Falta de nafta: Massa, furioso con las petroleras que pueden hacer tambalear su campaña

La "psicosis" por las naftas impactó de lleno en el equipo económico del ministro. Sus polémicas estrategias y la llamada clave con Cristina Kirchner
31/10/2023 - 16:17hs
Falta de nafta: Massa, furioso con las petroleras que pueden hacer tambalear su campaña

"No la vimos venir". Con esa frase, uno de los hombres que trajina a diario ese frenético circuito de operaciones al por mayor que a su vez es uno de los principales ministerios de la Argentina, reconoce que la crisis en la provisión de naftas golpea en la línea de flotación de la campaña electoral de Sergio Massa.

"Ven, no hay que relajarse, el tiro puede venir de cualquier lado, hay que estar preparados", repite el tigrense, que siente que esta vez sí logrará el gran objetivo de ser presidente, pero también que cualquier ruido en la línea puede convertirse en una crisis ensordecedora, ya que el clima social no está para bollos, en especial con un 40% de la población en la pobreza.

Massa se vuelve cada vez más cuidadoso en cada movimiento, en el marco de una campaña cada vez más profesional dirigida con mano de hierro por su esposa, Malena Galmarini, y tecnócratas llegados de Brasil, que el propio Lula Da Silva recomendó.

Crisis de combustibles: el desafío de Massa pre balotaje

Siempre es bueno recordar que el posicionamiento de Massa ante la campaña electoral tuvo un momento clave cuando, reunido con el presidente brasileño, el líder del PT le explicó lo importante que sería para la región un triunfo del peronismo, y le pidió que dejara de brindarle tanta atención al FMI, porque las campañas basadas en ajustes casi nunca terminan bien.

Desde aquel momento comenzó un frenético "Plan Platita" que, a pesar de ser criticado por muchos sectores, terminó siendo un caballo feroz de batalla para lograr el 37% de los votos en las elecciones y arribar al balotaje del 19 de noviembre con altísimas chances de ganar.

Todo venía bien justamente hasta el domingo electoral, cuando una buena cantidad de gente se convenció de que el lunes aumentarían los precios de las naftas. Las imágenes de las colas frente a las estaciones de servicio y las redes sociales hicieron el resto. "El desabastecimiento", convertido luego en "faltante" (gracias a la maquinaria operativa con la que el ministro-candidato tiene alto nivel de injerencia en la agenda de los principales medios), había comenzado, tomando a contramano a las refinadoras.

La crisis por la nafta cayó de sorpresa en el equipo económico de Sergio Massa.
La crisis por la nafta cayó de sorpresa en el equipo económico de Sergio Massa.

Massa se molestó con los automovilistas que hacían cola frente a las estaciones. Incluso creyó ver alguna mano negra detrás de esas intenciones. Su secretaria de Energía dijo que era una "psicosis", como suelen hacer los políticos cuando la realidad les devuelve una mirada que los desfavorece.

Al fin y al cabo, el ministro-candidato no tiene mucho derecho al pataleo. La gente todavía se acuerda cuando, entre gallos y medianoche, devaluó 22% el peso, apenas unas horas después de perder en las PASO. ¿Por qué ahora no podría venir otra sorpresa? El kirchnerismo tiene ese mal que aqueja a casi todos los políticos. Pretenden que la gente pierda la memoria fácilmente. Así, Cristina Kirchner siempre pataleó porque la clase media recordaba cómo, tras arrasar en las elecciones del 2011, impuso el cepo cambiario, ese engendro que derivó en que la economía argentina esté a la deriva y que las inversiones no hayan vuelto a recalar en estas pampas.

Conflicto entre Massa y petroleras: la promesa incumplida

El lunes 23 de octubre, cuando ya las colas de los automovilistas empezaban a notarse en el conurbano bonaerense, y el fenómeno amagaba con extenderse a la Ciudad de Buenos Aires, caja de resonancia de los conflictos, el nivel de preocupación de Massa se puso a tope.

Envió a su lugarteniente en Energía, la infatigable Flavia Royon (así, sin acento), a activar sus puentes directos con los popes petroleros. Los CEOs explicaron lo que estaba pasando. Dijeron que el pico en la demanda del fin de semana largo anterior a las elecciones, sumado a la preocupación de los consumidores de que el combustible tuviese una nueva remarcación, había sobredimensionado la demanda y complicado la estrategia de abastecimiento.

Pero también dijeron que era un problema puntual, y estimaron que el inconveniente se solucionaría "rápido". El martes, Royon montó una escenografía en su despacho y sentó a la mesa a los números uno de YPF, Axion, Raízen (ex Shell) y Trafigura. El mensaje fue: "Esto lo arreglamos importando diez barcos".

Así lo empezó a comunicar la maquinaria de propaganda cada vez más aceitada del equipo de gobierno. Los problemas seguían. Una semana después, las colas en las estaciones de servicio continuaban. De los diez barcos, sólo se habían traído tres. Un cuarto estaba en veremos. De los otros seis, no había noticias. Las promesas continuaban. Las colas en las estaciones también. iProfesional hizo una recorrida este lunes por Caballito, Almagro, Boedo, Flores, Floresta y Villa Crespo. Detectó al menos seis estaciones rodeadas por los ya conocidos conos anaranjados. En la estación Axion, de avenida La Plata y Alberdi, una de las más importantes de la red, durante la tarde hubo filas de hasta dos cuadras de automovilistas que pugnaban por algunos litros de combustible. Un camión cisterna de Axion llegó finalmente alrededor de las 18:00. Cargó combustible hasta que se volvió a terminar. La demanda de naftas seguía in crescendo.

Massa amenazó con cerrar exportaciones a petroleras
Massa amenazó con cerrar exportaciones a petroleras si no hay nafta en el país y espera que el problema se solucione.

Massa miraba todo de reojo. Ya había lanzado una advertencia: "No cumplieron las promesas. Si no solucionan el problema, se cierran las exportaciones". Otra vez hubo gestiones de los CEOs explicando que las refinadoras privadas estaban operando a full.

Allí todas las miradas se posaron en YPF. La petrolera cuya estatización durante el gobierno de Cristina Kirchner y Axel Kicillof le puede terminar costando u$s 16.000 millones a los contribuyentes argentinos. Alguien recordó que esa petrolera está en manos de La Cámpora. Massa volvió a hablar con Cristina, como lo hace habitualmente. "Esto hay que desactivarlo ya. Hablá con nuestros amigos estacioneros", le aconsejó.

A las pocas horas, las estaciones de servicio enroladas en CECHA emitieron un comunicado anunciando que los "faltantes" estaban en vías de solución. Otra promesa… La película continúa.