• 7/2/2026
ALERTA

Primeros indicios marcan una aceleración de la inflación: ¿Caputo caerá en la "trampa de febrero?"

Pese a que el Tesoro absorbe pesos que emite el BCRA, los críticos dicen que la política monetaria sigue siendo expansiva. Presión inflacionaria en febrero
07/02/2026 - 07:55hs
Primeros indicios marcan una aceleración de la inflación: ¿Caputo caerá en la "trampa de febrero?"

La controversia en torno a la medición del IPC dejó en el ambiente un temor a que la inflación esté mucho menos controlada de lo que el gobierno afirma. Y esa sensación se abona con datos concretos, como el relevamiento semanal de precios de alimentos que realizan consultoras, y que marca para febrero un impulso de 2,5% en el rubro más sensible de la canasta familiar.

El reporte de la consultora LCG destaca que semejante disparada en los precios sucede después de 10 semanas en las que las variaciones semanales se habían ubicado debajo del 1%.

Y es así que se replanteó el viejo debate: ¿se trata de una cuestión estacional que encareció alimentos? ¿O, por el contrario, hay que buscar la explicación en el plano monetario y, por lo tanto, concluir que se está produciendo una expansión de pesos mayor a la que en realidad demanda el mercado?

La explicación de la estacionalidad parece, en principio, descartada, dado que la carne -el alimento de más ponderación en la canasta del Indec- muestra una variación baja de apenas 0,4%, luego de típico empuje constatado a fin de año.

Es por eso que muchos analistas volvieron a poner la lupa sobre la cantidad de pesos, reciclando el tradicional temor a "la trampa de febrero". Entre los economistas se llama así a un clásico problema veraniego, consistente en cierto relajamiento monetario en que incurren los gobiernos después de que en diciembre se produce un aumento en la demanda de dinero y una estabilización cambiaria.

Como se ha visto en varios casos y bajo gobiernos de diferente signo, ese incremento en la demanda de pesos suele confundirse con un cambio de tendencia, cuando en realidad se trata sólo de un fenómeno estacional. Como, al mismo tiempo, la oferta de dólares disminuye en el verano, se produce una combinación que se refleja en una presión cambiaria e inflacionaria en febrero, que fuerza a una abrupta suba de las tasas de interés.

Midiendo la demanda de pesos

¿Podría darse, en este verano 2026, una reedición de esa trampa estacional? Muchos creen que no, porque en este momento se está produciendo un masivo ingreso de divisas vinculado a la ola de emisiones de deuda corporativa. Un informe de Romano Group indica que desde noviembre hasta mediados de enero, se había emitido Obligaciones Negociables por u$s6.900 millones. Luego de esa fecha, se concretó la colocación de un título a ocho años por u$s550 millones por parte de YPF, que obtuvo crédito a una tasa de 8,1%.

Y es, precisamente por esa situación, que el Banco Central encontró finalmente su oportunidad para acumular reservas. El jueves, la institución presidida por Santiago Bausili compró otros u$s126 millones y el viernes u$s50 millones, con lo cual totaliza u$s316 millones en el arranque de febrero y u$s1.474 millones en lo que va del año.

Desde el gobierno se presenta esta situación como un círculo virtuoso: la compra de reservas mejora la confianza del mercado, lo cual se traduce en el fortalecimiento del peso -el tipo de cambio oficial cayó 2% en un mes-; y esa situación fortalece la demanda de activos en pesos por parte del público, lo que hace que la oferta de divisas se siga reforzando.

Pero no todos comparten ese punto de vista: gana adeptos la argumentación de que esa compra de dólares por parte del BCRA tiene una contracara de expansión monetaria que puede incentivar la inflación.

"La mitad de los economistas pide comprar dólares con pesos, mientras el 90% del mercado financiero vive de renovar la deuda que el Tesoro emite porque sobran pesos, que ya tiene una renta real altísima", se queja el analista Ricardo Inti Alperti, uno de los más críticos de la política monetaria, quien sostiene que el excedente de pesos es mayor ahora que en el inicio de la gestión Milei.

