Dólar, real o peso: ¿cuál será el plan del próximo gobierno para frenar la destrucción del valor del dinero?

Mientras se debate sobre la conveniencia de avanzar hacia la dolarización o de converger con el real; el peso no para de perder valor
Por Damián Di Pace – Analista Económico
24/05/2023 - 13,00hs
Dólar, real o peso: ¿cuál será el plan del próximo gobierno para frenar la destrucción del valor del dinero?

Estamos ante un momento de "click" en la historia monetaria de nuestro país. Las cuentas fiscales no cierran y el gobierno continúa aumentando la cantidad de dinero en la economía en un momento donde está se contrae y la demanda del dinero cae. Los argentinos que tienen pesos en el bolsillo están experimentando una caída feroz del poder adquisitivo de nuestra moneda por aumento de la oferta monetaria. Mientras se debate sobre la "dolarización" o no o si converger con el "real"; el peso no para de perder valor.

A los argentinos le quedan al menos siete meses de vida con el peso en sus bolsillos y no hay medida que atenúe la destrucción de la moneda argentina para lo que resta de la gestión actual de gobierno.

En los últimos 12 años, la situación fue agravándose año tras año acumulándose una inflación del 7.124%. Pasamos de fuertes devaluaciones del peso frente al dólar y luego a fuertes retrasos intentando estabilizar el tipo de cambio sin plan de fondo para que el peso no pierda valor después. El resultado es una extraño electrocardiograma de pérdida de valor nuestra moneda frente a la divisa norteamericana como vemos abajo.

 
 

El salario mínimo vital y móvil es el anteúltimo más bajo de América Latina. Pasó de u$s484 en 2011 a u$s173 en 2023.

El PBI per cápita de los argentinos en dólares se ha mantenido falsamente constante en los últimos 12 años. Si el PBI del 2023 lo medimos al paralelo, que es al que se mueve nuestra economía, su valor es aún más bajo de u$s6.201. Esta es la gravedad de la crisis monetaria actual. Los precios de la economía se cursan al dólar paralelo y no hay dólares al tipo de cambio oficial por lo cual el PBI medido en pesos de nuestro país distribuido a su valor por persona convertido al dólar paralelo nos deja con uno de los guarismos más bajos de la región en América Latina.

 

Los caminos que optarían los candidatos

Los diferentes candidatos de los diferentes partidos políticos comienzan a arriesgar alternativas para salir de esta situación.

Las mismas proponen desde un plan integral donde se pueda revalorizar la moneda nacional e ir recalibrando todos los pesos que se encuentran en la económica (se estima que en la economía circulan aproximadamente 5.5 billones de pesos, esto es $5.500 por cada dólar) hasta, en el caso de "La Libertad Avanza"  liderado por Javier Milei propone la "dolarización" y el caso de Patricia Bullrich no vería mal una economía bimonetaria donde circulen el peso y el dólar donde habría como moneda de curso legal más de una y adoptaríamos una series de reglas fiscales, monetarias y cambiarias que cambiarían rápidamente el panorama económico de deterioro del valor del peso sostenido en el tiempo.

La teoría económica explica que hay dos tipos de dolarización, la Parcial y la Real. En la primera el dólar adoptaría al menos 1 de las 3 funciones de la moneda (en este caso sería reserva de valor) y en la segunda el dólar adoptaría las 3 funciones de la moneda de curso legal (se suman medio de pago y unidad de cuenta).

Desde "La Libertad Avanza" se plantea que el dólar cumpla con las 3 funciones del dinero (es decir, la opción dos). Esto sin lugar a dudas para muchos argentinos tiene sentido, debido que durante los últimos 30 años quienes apostaron al peso perdieron. La tasa de interés siempre corrió por detrás de la inflación. Tuvimos eventos de devaluaciones graduales y abruptas, congelamiento de depósitos y cepos. Nuestra moneda no paró de perder valor frente a la divisa norteamericana y el proceso de adopción del dólar parece ser una de las opciones más viables.

