AVICULTURA

Argentina recuperó el estatus sanitario por influenza aviar y busca reactivar exportaciones

La medida abre una nueva etapa para una cadena que había sufrido restricciones comerciales en distintos mercados tras la aparición de distintos focos
Por Diego Mañas
ECONOMÍA - 27 de Abril, 2026

Argentina recuperó oficialmente el estatus de país libre de influenza aviar altamente patógena, luego de que el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) comunicara a la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) el cierre sanitario del último episodio detectado en aves comerciales y el cumplimiento de los plazos establecidos por la normativa internacional.

La restitución de esa condición sanitaria representa un paso relevante para la industria avícola local, ya que el reconocimiento internacional funciona como uno de los requisitos centrales para sostener y ampliar exportaciones de carne aviar, ovoproductos y material genético a distintos destinos.

Desde el organismo sanitario nacional explicaron que la recuperación del estatus fue posible luego de completar las acciones previstas en los protocolos internacionales de vigilancia, control y erradicación, además del seguimiento epidemiológico posterior, sin que se registraran nuevos casos en establecimientos productivos.

La comunicación formal ante la OMSA era un paso esperado por el sector privado, que desde la aparición de los focos había quedado sujeto a revisiones sanitarias por parte de varios países compradores.

Influenza aviar: Argentina recupera estatus

En términos económicos, la recuperación del estatus sanitario también vuelve a poner en valor el peso que tiene la avicultura en el comercio exterior argentino.

De acuerdo con los últimos registros oficiales, la Argentina exporta cada año entre 160.000 y 175.000 toneladas de carne aviar, a lo que se suman subproductos comestibles, harinas de origen animal y material genético, con un ingreso total que en conjunto supera los 200 millones de dólares anuales.

Esa cifra ubica al sector entre las economías regionales que, sin tener la visibilidad de otros complejos agroindustriales, sostiene una presencia constante en distintos mercados internacionales.

Dentro de esa estructura, cualquier interrupción sanitaria tiene un efecto inmediato sobre la actividad comercial. La suspensión temporal de embarques no sólo afecta contratos puntuales, sino que también altera la planificación industrial de una cadena integrada donde la producción está diseñada para abastecer tanto al mercado interno como al externo.

Por eso, en el sector señalan que la restitución del reconocimiento internacional no sólo representa una mejora sanitaria, sino también la posibilidad de recuperar previsibilidad en un negocio donde la continuidad de los mercados resulta tan importante como el volumen exportado.

Los antecedentes de una crisis sanitaria con impacto comercial

La situación sanitaria había cambiado cuando se detectaron casos de influenza aviar en aves comerciales, después de una serie de hallazgos previos en aves silvestres. A partir de ese momento, varios mercados internacionales suspendieron de manera preventiva el ingreso de productos avícolas argentinos o activaron mecanismos de revisión de sus acuerdos sanitarios.

En esos meses, el impacto no quedó limitado al plano sanitario. La aparición de la enfermedad alteró la operatoria comercial de una cadena que venía aumentando su participación en mercados externos y que había consolidado ventas en destinos de Asia, África, Medio Oriente y países de América Latina.

El primer episodio que alteró nuevamente el estatus sanitario se confirmó en febrero en un establecimiento comercial de la localidad bonaerense de Ranchos, donde el Senasa detectó el virus H5 en un plantel de reproductores. Ese foco obligó a activar de inmediato el protocolo sanitario, con interdicción del predio, sacrificio de las aves afectadas y notificación internacional a la OMSA, ya que al tratarse de una granja comercial el caso impactó directamente sobre la condición sanitaria del país frente a sus compradores externos.

Pocos días después apareció un segundo caso también en la provincia de Buenos Aires, esta vez en un establecimiento de reproductores pesados en Lobos, dentro de la misma zona productiva. Antes de esos episodios en granjas comerciales, el organismo sanitario ya había confirmado la presencia del virus en aves silvestres en Madariaga, lo que había reforzado la vigilancia epidemiológica sobre uno de los principales corredores avícolas del país. Luego, Senasa confirmó la presencia del primer caso en la provincia de Córdoba. El brote se registró en aves comerciales de un establecimiento localizado en Alejo Ledesma, Córdoba, que se dedica a la producción de huevos para consumo.

