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ALERTA

Cuántos sueldos tenés que gastar para viajar al Mundial 2026 y ver a la selección Argentina

Un informe privado revela que para asistir a la Copa del Mundo se requieren unos 8.000 dólares. Entradas, viajes y camisetas más caras
01/05/2026 - 19:53hs
seleccion argentina

El sueño de ver a la Selección Argentina en un Mundial vuelve a chocar con la realidad económica. De acuerdo con un informe de Focus Market, viajar a la Copa Mundial de la FIFA 2026 puede costar entre u$s7.700 y u$s7.900 por persona, una cifra que en la Argentina representa más de 11 salarios promedio.

El estudio, elaborado para el blog de educación financiera de Naranja X, pone el foco no solo en el monto total, sino en el esfuerzo económico que implica según el país. Mientras que para un europeo el gasto puede ser elevado pero accesible, en economías emergentes se traduce en meses —e incluso años— de ahorro.

Sueldo y dólar: cuánto cuesta ir al Mundial 2026

El cálculo contempla todos los gastos básicos para asistir a la fase de grupos del torneo que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá:

  • Entradas: alrededor de u$s840
  • Alojamiento (10 noches con desayuno): u$s4.100
  • Comidas y gastos diarios: u$s1.610
  • Vuelos internos y traslados: entre u$s1.300 y u$s1.450
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Cuánto cuesta viajar al Mundial 2026, desde Argentina y otros países.

Más allá del detalle, el dato central es la desigualdad: mientras que para un argentino el viaje equivale a unos 11 sueldos, en países como Argelia supera los 25. En cambio, en economías desarrolladas como Austria representa cerca de 2,5 salarios.

"El costo puede ser similar en dólares, pero el impacto cambia radicalmente según el nivel de ingresos", explicó Damián Di Pace, director de Focus Market.

Entradas más caras y fútbol "premium"

Uno de los factores clave detrás del encarecimiento es el precio de las entradas. Desde el Mundial de Estados Unidos 1994 hasta 2026, el valor promedio pasó de u$s250 a u$s3.395, lo que implica un salto de más del 1.200%.

Para la próxima edición, los tickets más económicos para fase de grupos arrancarían en torno a u$s100, mientras que las ubicaciones para la final podrían ubicarse entre u$s4.185 y u$s8.680, con picos aún mayores en reventa.

Según el informe, esta dinámica refleja una tendencia clara: el fútbol global dejó de ser un espectáculo masivo para transformarse en un consumo cada vez más segmentado y orientado a públicos de alto poder adquisitivo.

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Las entradas para la Copa del Mundo son cada vez menos accesibles.

La camiseta de la selección Argentina también vuela

El impacto no se limita al viaje. En el plano local, la camiseta oficial de la Selección funciona como termómetro del poder adquisitivo.

De cara al Mundial 2026, su precio alcanza los $149.999, tras un incremento de 782% respecto a la edición de Catar 2022. Si se amplía la mirada, el aumento acumulado en los últimos cinco Mundiales supera el 60.000%.

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Desde 2010, la camisa de la selección Argentina se ha vuelto cada vez más exclusiva.

Jugadores globales, negocios millonarios

El informe también analiza cómo creció el valor de mercado de las estrellas del fútbol. En los años 90, figuras como Roberto Baggio cotizaban por debajo de los u$s30 millones. Hoy, nombres como Lionel Messi superan ampliamente los u$s200 millones.

En esa evolución también aparecen íconos como Zinedine Zidane y, más cerca en el tiempo, figuras como Kylian Mbappé, Erling Haaland y Lamine Yamal, que podrían alcanzar valuaciones cercanas a los u$s230 millones hacia 2026.

Para Di Pace, este fenómeno responde a una transformación estructural: el fútbol dejó de ser solo deporte para convertirse en una industria global, impulsada por derechos de TV, marketing digital y audiencias internacionales.

Un Mundial cada vez menos accesible

Con costos en alza y una brecha creciente entre países, el Mundial 2026 expone una tendencia de fondo: el acceso a los grandes eventos deportivos está cada vez más condicionado por el ingreso.

Para los argentinos, el desafío no es solo conseguir entradas o pasajes, sino poder sostener económicamente un viaje que, hoy, se asemeja más a una inversión que a unas vacaciones.