Qué aristas se evalúan hoy frente a una dolarización de la economía

A favor:

  • Desaparece la emisión monetaria (pero no elimina el déficit fiscal)
  • Se evita el riesgo de devaluación y así se eliminaría la inflación
  • Fin de la Volatilidad Monetaria que le brinda estabilidad a los precios y facilita la toma de decisiones económicas. Ejemplo: la ley de alquileres sancionada para resolver el problema que la política no puede resolver que es la inflación y los deriva al mercado regulándolo en forma ineficiente ya no existiría. La indexación de contratos se simplifica con una moneda estable.
  • Mayor confianza y credibilidad: la dolarización puede generar mayor confianza tanto en el ámbito nacional como internacional. Los inversores y los agentes económicos pueden sentirse más seguros al realizar transacciones y realizar inversiones en una economía dolarizada.
  • Menor riesgo cambiario: al eliminar la moneda nacional y utilizar el dólar estadounidense, se evita el riesgo de devaluación y fluctuación cambiaria, lo que puede facilitar el comercio internacional y atraer inversión extranjera directa.
  • Crédito: aumenta el ahorro doméstico abaratando el crédito provocando mayor inversión a largo plazo.

En contra:

  • Caída del poder adquisitivo al dolarizar (los salarios caerían rápidamente debido a la tasa de conversión entre el peso y el dólar). Sin embargo, los procesos de dolarización también han mostrado que el salario en dólares de aquellos países que adoptar este esquema crecieron en el tiempo.
  • La distorsión del sistema de precios internos debido que los valores se encontrarían a precios internacionales y los bienes de consumo se volverían más caros (además de la inflexibilidad de los precios de la economía ante aumentos o caídas de la productividad). Para muchos, esto no es negativo por qué obliga a mejorar la productividad de la economía en términos reales y no devaluando la moneda propia frente al país con el cual competimos en los mercados.
  • Pérdida del "Señoreaje": Al renunciar a la emisión de su propia moneda, el país pierde los ingresos asociados al "señoreaje", que es el beneficio económico derivado de la emisión de moneda. Esto es justamente el motivo por el cual la "dolarización" gana adeptos. El gobierno de turno no puede emitir para financiar sus vacíos fiscales de manera indiscriminada y perjudicar a la población con más inflación.
  • Desafíos de transición: la transición hacia la dolarización puede implicar costos significativos, incluyendo la necesidad de cambiar los sistemas y contratos monetarios existentes, adaptar los precios relativos y educar a la población sobre el uso de una nueva moneda.
  • Aumento de pobreza debido a la redistribución del ingreso y  pocas herramientas para contrarrestar shocks externos.

Qué pasó en otros países que dolarizaron

Al evaluar el caso de otros países que aplicaron un esquema de dolarización podemos tomar al menos 3 ejemplos.

Panamá: Es muy interesante de entender porque es un país que, desde 1904 convivió con el dólar como moneda de curso legal, pero que fue adoptado debido a su relación comercial con EE.UU. En 1999 la economía despegó después que el canal de Panamá paso a manos nacionales. Su PBI per cápita es de u$s13.921, el desempleo se encuentra en un 10% y un nivel de deuda de más del 50% del PBI.

El Salvador: comenzó en el 2000, motivado por motivo comercial con EE.UU. debido que era una condición necesaria para los futuros tratados de libre comercio con aranceles 0 (es importante recordar que este país antes de esta medida, la economía era bastante estable). El resultado de mantenerse con el dólar como moneda de curso legal es un nivel inflacionario de un dígito por más de 1 década. Su deuda externa es del 83% del PBI, sumado a su dependencia de las remesas que se envían del exterior (se dice que el principal producto de exportación son los migrantes).

