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Caputo adelantó que la inflación de marzo superará el 3%, pero bajará en abril: "Se vienen los mejores meses"

El ministro de Economía atribuyó la suba de precios del mes pasado a la suba del petróleo, que impactó "en pasajes de avión, hasta transporte"
13/04/2026 - 18:01hs
Caputo adelantó que la inflación de marzo superará el 3%, pero bajará en abril: "Se vienen los mejores meses"

En su exposición en la Bolsa de Comercio de Rosario, el ministro de Economía, Luis Caputo, analizó la coyuntura económica y adelantó que la inflación de marzo se ubicará por encima del 3%.

Ante empresarios y referentes del sistema financiero, el funcionario explicó que el dato estará influido por factores puntuales. "Seguramente será arriba del 3% porque hubo un shock que evidentemente tuvo impacto obvio en todo lo que está relacionado con el petróleo, desde pasajes de avión de cabotaje hasta de transporte; tenes temas como la educación, que en marzo tiene su estacionalidad. A partir de abril se viene un proceso de desinflación y crecimiento, se vienen los mejores meses".

La declaración se produjo horas antes de la publicación oficial del índice de precios por parte del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), en el marco de la presentación del libro "Cambia la música, ahora hay que cambiar el paso", del analista Salvador Di Stéfano. El evento también sirvió como antesala del viaje del ministro a Washington D.C. para participar en las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial.

"Se vienen los mejores 18 meses de Argentina en las últimas dos décadas"

De cara a los próximos meses, Caputo se mostró especialmente optimista y proyectó un escenario favorable. "No puede estar más optimista; el contraste que yo siento y que sentimos en el equipo económico y el presidente versus lo que se lee, ese gap, está en los máximos porque se vienen los mejores 18 meses de la Argentina en las últimas dos décadas", afirmó.

Durante su intervención, también cuestionó lo que definió como una mirada pesimista arraigada en el país. Sostuvo que la idea de que la economía volverá a fallar por antecedentes negativos condiciona las expectativas y dificulta consolidar un clima de confianza.

En ese sentido, aclaró que el Gobierno nunca planteó una solución inmediata a los problemas estructurales y remarcó la importancia de la actitud de los distintos actores económicos. "Cambio la música, ¿estoy dispuesto a bailar esta música nueva? Esa es una decisión personal, cada uno es libre de hacerlo. FATE cazaba en el zoológico; entraron cuatro gomas chinas y dijo: 'No juego'. Esa es una opción. Entonces uno puede decir que la industria de los neumáticos en Argentina no es competitiva y no sabemos si fue una decisión de alguien", ejemplificó.

Por último, el ministro se refirió por primera vez a su desembarco en el Gobierno de La Libertad Avanza. Reveló que, antes de asumir, recibió llamados de dirigentes y economistas que le sugerían no aceptar el cargo o incluso dejar que la situación económica colapsara. "La potencia del plan era que nosotros realmente creíamos y teníamos la confianza absoluta de que se podía arreglar, evitándole una crisis a la gente. No escuché ni por dos segundos esos consejos de hacer pomada todo", concluyó.

La meta de Milei de inflación "con cero" en agosto luce poco factible

Si bien las consultoras coinciden en que una vez pasados los ajustes de tarifas y el pico estacional de marzo la inflación volverá a la senda bajista, la proyección de Javier Milei parece cada vez menos factible: el Presidente reiteró en varias oportunidades que en agosto de este año la inflación podría "comenzar con cero".

Es decir, según sus palabras, registraría avances inferiores al 1% mensual, como 0,9% o menos. Por las últimas variaciones y la inercia que exhibe, los economistas son cautos y la consideran una proyección muy optimista.

La disparada del precio internacional del petróleo, a partir del conflicto bélico en Medio Oriente y la caída de la oferta global del crudo, afecta y podría seguir afectando a la dinámica inflacionaria. Hasta ahora, el impacto se sintió parcialmente en los costos internos de los combustibles y, de manera indirecta, en toda la cadena que se desprende a partir del transporte, la logística y los insumos. No es el principal motivo de la aceleración de los precios, pero aporta una cuota de presión alcista.

