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El verano pone a prueba al dólar: cuáles son las 7 pruebas que enfrentará Caputo en 2026 y el dato que no perdona

Entre banda cambiaria, remonetización y turismo en baja, el mercado busca una respuesta: cuánto margen hay para sumar reservas sin disparar al dólar hoy.
07/01/2026 - 10:51hs
El verano pone a prueba al dólar: cuáles son las 7 pruebas que enfrentará Caputo en 2026

La economía argentina llega a 2026 con un giro de prioridades que reordena las preguntas del mercado. Si durante los últimos dos años el foco se concentró en bajar la inflación y "domar" la nominalidad, ahora el tablero suma una urgencia que condiciona todo: juntar dólares y fortalecer el frente externo sin romper el delicado equilibrio alcanzado.

En ese nuevo mapa, el dólar deja de ser un mero "resultado" de la política antiinflacionaria para transformarse en un termómetro de consistencia macro. No se trata solo de a cuánto cotiza o qué tan cerca queda de la banda, sino de qué revela sobre reservas, financiamiento, confianza y la capacidad de sostener reglas de juego.

El verano, además, amplifica tensiones conocidas: estacionalidad, menor oferta de divisas hasta la cosecha y una demanda de dólares que sigue alta. Con esos ingredientes, el mercado se prepara para un arranque de año en el que cada rueda puede aportar señales sobre si el tipo de cambio se estabiliza o vuelve a recalentar.

En ese contexto, el debate central para 2026 se resume en una pregunta simple y brutal: cómo acumular reservas sin disparar al dólar. Y detrás de esa pregunta aparece otra, igual de determinante: qué anclas quedan disponibles cuando el tipo de cambio deja de ser el principal freno de la inflación.

Reservas en estado crítico: el "nuevo norte" que redefine al dólar

Desde GMA Capital señalaron que, tras dos años de estabilización, la acumulación de reservas pasa a ser el nuevo eje del programa, aun si eso exige resignar parte de la velocidad de la desinflación. En la práctica, el ancla muta: de un enfoque más nominal a uno de mayor consistencia externa, donde el stock de dólares vuelve a dominar la conversación.

Los especialistas del bróker detallaron que, pese a la mejora respecto del punto de partida, las reservas netas siguen en zona sensible. A valor de mercado, rondan los USD 2.000 millones, pero el cuadro se vuelve más frágil al descontar componentes y compromisos, lo que deja expuesta la dificultad de sostener un esquema cambiario creíble sin un colchón más robusto.

Sus analistas apuntaron que el Banco Central busca sumar hasta USD 10.000 millones mediante compras en el mercado oficial, con un límite operativo de hasta el 5% del volumen diario operado. El problema es que ese objetivo depende de la disponibilidad de dólares, justo cuando el arranque del año suele ser estacionalmente desafiante por menor oferta hasta la cosecha.

Para GMA Capital, la restricción externa se potencia con un calendario exigente de vencimientos y con un entorno en el que el mercado mide la capacidad real de acumular reservas sin generar presión sobre el tipo de cambio. En ese marco, el dólar se convierte en el reflejo inmediato de si el plan de recomposición externa avanza o choca con la escasez de divisas.

Balance cambiario: una mejora que baja la tensión, pero no cambia el veredicto

Desde Invecq señalaron que el balance cambiario de noviembre dejó un dato relevante: la Cuenta Corriente volvió a mostrar déficit, aunque sensiblemente menor al de octubre, por una mejora en bienes y un menor desbalance de servicios. En números, la Cuenta Corriente marcó -USD 1.163 millones, frente al rojo de -USD 2.599 millones del mes previo.

Los expertos de la consultora explicaron que la principal corrección provino del comercio de bienes, que pasó a superávit por USD 535 millones luego de haber mostrado déficit en octubre. Sin embargo, advirtieron que el resultado sigue siendo bajo, condicionado por el adelantamiento de liquidación del complejo agroexportador en septiembre, un factor que dejó menos aire en los meses posteriores.

Para Invecq, el desempeño exportador también aportó señales de cautela: las exportaciones fueron USD 4.888 millones y, junto con octubre, se ubicaron como los únicos dos meses de 2025 con caída interanual (-14% en ambos casos). La contrapartida estuvo en importaciones más contenidas: USD 4.353 millones, con una contracción interanual del 13%, la primera del año, muy por debajo del promedio mensual cercano a USD 6.000 millones.

Sus analistas apuntaron que el balance de servicios también ayudó a moderar el déficit: el rojo cayó a USD 559 millones, casi la mitad del promedio del trimestre previo. En particular, el turismo explicó cerca de la mitad del ajuste, al ubicarse en -USD 322 millones frente a una media de -USD 576 millones entre agosto y octubre, al tiempo que los egresos tocaron el menor registro del año.

