EN CINCO PUNTOS

"Escasez de bonos": Milei explicó por qué no necesita volver al mercado internacional de deuda

El Presidente publicó un mensaje en el que explica cómo el Gobierno hará frente a los vencimientos con los organismos multilaterales
Por iProfesional
ECONOMÍA - 02 de Febrero, 2026

El presidente Javier Milei detalló en redes sociales el razonamiento que guía la política de endeudamiento del Gobierno. Bajo el título "Apuntando a la escasez de los bonos soberanos", el mandatario enumeró los pilares del enfoque que, por ahora, descarta una vuelta al mercado internacional.

El primer punto es que los compromisos con organismos multilaterales se atenderán mediante la liquidación de activos del Estado, evitando nuevas colocaciones de deuda. De esta manera, el Ejecutivo busca cumplir con los pagos sin incrementar el stock de bonos en circulación.

En segundo lugar, Milei remarcó que el déficit fiscal cero asegura el pago de intereses y que, incluso en un escenario adverso, el Tesoro solo necesitaría refinanciar capital. "Tal como lo hemos hecho antes, buscaremos otras fuentes de financiamiento, por lo que seguiremos pagando la deuda", escribió.

De esa combinación surge, según el Presidente, una consecuencia directa: la oferta de bonos argentinos no crecerá. "Oferta de bonos no creciente y demanda en crecimiento implica mayores precios, menores tasas de interés y menor riesgo país", sintetizó, al tiempo que subrayó que en la nueva Argentina los derechos de propiedad se respetan estrictamente.

El mensaje que publicó Milei en redes

Luis Caputo descarta emisiones en 2026

El mensaje presidencial fue respaldado por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien descartó de forma explícita una emisión soberana en los mercados internacionales durante 2026. "Nosotros no vamos a salir al mercado internacional, no hay ninguna intención", afirmó.

Según explicó, emitir deuda solo para demostrar acceso al financiamiento carece de sentido, ya que ese acceso se refleja directamente en el precio de los activos. Además, el funcionario enmarcó la decisión en un cambio estructural respecto del pasado: con superávit fiscal y cancelación de deuda, el Estado deja de absorber crédito (crowding out) y permite que los fondos se orienten hacia empresas y provincias (crowding in).

Ese enfoque explica por qué el Gobierno viene postergando la vuelta al mercado, incluso cuando bancos internacionales detectan apetito por riesgo argentino. A comienzos de enero, entidades como Santander, Citigroup, JP Morgan y Bank of America ofrecieron estructurar una emisión en dólares por hasta US$5000 millones, con tasas cercanas al 9,5% anual.

El Ministerio de Economía rechazó la propuesta para no convalidar costos que considera elevados y para preservar el financiamiento del sector privado, una prioridad central del programa económico.

Cómo se pagarán los vencimientos

En la práctica, el Tesoro viene cumpliendo con sus compromisos sin ampliar la deuda soberana. Para afrontar pagos recientes recurrió a repos con títulos como garantía, al uso de dólares propios y a la venta de activos.

Más recientemente, adquirió Derechos Especiales de Giro (DEG) a Estados Unidos para cancelar intereses con el FMI, en una operación puntual que volvió a exhibir la prioridad oficial: pagar sin emitir nuevos bonos.

El mercado comenzó a reflejar esta estrategia. Desde las elecciones legislativas del 26 de octubre, cuando el riesgo país superaba los 1000 puntos básicos, el indicador inició una tendencia descendente que se profundizó en las últimas semanas, especialmente tras el inicio de las compras de divisas del Banco Central.

No obstante, la mejora financiera expone un trade-off clave del programa. La decisión de no emitir deuda externa limita la acumulación de reservas, ya que buena parte de los dólares que compra el BCRA termina siendo utilizada por el Tesoro para pagar vencimientos. En los hechos, esos pagos absorbieron casi la totalidad de las compras de divisas, diluyendo el impacto neto sobre las reservas internacionales.

Aun así, el riesgo país ronda hoy los 490 puntos básicos, más de 300 puntos por debajo de los niveles previos a las legislativas.

Para Ramiro Blazquez, estratega de StoneX, la estrategia oficial apunta a emitir recién cuando la Argentina logre spreads más bajos que Ecuador, cuyo riesgo país se ubica actualmente unos 60 puntos básicos por debajo. Según explicó, a diferencia de Ecuador —que incrementó su deuda neta en su última emisión—, la Argentina podría reducir su deuda total si utiliza activos para cancelar pasivos oficiales, aunque aclaró que preferiría que esos recursos se destinen a recomprar deuda privada.

En la misma línea, Alfredo Romano, presidente de Romano Group, sostuvo que la visión del Gobierno es optimista, pero plausible. "Los pagos de deuda se vuelven más exigentes en los próximos años, pero creemos que la Argentina puede conseguir refinanciamiento a tasas por debajo del 9%", señaló.

El perfil de vencimientos y el crowding in

Los datos de vencimientos refuerzan la lógica oficial. Según Romano Group, los bonos soberanos presentan una fuerte concentración de pagos entre 2028 y 2035, con una caída abrupta a partir de 2036. Evitar nuevas emisiones hoy apunta a no engrosar el tramo medio de la curva y a reducir gradualmente el stock de deuda en circulación, un elemento central de la estrategia de escasez.

Mientras el soberano se mantiene al margen, el financiamiento fluye hacia el sector privado. De acuerdo con un informe de Cohen, enero cerró con emisiones por más de US$3000 millones, mayoritariamente en el mercado externo, con plazos más largos y tasas más bajas que las locales, una señal concreta del efecto crowding in.

Ese apetito se ve reforzado por el contexto internacional. Según Bloomberg, grandes fondos globales vienen aumentando su exposición a países latinoamericanos alineados políticamente con Estados Unidos, entre ellos la Argentina. En ese escenario, los bonos argentinos acumulan ganancias cercanas al 3,6% en lo que va de 2026, consolidando la demanda en un contexto de oferta soberana limitada.

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