Abrió un mega feedlot en Argentina: sacará a faena 200.000 animales por año
En el partido de General Pinto, sobre la ruta 188 y en las cercanías de Coronel Granada, comenzó a operar un establecimiento que promete convertirse en referencia dentro del sistema de engorde a corral argentino, ergo de la ganadería nacional.
El nuevo complejo, desarrollado por la familia Dorronzoro, se suma a la estructura ya operativa en Lincoln y configura un esquema integrado que, cuando alcance su ritmo pleno, alojará unas 70.000 cabezas bovinas en simultáneo y permitirá sacar a faena alrededor de 200.000 animales por año.
Para Marcos Dorronzoro, productor agropecuario y responsable del proyecto, la dimensión final del emprendimiento incluso superó la idea original. "Como cualquier dibujo, arrancamos pensando una cosa y terminamos haciendo un feedlot para unas cincuenta mil cabezas", explica sobre la unidad ubicada en General Pinto, que agrega escala al establecimiento familiar de El Porvenir, donde ya funcionan corrales para 20.000 animales.
La historia detrás del crecimiento responde a un proceso de reconversión progresiva. La empresa familiar, hoy en su tercera generación, operó durante décadas como un establecimiento agrícola-ganadero tradicional. Cuando Dorronzoro se incorporó a la administración en 2018, el esquema incluía agricultura, cría y algo de recría.
El origen del feedlot que será uno de los más grandes de Argentina
La caída del precio de la soja y el mejor desempeño de la ganadería en aquellos años impulsaron el primer cambio estratégico, que se basó en el desarrollo de recrías capitalizadas. La demanda creció rápidamente y el sistema llegó a movilizar unas 12.000 cabezas anuales. Con el tiempo, los clientes comenzaron a solicitar la terminación de los animales, y así nació el engorde a corral.
Desde entonces, el feedlot original fue ampliándose módulo por módulo hasta alcanzar las 20.000 cabezas actuales. El crecimiento sostenido de la demanda y la necesidad de mejorar eficiencia impulsaron en 2024 la decisión de adquirir un campo agrícola de 330 hectáreas en General Pinto para desarrollar un complejo de escala industrial. La obra demandó un año completo de trabajo intensivo. "Compramos un campo pelado. Hubo que llevar la luz, hacer caminos, oficinas, galpones, mangas, balanza… todo desde cero", describe.
La inspiración y la calidad del nuevo establecimiento
El establecimiento fue concebido bajo parámetros de diseño inspirados en modelos estadounidenses, con foco en durabilidad, eficiencia operativa y bienestar animal. El primer módulo comenzó a operar recientemente y el resto se habilitará de manera progresiva hasta completar la capacidad total entre abril y mayo. "El mayor tiempo de obra fue toda la estructura. Para abrir el primer módulo ya tenés que tener todo funcionando", señala.
La infraestructura responde a una lógica técnica precisa. El movimiento de suelos fue diseñado para asegurar pendientes eficientes y evitar el barro, considerado el principal enemigo operativo en la región. Los corrales se construyen con cañería soldada en lugar de alambrado convencional, los sectores de alimentación cuentan con amplias superficies de hormigón y el patio de comidas fue íntegramente hormigonado para garantizar condiciones sanitarias y operativas óptimas.
Además, el sistema incorpora riego para el control ambiental durante el verano y un esquema integral de manejo animal que prioriza la fluidez del trabajo diario. "Hicimos dos viajes a Estados Unidos para ver modelos y fuimos copiando lo mejor. La estructura está pensada para durar y funcionar", afirma.
El desafío y las oportunidades de la logística
La ubicación del complejo es parte central del modelo económico. En plena zona maicera y sojera, a más de 350 kilómetros del puerto de Rosario, el establecimiento aprovecha el diferencial logístico del grano para reducir el costo alimenticio, principal componente del gasto operativo. "El maíz representa hasta el 80% de la dieta. Ese contra flete nos permite lograr un costo de alimento muy competitivo", explica Dorronzoro, convencido de que la eficiencia comienza en la localización.
Este nuevo mega feedlot no funciona de manera aislada. Forma parte de un sistema integrado que incluye recría a campo, capitalización de vientres, engorde intensivo y producción agrícola sobre unas 8.000 hectáreas en la zona. A este esquema se suma una nueva unidad logística destinada a transportar granos y hacienda, con el objetivo de reducir costos y mejorar la eficiencia operativa. El volumen diario previsto ilustra la escala del emprendimiento, ya que cerca de 1.000 toneladas de alimento deberán ser movilizadas cada día para sostener la operación plena.
El contexto ganadero
El crecimiento del engorde a corral responde a transformaciones profundas en la cadena de la carne. Según Dorronzoro, la demanda proviene cada vez más de frigoríficos exportadores que necesitan animales homogéneos, pesados y con calidad constante. "La industria está demandando cada vez más engorde a corral", asegura. En ese contexto, los ciclos de terminación se extendieron, los esquemas tradicionales de 90 días fueron reemplazados por engordes de entre 120 y 180 días, necesarios para alcanzar los estándares de calidad requeridos por los mercados internacionales.
Con Estados Unidos y Europa como nuevos mercados demandantes, sumado a una recomposición de precios para los productores ganaderos, el sector productor de carne bovina actualmente vive una situación muy favorable, que se materializa en las pizarras de precios.
El establecimiento Don Juan, propiedad de los hermanos Marcos y Luciano Dorronzoro, trabaja mayormente con animales destinados a exportación, donde el marmoleo y la terminación adquieren relevancia creciente. La apertura de mercados y las cuotas internacionales representan oportunidades, aunque el empresario mantiene una mirada prudente. "Cualquier mercado que se abra suma, pero los valores actuales en dólares son muy altos y no sabemos cuánto se sostendrán", advierte Marcos.
A la cabeza en tamaño y calidad
Cuando el complejo esté completamente operativo, se ubicará entre los feedlots más grandes del país en capacidad de hotelería. Sin embargo, Dorronzoro insiste en que el objetivo no es el ranking sino la calidad del sistema. "A nivel capacidad estaremos entre los más grandes. A nivel calidad, queremos estar primeros", afirma.
En una región históricamente dominada por la agricultura, la puesta en marcha de este complejo representa algo más que una inversión ganadera. Expresa un cambio de paradigma productivo donde se ven sistemas integrados, intensivos y tecnificados que buscan capturar valor en origen y responder a una demanda global cada vez más exigente.