La contracara de las reservas

La crítica al mecanismo que elige el gobierno para mostrar un aumento de sus reservas afirma que hay un dato engañoso: mientras la estadística oficial muestra un aumento de las reservas, se produce una expansión monetaria adicional a la de la compra de los dólares. Porque el Central también adquiere los bonos "dólar linked" que emite el Tesoro.

Eso le permite al ministro Toto Caputo tomar pesos del mercado para comprarle dólares al BCRA, ya que los necesita para ir cumpliendo su exigente calendario de pagos de la deuda externa. La semana pasada hubo un depósito de u$s400 millones en la cuenta del Tesoro, y ya previamente se habían anotado tres compras de dólares desde inicio de año.

Ese dato relativiza, para algunos, la buena noticia del aumento en las reservas, porque conlleva el riesgo de una expansión monetaria. Y el síntoma de esa inquietud se refleja en las mayores tasas de interés que Caputo tuvo que convalidar en las últimas licitaciones para convencer a los inversores de que sigan invertidos en pesos.

El argumento del gobierno es que no hay riesgo inflacionario, porque después de haber tocado un mínimo histórico durante la campaña electoral -cuando se dolarizó el 50% de la base monetaria-, ahora los argentinos están aumentando la demanda de pesos. Según el cálculo que hizo Vladimir Werning, vicepresidente del Banco Central, la base monetaria pasará de su actual nivel de 4,2% del PBI a un 4,8%.

Y el agregado "M2 transaccional privado" -dinero circulante, depósitos en cuenta corriente y cajas de ahorro-, que es el indicador principal para determinar la necesidad de pesos para el funcionamiento cotidiano de la economía, también crecerá. Este índice pasará desde un 5,7% a un 6,3% del PBI. Eso significa que el dinero para los medios de pago de la economía argentina podría subir unos $10 billones.

¿La "aspiradora" es buena señal?

Pero aquí es donde empieza otra polémica. Quienes defienden al gobierno muestran los números de la base monetaria, que muestra cómo el Tesoro -mediante licitaciones que "rolearon" el total de los vencimientos de deuda- y las ventas de títulos del BCRA, se reabsorbieron los pesos que se habían emitido para comprar reservas.

Y agregan que eso demuestra que Caputo y Bausili, atentos a "la trampa de febrero" se mostraron cautos y decidieron sacar pesos del mercado. Es así que el agregado M2 transaccional privado se redujo un 8% en los últimos 30 días.

Sin embargo, aparecen las divergencias cuando se empieza a interpretar los números. Así, un informe de la Fundación Mediterránea indica que, si bien la base monetaria medida "punta a punta" en el mes de enero tiene una leve contracción -de 0,3% nominal y 2,7% real-, el panorama luce diferente cuando se mide el promedio mensual. En ese caso, se observa una expansión nominal de 6% -un crecimiento de 3,1% descontando el efecto inflacionario.

"Este indicador refleja que, a lo largo del mes, la economía operó efectivamente con niveles de re-monetización más elevados que en diciembre", agrega el reporte, que destaca la compra de divisas por parte del sector público como el principal factor que llevó a la expansión de dinero.

Lo cierto es que los críticos del gobierno afirman que la emisión monetaria, aunque a ritmo más lento, continúa. De hecho, la variación interanual de la masa de pesos coincide con la inflación de 31,5% que se acumuló en 2025.

Y advierten que la estrategia de renovar deuda en pesos con tasas altas para que los inversores no vayan al dólar es, en definitiva, una forma de emisión monetaria que el mercado no convalida y que por eso termina volviendo a las arcas del Tesoro.

En los próximos días, Caputo debe enfrentarse a vencimientos de bonos del Tesoro por $20 billones, lo cual dejará más claro el panorama de febrero. El ministro debe decidir si vuelve a "rollear" la deuda aun al costo de convalidar tasas altas o si, por el contrario, deja pesos "sueltos" en el mercado.

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