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Morosidad récord: qué chance de éxito tiene el plan del BCRA para forzar baja de tasas y salvar a endeudados

Tras la reducción de encajes y el restablecimiento de un "corredor de tasas" se prevé menor volatilidad. Pero el crédito seguirá caro por efecto de la mora
17/04/2026 - 19:15hs
Morosidad récord: qué chance de éxito tiene el plan del BCRA para forzar baja de tasas y salvar a endeudados

La buena noticia: los bancos recibieron con alivio el recorte de encajes y el establecimiento del "corredor de tasas" que anunció el Banco Central. Creen que bajará la volatilidad del mercado y ayudará al crédito. La mala noticia: para que bajen las tasas de interés todavía falta mucho tiempo. Varios meses, por lo menos, hasta que los índices de morosidad de acerquen más a una situación normal.

El "corredor de tasas" supone que el BCRA se compromete a tomar -a un 20%- la caja que les sobre a los bancos al final de cada jornada, mientras que les prestará -a un 25%- a los que estén cortos para cubrir sus necesidades de liquidez. De esta manera, se pone límites a las fluctuaciones bruscas en el interés de corto plazo.

Como siempre, el mercado se dividió en dos facciones: todos creen que las medidas son positivas, pero mientras los defensores del gobierno creen que son la adecuación a un cambio de escenario político, los críticos afirman que el gobierno está reconociendo tácitamente errores cometidos en los últimos meses.

Las críticas más acérrimas son las vinculadas al desarme del esquema de las Letras Fiscales de Liquidez (LEFIs), que dejaron sin un instrumento de referencia al mercado y dispararon una volatilidad extrema en las tasas interbancarias y las de financiamiento de cortísimo plazo para las empresas.

El gobierno, hasta el día de hoy, atribuye esa volatilidad a un motivo político: el abrupto desplome en la demanda de pesos por parte del público, que llevó a que la mitad de la base monetaria corriera a refugiarse en el dólar, en el marco de un "ataque desestabilizador" perpetrado por la oposición al votar leyes sin respaldo fiscal.

¿Se exageró el "riesgo kuka"?

Sin embargo, en la vereda de enfrente sostienen que el "riesgo kuka" fue un factor apenas marginal, y que lo que provocó la turbulencia financiera fue una serie de medidas desafortunadas, como por ejemplo la suba de encajes al 53% y, para peor, con la obligación de mantener un mínimo diario de encajes para los bancos -antes se contabilizaba en forma mensual-. Esto disparó las tasas, con la consecuente repercusión en el costo del crédito para el sector productivo, que tuvo una virtual paralización en el tercer trimestre del año pasado.

Para ponerlo en números, un informe de la gestora de fondos Mega QM compara el primer trimestre del año pasado -cuando la dispersión de la tasa de interés fue del 2,5%- con el período pre-electoral, cuando esa dispersión pasó al 25,5%.

"Pasado el proceso electoral y con menos presión sobre el tipo de cambio, la volatilidad de la tasa de interés no solo se mantuvo, inclusive se aceleró. Casi 3 de cada 10 días tuvieron movimientos mayores a 25% del nivel de la tasa de interés", observa el reporte.

La consecuencia de esta situación es el inevitable ensanchamiento en el spread -en la jerga financiera, la forma en que se denomina a la distancia entre las tasas activas y pasivas-, porque los bancos necesitan un mayor nivel de cobertura contra el riesgo de la volatilidad.

La "culpa" de la mora

Pero, más allá de la polémica política, lo que toca ahora es proyectar qué ocurrirá con las tasas de interés, ahora que el BCRA asumió un rol más activo, al reabrir de hecho una ventanilla de asistencia de liquidez para los bancos.

En el sistema financiero le atribuyen a esa medida más importancia que a cualquier otra que pueda anunciar el Central, porque sostienen que nada daña más al mercado que la volatilidad.

Ese era, de hecho, un reclamo de larga data. "La incertidumbre resultante no solo obstaculiza la toma de decisiones estratégicas, sino que altera la operatividad financiera al forzar un acortamiento precautorio en los plazos de cualquier de cualquier decisión financiera", afirma un reporte de Fundación Mediterránea, que advierte sobre efectos "disfuncionales" en el sistema.

La consecuencia, ahora, es que habrá una mayor previsibilidad. ¿Significa eso que las tasas activas -las que cobran los bancos por dar préstamos- bajarán desde sus actuales niveles exorbitantes? La respuesta es un contundente no.

