermercados crecieron 10,4% en relación a marzo de 2022. En cambio, en los comercios pequeños de barrios se notó una caída del 6% interanual, una merma que se hunde al 9,6% en el área metropolitana.
Los registros pertenecen a la consultora Scentia, especializada en el monitoreo del consumo masivo, y que es conducida por Osvaldo del Río. Lo llamativo es que, aun en el proceso de alta inflación, el consumo masivo mostró en marzo una recuperación del 1,6% interanual, que no le alcanza -sin embargo- para dar vuelta el signo negativo del primer trimestre, que fue del 0,6%.
La clave de esa mejora se vincula con la espectacular suba de las ventas de bebidas no alcohólicas, que crecieron 21,8% en marzo versus el mismo mes del año pasado.
Para Del Río, esa mejora en el rubro "Bebidas" obedeció a la histórica ola de calor del mes pasado, que disparó la venta de gaseosas y agua embotellada.
En el sentido contrario, las ventas de alimentos cayó 2,8% contra marzo del año pasado. Y en el caso de los productos ligados al desayuno y la merienda (lácteos, por ejemplo) mostró una baja del 3,3% interanual. En el caso de los productos de limpieza, ahí se nota un ajuste del 9,2% interanual. Se trata, incluso, de uno de los rubros donde más escalaron los precios.