Tras el acuerdo con el FMI, Caputo toma una decisión clave sobre los dólares para la deuda
El escenario financiero argentino podría tener novedades en las próximas jornadas, si se cumplen las expectativas que existen en el mercado. En la City creen que Luis Caputo tiene todo a su favor para probar las "aguas" del mercado de deuda internacional y hacer una emisión de deuda en dólares en el mercado global.
El nuevo acuerdo con el Fondo Monetario podría actuar como el catalizador final para una decisión que el mercado reclama: el regreso de la Argentina a Wall Street.
Sucede que este pacto con el organismo multilateral no llega en el vacío.
Se produce en un momento de alivio global, impulsado por la tregua entre Estados Unidos e Irán, que redujo sensiblemente la presión sobre los bonos soberanos de los mercados emergentes.
Para el equipo económico, esto representa una segunda oportunidad, tras la ventana que se dejó pasar entre enero y febrero de este año, cuando el Gobierno apostó, quizás con excesivo optimismo, a que el riesgo país perforaría los 400 puntos sin necesidad de emitir deuda externa.
El peso de la realidad
A pesar de la retórica oficial que sugiere que el país puede financiarse mediante privatizaciones o bien en el mercado local, los números fríos que manejan las consultoras más respetadas de la City, como 1816, cuentan una historia de mayor urgencia.
Las reservas netas del Banco Central se mantienen en terreno negativo, con un rojo estimado de u$s1.630 millones, de acuerdo a las estimaciones.
Más preocupante aún es el cronograma de pagos: Argentina enfrenta vencimientos por un total de u$s24.000 millones hasta el final del mandato de Javier Milei.
Hasta ahora, el Tesoro pudo hacer frente a los pagos gracias a que el BCRA le "vende" los dólares que compra en el mercado; de hecho, de los u$s5.700 millones adquiridos desde principios de año, el Central tuvo que desprenderse de casi u$s4.000 millones para cubrir compromisos de deuda.
Sin embargo, este esquema de "vivir con lo nuestro" está llegando a su límite.
Si Caputo no aprovecha el aire fresco que aporta el nuevo acuerdo con el FMI para salir a captar fondos en Nueva York, el programa económico se verá forzado a una dinámica asfixiante donde el BCRA deberá comprar volúmenes masivos de divisas solo para no caer en default, poniendo en riesgo la estabilidad cambiaria y la acumulación de reservas genuinas.
El mercado envía señales de agotamiento
La estrategia de apoyarse exclusivamente en la plaza doméstica ya comenzó a mostrar fisuras.
La reciente licitación del Bonar 2028 (AO28) fue un llamado de atención: aunque se logró una tasa inferior al 9%, el Gobierno no pudo adjudicar la totalidad de los u$s250 millones que buscaba. Este traspié evidencia que el apetito de los inversores locales por instrumentos que venzan más allá de 2027 es limitado, dejando en claro que "Wall Street no es solo una opción voluntaria, sino una necesidad estratégica", como dijo un financista a iProfesional.
Con el nuevo acuerdo del FMI bajo el brazo, Argentina recupera una "medalla" de cumplimiento que podría ser la llave para convencer a los fondos de inversión internacionales.
En febrero, el bono GD35 operaba con tasas del 9,25%, un nivel que incluso permitió a países como Ecuador volver al mercado tras años de ausencia.
Hoy, tras haber superado picos de riesgo país de 600 puntos por los conflictos en Medio Oriente, el respiro geopolítico actual vuelve a colocar esas tasas en el radar de lo posible.
El riesgo país cerró ayer hasta 527 puntos, un nivel similar al que mostraba a comienzos de este año.
Luis Caputo tiene ahora los elementos que le faltaban: un horizonte despejado con el FMI y un mercado internacional menos hostil. La pregunta que se hacen los banqueros es si esta vez el ministro cruzará la puerta que Wall Street le está abriendo o si persistirá en la apuesta de que los dólares "saldrán por las orejas" sólo con financiamiento local y la liquidación de exportaciones.
En finanzas, como en la política, las ventanas de oportunidad no permanecen abiertas para siempre. El acuerdo con el Fondo es el sello de garantía; Wall Street es el oxígeno necesario para que el plan Milei no se ahogue por falta de aire financiero en 2026 y 2027.