Claudio Caprarulo, director de Analytica, estima que mientras la suba de los precios de los combustibles jugó en contra de la dinámica inflacionaria en marzo, lo positivo estuvo en el rubro de alimentos y bebidas, que habría registrado una desaceleración respecto al mes anterior. Para el nivel general, estima que en marzo el índice de precios se habría ubicado en 3% mensual, lo que implicaría una aceleración de 0,1 puntos porcentuales respecto a febrero.

"Los combustibles aumentaron casi 12% durante el mes, con un traslado de precios de solamente el 50% de lo que subió la cotización internacional del petróleo. La incidencia directa de los combustibles sobre el IPC fue de 0,4 puntos y suma otros 0,2 puntos de manera indirecta, ya que el combustible funciona como insumo del resto de los bienes y servicios", detalla Lucio Garay Mendez, economista jefe de EcoGo.

¿Cuándo volverá a desacelerar la inflación en Argentina?

Garay Mendez no descarta que la reducción de la oferta global de energía, a partir de la parálisis en el tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz debido al conflicto bélico en Medio Oriente, se extienda durante varias semanas más y mantenga elevada la cotización internacional del petróleo, lo que seguiría presionando al alza los precios de los combustibles. Por lo tanto, estima que el nivel general del IPC de abril y mayo, si bien desaceleraría, probablemente se ubicaría por encima del 2% mensual.

Camilo Tiscornia, director de C&T, estima que el IPC de abril "va a dar bastante menos que en marzo, salvo que ocurra una locura con la nafta". En esto coincide Caprarulo, que también estima una desaceleración inflacionaria en abril, aunque "el gran interrogante sigue siendo el precio del petróleo". Para el período entre abril y junio, el director de Analytica proyecta una inflación en torno al 2,6% promedio mensual.

"Para abril, proyectamos una desaceleración de la inflación a 2,4% mensual, tras el 3% estimado para marzo. La inflación se mantendrá elevada por el arrastre que dejó marzo (+10%), pero aflojaría por la baja en los precios de la carne. De hecho, si la carne baja más, la desaceleración podría ser incluso más pronunciada. Además, con el precio del petróleo en u$s101, la nafta continúa con un atraso de 8%. De corregirse durante abril, podría sumar 0,2 puntos adicionales de inflación", agrega la consultora FMyA.

De acuerdo con Max Capital, en el mercado esperan que la cotización internacional del petróleo se mantenga por encima de los niveles del año pasado, incluso si el conflicto en Medio Oriente se detuviera. Precios del petróleo más altos, resalta, tienen implicancias tanto en la inflación como en las cuentas externas, ya que representa un "shock de doble filo" para un país exportador de energía que busca reducir la inflación y a la vez necesita acumular reservas.

"Las implicancias inflacionarias son similares a las de otros países, aunque la falta de un ancla nominal fuerte desde el lado monetario y una mayor inercia inflacionaria podrían generar un impacto más pronunciado. Por el lado externo, en cambio, parte del efecto podría ser compensado por una moneda más fuerte gracias a mayores precios de la minería y el petróleo, junto con una buena cosecha del agro, flujos de Inversión Extranjera Directa (IED) y emisiones de deuda también dirigidos a estos sectores", agrega.

El bróker sostiene que el efecto general de estas dinámicas sería:

  • Una inflación levemente más alta
  • Una acumulación de reservas internacionales más rápida
  • Una moneda más apreciada en términos reales

Desde el punto de vista estructural, resalta, "el shock refuerza las dinámicas recientes, lo que favorece a la energía y minería, sectores que crecen a mayor ritmo, pero afecta a la producción industrial" debido a la menor competitividad que implica un tipo de cambio más bajo en términos reales.

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