La sucesión de esos focos obligó a endurecer controles en movimiento de aves, reforzar la bioseguridad en establecimientos y suspender preventivamente exportaciones hacia algunos destinos hasta que el país pudiera volver a demostrar la erradicación del virus.

En algunos casos, la interrupción fue total. En otros, los compradores mantuvieron operaciones bajo esquemas de regionalización, permitiendo importaciones desde zonas no afectadas. Sin embargo, la aplicación de esos criterios dependió de cada país y obligó a negociaciones bilaterales para restablecer la operatoria.

Las restricciones comerciales también obligaron a redireccionar parte de la producción al mercado interno, en un contexto de mayores costos productivos y de menor previsibilidad para la planificación de embarques.

Un sector que espera recuperar mercados

Tras la confirmación oficial del Senasa, la industria avícola destacó la importancia de la medida para retomar negociaciones con los destinos que habían quedado en revisión.

Carlos Sinesi, director ejecutivo del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), señaló: "Desde la industria avícola, recibimos con gran satisfacción la noticia comunicada por el Senasa sobre la restitución del estatus de la Argentina como país libre de influenza aviar altamente patógena".

El directivo indicó que la recuperación del reconocimiento sanitario puede facilitar la normalización del comercio exterior del sector. "Este es, sin dudas, un paso fundamental para continuar nuestro camino exportador y avanzar en la reapertura de los mercados internacionales para los productos avícolas nacionales y trabajar en la zonificación en aquellos destinos donde aún no tenemos acuerdos", sostuvo.

La referencia a la zonificación apunta a uno de los puntos que la industria viene planteando desde la crisis sanitaria: la posibilidad de que futuros episodios aislados no impliquen automáticamente el cierre completo de un mercado, sino restricciones circunscriptas a las áreas afectadas.

El peso económico del comercio exterior

La avicultura argentina consolidó en los últimos años una estrategia de crecimiento vinculada al comercio internacional, especialmente en carne aviar congelada, subproductos y huevos procesados.

Aunque el mercado interno continúa siendo el principal destino de la producción, las exportaciones representan una fuente de ingresos clave para varias empresas del sector, particularmente en un escenario económico donde la generación de divisas se volvió un factor central para muchas actividades agroindustriales.

En ese contexto, la pérdida temporal del estatus sanitario había generado preocupación entre empresas exportadoras por el riesgo de perder participación frente a competidores con mayor presencia global, especialmente Brasil y Estados Unidos.

Sinesi remarcó esa dimensión al señalar que la recuperación del estatus "nos permite seguir contribuyendo al crecimiento de la economía argentina, agregando valor en origen y generando el ingreso de divisas que el país necesita".

El restablecimiento de la condición sanitaria no implica una reapertura automática de todos los mercados, ya que cada país importador debe completar sus propios procesos administrativos y sanitarios. Sin embargo, el reconocimiento de la OMSA constituye la base técnica para avanzar en esa dirección.

El desafío de sostener la condición sanitaria

Más allá de la recuperación formal del estatus, tanto el sector público como el privado coinciden en que el principal desafío será sostener esa condición en el tiempo.

La influenza aviar es una enfermedad que puede reintroducirse a través del contacto con aves silvestres migratorias, por lo que el sistema sanitario mantiene activos los esquemas de vigilancia epidemiológica en todo el país.

Desde CEPA señalaron que la prevención seguirá siendo un eje central para evitar nuevos episodios que puedan afectar nuevamente el comercio.

"Es sumamente importante que se implementen y refuercen las campañas de comunicación para que todos los actores de la cadena adopten las medidas de prevención necesarias", afirmó Sinesi.

El dirigente agregó que "mantener este estatus requiere de un esfuerzo conjunto para proteger nuestra producción y el futuro de la industria".

Con la restitución del reconocimiento sanitario, la cadena avícola argentina vuelve a quedar en condiciones de negociar desde una posición más favorable ante sus compradores. El próximo paso será convertir esa recuperación técnica en una normalización comercial efectiva en los mercados internacionales donde la actividad había quedado condicionada por la aparición de la enfermedad.

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