Bandas, remonetización y tasas: el delicado "andamiaje" que sostiene al tipo de cambio

Desde GMA Capital explicaron que el esquema cambiario se adapta a la nueva lógica de sostenibilidad externa. A partir de enero, el régimen de bandas se actualiza en función del último dato de inflación disponible, con rezago de dos meses, buscando reducir incentivos a la apreciación real y alinear el tipo de cambio con la dinámica de precios. Ese ajuste habilita un dólar más alto, pero apunta a reforzar credibilidad y bajar el riesgo de un salto discreto.

Los especialistas del bróker detallaron que, en paralelo, el Banco Central impulsa una remonetización: expandir la base monetaria del 4,2% al 4,8% del PIB. La clave, en su lectura, es que esa expansión encuentre contrapartida en una mayor demanda de dinero; de lo contrario, el proceso puede traducirse en presión sobre precios o sobre el tipo de cambio.

Para GMA Capital, este canal también se conecta con la dinámica de tasas reales y con el crédito, aunque el punto de partida es bajo. Los préstamos al sector privado representan cerca del 12% del PIB, lejos de máximos históricos y también por debajo de referencias regionales, lo que limita la potencia del crédito como motor rápido de crecimiento.

En este nuevo esquema, el dólar queda condicionado por una ecuación más compleja: si la demanda de pesos acompaña, el BCRA puede sumar divisas con menos tensión; si no acompaña, cualquier intento de acumular reservas puede encontrar un freno inmediato en precios, tasas o presión cambiaria. La consistencia del "andamiaje" monetario se vuelve, así, una pieza central del pronóstico sobre qué pasará con el dólar.

La demanda de dólares no afloja: billetes, tarjetas y un mayorista cerca del techo

Desde Invecq señalaron que la Cuenta Financiera mantuvo superávit por segundo mes consecutivo y que volvió a estar traccionada por el sector privado. En noviembre, el saldo positivo fue de USD 1.656 millones, con ingresos netos por USD 1.411 millones vinculados a préstamos, obligaciones negociables y otros instrumentos financieros, en niveles consistentes aunque por debajo de los picos del año.

Los expertos de la consultora explicaron que el dato más relevante fue la desaceleración en la compraventa de billetes y divisas sin fines específicos por parte de personas humanas. Ese rubro mostró un egreso de USD 1.479 millones, el menor desde el levantamiento parcial del cepo, aunque sigue siendo elevado en términos anualizados.

Para Invecq, ese ritmo implicaría un atesoramiento anual aproximado de USD 18.000 millones, por debajo de los USD 33.000 millones de 2025, pero similar a registros de 2017, un año sin restricciones cambiarias. Esa comparación sugiere que la preferencia por cobertura en dólares continúa siendo intensa, incluso cuando la dolarización mensual baja respecto de picos recientes.

Sus analistas apuntaron que la demanda de divisas se refleja también en el mercado mayorista: el tipo de cambio se mantuvo a apenas 5% del techo de la banda, con el Tesoro interviniendo (vendiendo) en algunas ruedas para contener la cotización en torno a un "techo blue". A eso se suma el gasto en dólares con tarjeta, que fue el más alto para un diciembre desde 2017: USD 513 millones, frente a USD 455 millones en 2024 y un promedio de USD 233 millones entre 2018 y 2023 (a precios actuales).

Riesgo país y financiamiento: la llave para cuidar reservas y evitar sobresaltos

Para GMA Capital, el mercado termina leyendo los éxitos y tropiezos de la gestión en una variable que resume todo: el riesgo país. En su diagnóstico, sostener la tendencia bajista de ese indicador —que ronda los 570 puntos básicos— es crucial para acceder a financiamiento a tasas más razonables y evitar que el Estado deba pagar vencimientos "cash", drenando reservas.

Los especialistas del bróker detallaron que la compresión del costo financiero funciona como una llave maestra para proteger el stock de dólares en un año con agenda exigente. En 2026 vencen cerca de USD 12.600 millones al sumar el flujo neto con el FMI y la deuda privada del Tesoro y del BCRA, lo que vuelve crítico el acceso al mercado.

Desde GMA Capital explicaron que una mejora en la percepción de solvencia soberana también derrama sobre el sector privado: abarata crédito y facilita emisiones. En esa línea, señalaron que empresas y provincias lograron emitir USD 7.000 millones en el exterior a una tasa promedio del 8,7%, un antecedente que, de consolidarse la baja del riesgo país, podría mejorar hacia adelante.

En el fondo, la discusión sobre qué pasará con el dólar en 2026 se ordena alrededor de una secuencia: sin financiamiento, los pagos presionan reservas; sin reservas, aumenta el riesgo de tensión cambiaria; y con tensión cambiaria, se encarece sostener desinflación y credibilidad. Por eso, la tasa y el riesgo país se vuelven variables tan "dolarizadas" como el propio mercado de cambios.