 

Ecuador: país que también adoptó esta receta en el 2000 después de una fuerte crisis hiperinflacionaria. Luego de la dolarización y caída fuerte de los salarios en dólares en los primeros 2 años y en medio de complicaciones políticas logró tener una inflación de menos de 1 dígito desde aquel momento hasta ahora. A su vez, el PBI per cápita es del u$s4.134 y creció un 16% en los últimos 23 años. Su nivel de pobreza está por debajo del 25% y con un nivel de deuda externa de un 56% del PBI.

Del peso argentino al real brasileño

A su vez, en el caso Martín Tetaz dentro del ala radical de "Juntos por el Cambio" ha planteado tomar otra moneda como la de nuestro mayor socio comercial como es Brasil (actualmente tiene un PBI per cápita de 7.563 dólares).

Si Argentina decidiera converger su peso con el real brasileño, habría una serie de posibles pros y contras.

A favor:

  • Eliminación del riesgo cambiario: la convergencia podría eliminar las fluctuaciones cambiarias entre el peso argentino y el real brasileño, lo que facilitaría el comercio bilateral y reduciría la incertidumbre para las empresas que operan en ambos países.
  • Estabilidad económica: al unificar las monedas, se podría buscar una mayor estabilidad económica en la región. Esto podría ayudar a controlar la inflación y promover la confianza de los inversores en la economía.
  • Integración económica: la convergencia monetaria podría fomentar una mayor integración económica entre Argentina y Brasil, facilitando el flujo de bienes, servicios, inversión y mano de obra entre ambos países.
  • Mayor fortaleza en los mercados internacionales: la unificación del peso argentino y el real brasileño podría generar una moneda más fuerte en los mercados internacionales, lo que podría mejorar la capacidad de negociación y la competitividad de la región.

En contra:

  • Pérdida de soberanía monetaria: Argentina perdería su capacidad de establecer políticas monetarias independientes, lo que podría limitar su capacidad para hacer frente a los desafíos económicos internos y externos de manera efectiva.
  • Diferencias económicas y fiscales: Argentina y Brasil tienen economías y políticas fiscales diferentes. La convergencia podría requerir ajustes significativos en los sistemas tributarios, los regímenes de seguridad social y otras políticas económicas, lo que podría ser complejo y generar tensiones.
  • Desafíos políticos: la convergencia monetaria requeriría una fuerte coordinación política y una voluntad política compartida entre ambos países. Los desacuerdos o conflictos en el proceso de convergencia podrían dificultar la implementación exitosa y generar tensiones bilaterales.
  • Impacto en sectores económicos específicos: algunos sectores de la economía de Argentina y Brasil podrían verse afectados de manera desigual por la convergencia. Por ejemplo, las industrias exportadoras de Argentina podrían enfrentar desafíos de competitividad frente a las empresas brasileñas en el mercado internacional.
 

La Argentina no tiene moneda. Está ante esta situación extrema por qué en el mismo proceso de debate el gobierno crítica las alternativas pero no demuestra con gestión para lo que resta del año que aún se puede salvar.

Pasamos por tres estadíos para llegar al límite actual:

1- Aumentar impuestos para financiar el déficit fiscal hasta punto tal de detener la inversión privada y la posibilidad de expansión de los emprendimientos privados y lograr por ende un crecimiento sostenido de la economía.

2- Endeudarse en los mercados externos hasta quedarnos sin crédito internacional por falta de previsibilidad económica y fiscal en el tiempo y repago de esas deudas contraídas por suba de la tasa de riesgo,

3- Emitir el peso a destajo para financiar el déficit fiscal y a su vez, tomar deuda en el mercado local sin límites y sin posibilidad de repago más que con más emisión monetaria o aplazamiento de los compromisos asumidos.

Durante años no hubo una política fiscal ordenada y destruyó la moneda de los argentinos. Ahora, las alternativas planteadas son consecuencia de un real hastío de la población, de falta total de interés en el resguardo del peso argentino para lo que queda de la gestión y una verdadera trampa a la que se lleva a los bolsillos de los argentinos con el "impuesto inflacionario" que pagan todos los días en cuotas viendo caer el valor real de sus ingresos generado por su esfuerzo y trabajo.

 

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