FINANZAS DE LA CRISIS

Caputo lanza bono en dólares que vence en 2028: expectativa por la tasa del "riesgo post Milei"

Caputo tuvo éxito con su bono que vence en 2027 y colocó a baja tasa de interés. Pero en 2028, está la duda de quién estará en el poder y si "reperfilará"
Por Fernando Gutiérrez
ECONOMÍA - 27 de Marzo, 2026

Entusiasmado por la buena aceptación del bono en dólares dirigido al mercado local, el gobierno se arriesga a testear el mercado con un nuevo título que, a diferencia del anterior, tiene vencimiento en 2028, cuando ya esté vencido el mandato presidencial de Javier Milei.

En otras palabras, la respuesta que den los inversores a este bono puede estar marcando qué grado de confianza habrá respecto de la reelección de Milei el año próximo o, en todo caso, de que gane un candidato opositor que mantenga la misma política de endeudamiento.

Hasta ahora, el Tesoro había logrado fondearse con u$s500 millones en dos licitaciones, aprovechando la alta liquidez del mercado local. Tras la ola de emisiones de deuda por parte de empresas privadas y gobiernos provinciales -superaron los u$s10.000 millones en cuatro meses-, el ministro Toto Caputo definió un cambio de estrategia.

Tras comprobar que el mercado global no le permitiría tomar deuda a una tasa acorde a la esperada por el gobierno, proclamó su intención de "disminuir la dependencia de Wall Street" y buscar vías alternativas de financiación para hacer frente al exigente calendario de vencimientos.

Sólo en julio, se acumulan obligaciones, entre capital e intereses, por u$s4.200 millones. Y, contra las previsiones de los analistas del mercado, el bono de Caputo fue un éxito: logró primero una tasa de 5,8% y en la segunda licitación una tasa de 5,6%.

Es todo un logro político, dado que con los actuales niveles de riesgo país -y el encarecimiento del crédito en el mundo, por el escenario global conflictivo- una tasa de 5,6% equivale a un riesgo país de 200 puntos, y no de 600, como el que tiene hoy Argentina.

Esto ocurrió porque los inversores argentinos compraron "por encima de la par". Como el sistema elegido por Caputo es de subasta, eso implica que la tasa real es definida por el mercado, que decide si comprar los bonos al precio nominal que pone el gobierno. En la última licitación, esa tasa oficial fue de 5,6%. Es decir, una cifra muy inferior a la que algunos analistas pronosticaban,con un descuento, lo que llevaría a que la tasa real subiera al entorno de 8%

Con mejor tasa adentro que afuera

Si pudiera acceder al crédito en el mercado global, a Caputo le resultaría difícil conseguir deuda por un costo menor al 9,6%. El cálculo surge de sumar el índice de riesgo país -según la medición más aceptada, que realiza diariamente el JP Morgan- a la tasa de referencia SOFR, que a inicios de año rondaba 3,5% y ahora se ubica encima de 3,7%-.

Y en cuanto al riesgo argentino, quebró su tendencia descendente post elecciones legislativas -desde un pico superior a 1.000 puntos llegó a 484 a fines de febrero-, de manera que ahora se ubica en 595 puntos.

Si en la tercera licitación Caputo lograra bajar el nivel de tasa de 5,6%, sería un logro político para el gobierno, que vería confirmado su discurso respecto de que el riesgo país en torno de 600 puntos no obedece a una falta de confianza en el programa de Milei, sino a la persistencia del "riesgo kuka".

La explicación que ha dado el propio Javier Milei es que el bono que devuelve todo el capital en octubre de 2027 -coincidentemente con la fecha de la próxima elección presidencial- es el que refleja el "verdadero riesgo país", mientras que los bonos que tienen fechas posteriores reflejan un temor adicional, el del regreso de la oposición kichnerista al poder, con una eventual intención de default o "reperfilamiento".

Es por eso que en el gobierno se suele cuantificar el "riesgo kuka" en unos 400 puntos básicos.

Testeando el límite del mercado

Pero el menú que acaba de dar a conocer la Secretaría de Finanzas tiene una sorpresa. Además del bono en dólares que vence en octubre de 2027, hay un nuevo bono cuya fecha de vencimiento es el 31 de octubre de 2028.

El título también será bajo la modalidad de subasta, con un monto máximo de u$s150 millones -ampliable en u$s100 millones en la segunda jornada-, lo que implica que en la puja será definida la tasa de interés. Igual que el otro bono, pagará intereses mensuales y devolverá el capital al vencimiento.

Es algo que llamó la atención del mercado, donde se conjetura respecto de qué es lo que intenta Caputo. ¿Será su forma de comprobar si efectivamente el "riesgo kuka" sigue vigente, y eso se refleja en una diferencial de tasa grande entre el vencimiento 2027 y el que paga en 2028?

¿O, más bien, es el reflejo de que el ministro detectó la oportunidad de dar mayores herramientas de inversión para ofrecerle a un sistema financiero que hoy tiene depósitos en dólares por u$s40.000 millones, de los cuales al menos la mitad permanecen líquidos?

En todo caso, será un test que marcará si Caputo encuentra su límite para financiarse con el mercado local o si, por el contrario, todavía tiene la ventana de oportunidad mientras haya un flujo de ingreso neto de divisas.

La disyuntiva de los pesos

Por otra parte, en el plano de la deuda en pesos, Toto Caputo se enfrenta a una disyuntiva desagradable: la de elegir si priorizar entre la baja de la inflación o el recorte de las tasas de interés justo en un momento de mora bancaria récord. Es, en definitiva, el mensaje que el mercado tratará de decodificar en la próxima licitación de bonos del Tesoro.

El propio ministro dio a entender que la economía argentina está en un momento de caída en la demanda de pesos por parte del público, y que por lo tanto hay posibilidades de que siga absorbiendo liquidez por encima del monto de deuda que debe ser renovada.

Hablando en plata, eso significa para este viernes un vencimiento de casi $8 billones, después de haber "rolleado" por completo los $9,6 billones que vencían hace dos semanas. En aquel momento, Caputo dio una fuerte señal, al absorber un excedente de $820.000 millones.

Fue una medida que llamó la atención en el mercado, dado que en los bancos siguen quejándose sobre la falta de liquidez, que está llevando al mantenimiento de altas tasas activas y, en consecuencia, a agravar el nivel de morosidad.

Pero el ministro, en un evento ante ejecutivos de finanzas, justificó la dureza de la contracción monetaria con el contundente argumento de que "no puedo forzar a la gente a tener pesos en el bolsillo si no los quiere".

De esta manera, dio a entender que la filosofía contractiva seguirá en pie, aun cuando haya analistas que argumentan que esa política agravará la recesión sectorial de la industria y que contribuirá a sobrevaluar al peso justo cuando el resto de las monedas regionales se devalúan para recuperar competitividad.

Lo que queda claro es que, en este momento, el gobierno quiere priorizar la lucha contra la inflación. El 2,9% registrado en el IPC de febrero superó incluso las previsiones de los más pesimistas, y dado que marzo es, típicamente, un mes de inflación alta por subas de precios estacionales, eso pone un elemento de factor extra para que el gobierno se preocupe por no dejar pesos "excedentes" en el mercado.

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