"Va a ir de a poquito, no es que de golpe van a bajar las tasas a la mitad. Es algo paulatino. Entre otras cosas, porque estos niveles de morosidad son algo que los bancos estamos pariendo. Es una pérdida con un impacto muy importante", señala un ejecutivo de uno de los tres mayores bancos privados.

En el segmento de préstamos a familias, ese nivel de irregularidad en el pago llegó al 11%, según la información del BCRA. Pero ese es el dato del sector bancario, donde hay requisitos más estrictos sobre ingresos del deudor. En cambio, en el sector extra bancario -incluyendo las billeteras electrónicas- la morosidad saltó hasta un 28%.

De hecho, lo que los analistas estaban contemplando con preocupación era cómo, al aumentar el nivel de mora, la reacción de los bancos era subir las tasas activas, con lo cual compensaban con un "castigo" a los buenos pagadores para atenuar la pérdida que producía la falta de pago.

La advertencia que hacían los economistas era que esa política de tasas provocaría un "efecto expulsión" en el que los mejores pagadores salen del sistema y los bancos se quedan con los peores en sus carteras. En otras palabras, un riesgo de aceleración en el fenómeno de la mora.

Pronóstico de crédito: frío

Con las nuevas medidas, los bancos creen que están dadas las condiciones para una normalización. Pero advierten que el proceso no debe apurarse. En los últimos días hubo versiones en el sentido de que el BCRA podría bajar el "piso" del corredor de tasas, perforando el actual nivel de 20%.

Los ejecutivos consultados dijeron que si eso ocurriera en este momento, podría lograrse el objetivo de una baja más rápida de la tasa activa, pero que habría efectos colaterales, como el de una baja más rápida de la tasa pasiva -la que se paga a los depositantes-. En definitiva, que en vez de achicarse, el spread se agrandaría, y habría un aliciente extra para que los ahorristas miraran con deseo al dólar.

¿Qué tan mala es la situación del crédito? Las estadísticas del BCRA dejan ver un panorama de enfriamiento. A excepción de los hipotecarios UVA y las tarjetas de crédito, el resto de las líneas han visto caer su volumen en términos reales.

"El peor desempeño fue para los adelantos en cuenta corriente, cuyo stock real con ajuste estacional mostró una baja de 4% mensual, aun a pesar de que fue una de las líneas que más baja de tasa mostró en marzo. El mal desempeño es una constante en este arranque de 2026 y ya acumula una caída de casi 8% respecto de diciembre de 2025", apunta la consultora Outlier.

Ese bajo dinamismo del crédito a las empresas es lo que lleva a varios analistas a afirmar que, más que el nivel de tasa, lo que está incidiendo es el estancamiento de algunos sectores de la economía y la caída en los ingresos de la población asalariada.

Es elocuente sobre ese punto un informe del economista Lorenzo Sigaut Gravina compara la situación actual con la gestión de Mauricio Macri, cuando también se había generado un boom crediticio. Y los números son elocuentes: el pago de intereses representa un inédito 26,3% del presupuesto familiar -se triplicó en un año y medio-. Mientras que en 2018 ese ratio no llegó al 20%. En cuanto a la morosidad, el nivel actual es el doble del que se registraba en el período macrista.

El BCRA abre, Caputo cierra

Hablando en plata, la situación de las tasas es que los ahorristas que llevan dinero a los bancos para colocarlos en plazo fijo reciben, en el mejor de los casos, una tasa efectiva anual de 25%. Pero si quieren solicitar un crédito a tasa fija, se encontrarán con un interés nominal de 120% que, con la capitalización de intereses más cargos administrativos llegan a un costo financiero total de 300% anual.

"Obviamente, al haber más liquidez por las medidas del Central, eso va a hacer que las tasas bajen. Pero hasta que lleguen al nivel que se requiere para que el crédito vuelva a crecer fuerte, va a tardar un rato, diría meses. Porque el recorte tiene que ser significativo para que se note el efecto", pronostica el ejecutivo bancario consultado.

Esa cautela parece justificada, además, por la actitud que Toto Caputo ha demostrado en las últimas licitaciones del Tesoro. Lejos de confirmarse con "rollear" los vencimientos de deuda, colocó bonos en exceso para "aspirar" pesos del mercado.

Es algo que deja en claro que, aunque el ministro diga que la demanda de dinero está en recuperación, no quiere correr riesgos de que una liquidez excedente le juegue en contra justo cuando se está en plena aceleración de la inflación.

En definitiva, mientras el BCRA abre la canilla de pesos, Caputo prende la aspiradora y neutraliza el efecto expansivo. Y esto implica que los más ansiosos por ver una caída en las tasas de los créditos pueden acomodarse para esperar.

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