Hidrovía Paraná-Paraguay: crece el riesgo de navegación por una polémica medida de Milei
"Se está priorizando la cuestión económica por sobre la seguridad y en el futuro pueden quedar varados en medio de la Hidrovía muchos barcos cerealeros si se avanza con esta medida insólita y plagada de errores", afirman a coro en la Liga Naval y en importantes salones de la Prefectura y Armada Argentina, cuyos integrantes no entienden la necesidad de destruir un sector y un trabajo que brinda seguridad en todos los ríos del país y cuya actividad está sujeta a convenios internacionales que la administración de Javier Milei no parece conocer.
Hidrovía: medida de Javier Milei afecta la navegación
Lo cierto es que en su afán desregulador, el ministro Federicio Sturzenegger avanza sobre una actividad privada regulada por la Prefectura Naval y que cuenta con una tradición de destacados servicios a los capitanes de los buques que circulan no solo por la principal arteria fluvial de la región, la hidrovía Paraná-Paraguay, hoy sujeta a una megamillonaria licitación por su dragado y balizamiento futuro, sino por el estuario del Río de la Plata y otras áreas navegables de la Nación.
El decreto y sus anexos que se quiere presentar a la firma del Presidente, están recibiendo modificaciones casi de manera constante por numerosas cuestiones que no se tomaron en cuenta cuando se anunció la medida de eliminar la necesidad de la actividad del práctico en la marina mercante del país.
Las razones son económicas porque es un trabajo profesional que se cobra en dólares y a una tarifa que para el Gobierno es abusiva. La del práctico mercante es un servicio técnico especializado que interviene en uno de los momentos más sensibles de la navegación: el ingreso, egreso y tránsito de buques por la hidrovía y por zonas complejas para maniobrar como puertos, canales y ríos. Si no se realizan las maniobras con precisión, las posibilidades de quedar varado en medio del río se incrementan y, en ocasiones, se puden producir desastres como el choque de grandes embarcaciones.
Para evitar males mayores, los navieros contratan a un práctico. Un profesional habilitado que sube a bordo del buque para asesorar al capitán en la navegación y las maniobras, especialmente en zonas de riesgo o de difícil acceso y permitir que la nave llegue a buen puerto. La actividad está definida como un "servicio público impropio". Esto significa que es de interés público, por seguridad y logística, pero lo prestan profesionales privados, no agentes estatales.
Este esquema se consolidó en los años 90, cuando se desreguló la actividad y se permitió su prestación por particulares. Hoy, el sistema opera bajo un modelo mixto. Los prácticos son profesionales independientes o integran empresas privadas y sus servicios se contratan directamente con los armadores y agentes marítimos y prácticos. Negocian y las tarifas por el servicio se acuerdan entre las partes.
Las razones de Federico Sturzenegger
La medida, impulsada por Sturzennegger establece un cambio central en el esquema tarifario y avanza hacia una apertura para que los buques extranjeros naveguen sin supervisión. Es una medida que de concretarse, reducirá los costos logísticos, beneficiará a las cerealeras exportadoras y "abaratará el costo del trasnporte marítimo", según explicó el presidente de la Liga Naval, Fernando Morales, que agregó: "En este caso, el principal beneficiario de este abaratamiento va a ser las empresas navieras extranjeras, aquellas que por ejemplo vienen a cargar cereal a la hidrovía y después se van".
Además, no están tomando en cuenta los convenios internacionales firmados por la Nación en el pasado. Esta última cuestión es la ás complicada de resolver en el ministerio de Sturzenegger y en Uruguay ya hay quejas por la cuestión.
Voceros de la Liga Naval y de la Armada Argentina explicaron a iProfesional que "el viernes pasado, los prácticos uruguayos cursaron una nota de protesta a la comisión administradora del río Uurugay, que es un ente binacional integrado por los dos países con la presidencia pro tempore a cargo de Uruguay. Allí se señala que relajar las condiciones de seguridad para buques que navegan por el Río la La Plata y por el río Uruguay, con destino final a algun puerto de Argentina no pueden ser otras que las mismas condiciones de los buques que se dirigen a un puerto uruguayo porque sino hay dos regímenes de navegación distintos".
Fernando Morales, presidente de la Liga Naval está al tanto de la cuestión y señaló que "desde las oficinas de Sturzenegger han reconocido que no se habían tenido en cuenta ninguno de los convenios internacionales que tenemos tanto con Uruguay como con Brasil, Paraguay y Bolivia que integran la Hidrovía. No se debería modificar ninguna norma de manera inconsulta en aguas que son objetos de tratados internacionales".
La puja por el intento de reducir costos llega al límite de tratar el delicado tema de la seguridad. El lema "mejor prevenir que curar" no es válido en este caso y el gobierno parece haber tomado partido por el reclamo de los exportadores y su necesidad de mayor márgen de ganancias eliminando en la ecuación el servicio del práctico que otorga seguridad en la navegación por los ríos nacionales sencillamente porque realiza uno de los trabajos que son fundantes de la Argentina como Nación.
Así como Domingo Faustino Sarmiento describía al Baqueano en Facundo: "El baqueano es un gaucho grave y reservado, que conoce a palmos veinte mil leguas cuadradas de llanuras, bosques y montañas. Es el topógrafo más completo, es el único mapa que lleva un general para dirigir los movimientos de su campaña", el práctico mercante es su símil en los ríos del país. Porque conoce como navegarlos sin que se produzca ningun accidente y la preciada carga llegue en tiempo y forma al lugar del mundo que corresponda.