• 18/5/2026
ALERTA

Un punto de inflexión en las expectativas: economistas prevén caída de los precios medidos en dólares

La encuesta REM dejó un dato sorprendente: los economistas creen que, a partir de julio, se quebrará la tendencia y el dólar irá más rápido que el IPC
18/05/2026 - 06:49hs
Un punto de inflexión en las expectativas: economistas prevén caída de los precios medidos en dólares

La lectura entrelíneas de la encuesta REM, en la que participan los principales bancos y consultoras pueden dar sorpresas. Por ejemplo, que a pesar de que se discute a todo volumen sobre el retraso cambiario, se está generando un cambio de expectativas, de forma tal que en los próximos meses crecerá más rápido el dólar que la inflación.

Puede sonar raro, porque el propio gobierno se jacta de que "le salen dólares por las orejas", a tal punto que si se levantaran las restricciones cambiarias, la cotización del dólar caería más aun. Y a diario se escuchan las quejas de los dirigentes industriales sobre cómo el nivel del tipo de cambio actual los deja en una zona de imposibilidad de competencia contra productos importados a los que ellos acusan de ser subsidiados.

Sin embargo, las expectativas marcan un cambio en el corto plazo. Si los economistas que votan en la encuesta REM estuvieran en lo cierto, la economía argentina estaría en un punto de inflexión. En mayo y junio, el IPC seguiría evolucionando por encima de la tasa devaluatoria, pero ya a partir de julio esa relación se invertiría.

Hablando en números, la encuesta predice que en el semestre mayo-octubre, el precio del dólar aumentará un 13,5%, mientras que la inflación será de 12,6%. Esto ocurriría porque mientras el dólar, que actualmente se mueve a una velocidad de 1,3% mensual, empezaría a cobrar empuje, hasta subir por encima de 3% en octubre.

Y, en el sentido inverso, la inflación, que se espera sea de 2,3% en mayo, entrará en un sendero bajista hasta ubicarse en 1,7% en octubre.

Y si la proyección se realiza con vistas a los próximos 12 meses, la tendencia se agrandaría, porque mientras el precio nominal del dólar tendría un aumento anual de 28,6%, los precios sólo subirían un 24,3%.

Un punto de inflexión

Estos números significan un cambio en uno de los puntos más discutidos de la política económica: la apreciación del peso, que en los últimos meses ha tenido un crecimiento notorio, con el agravante de que países de la región han devaluado sus monedas como respuesta al shock externo provocado por el conflicto en Medio Oriente.

Es así que en los primeros tres meses del año, los precios promedio de la economía argentina se encarecieron un 14,3% en moneda estadounidense, abonando así las críticas sobre la pérdida de competitividad.

La cifra fue el resultado de un mix letal: una aceleración de la inflación en el plano doméstico, al mismo tiempo que el tipo de cambio retrocede. Desde inicio de año hasta fin de marzo, la cotización del dólar oficial tuvo una caída del 4,2%, mientras los precios en pesos subieron un 9,48%.

Ante las críticas de los industriales, el ministro Toto Caputo respondía con el argumento de que, si efectivamente hubiese un retraso cambiario, no se estaría produciendo un récord exportador. El superávit de la balanza comercial unos u$s4.000 millones en el primer trimestre del año.

De hecho, el gobierno está corrigiendo al alza sus proyecciones de ingreso de divisas por comercio exterior, dado el aumento del precio del petróleo, justo en pleno boom productivo de Vaca Muerta, lo que se suma a una excelente campaña agrícola, con precios también sostenidos en el mercado global. Caputo insinuó que el campo podría hacer un aporte superior a los u$s42.000 millones, lo que implicaría un récord histórico.

En el total, la previsión oficial ya apunta a exportaciones por unos u$s100.000 millones, con un saldo positivo en torno de u$s20.000 millones. Esto hace que, a diferencia de otros momentos en que se debatió sobre si el dólar estaba fuera de su nivel de equilibrio, ahora no hay una preocupación por un déficit de la cuenta corriente.

En cuanto a la cotización declinante del billete verde, Caputo ha argumentado que esa caída es el resultado de una mayor demanda de pesos por parte del público y, además, es la expresión de un flujo de divisas que entran a la economía, producto de la mayor confianza del mercado internacional.

Hablando en plata, el ingreso fue de unos u$s13.000 millones en el plano financiero, por la ola de emisiones de obligaciones negociables de empresas privadas y de los bonos de deuda de gobiernos provinciales.

Deflación en dólares

Con estos antecedentes, y en el momento en el que empieza la liquidación masiva de la cosecha sojera, podría pensarse que esa tendencia al fortalecimiento del peso debería acentuarse.

Sin embargo, los economistas no lo ven así. Sus pronósticos indican que, sobre todo a partir del segundo semestre, el dólar empezará a tomar velocidad.

Depende del lado en que se vea la situación, esto puede implicar una noticia buena o mala. Para los industriales que compiten con la importación, es lo mejor que podrían escuchar. En cambio, para quienes apostaron a activos pesificados, puede significar un achique del margen de rentabilidad.

En números concretos, la "inflación en dólares" de los primeros tres meses del año fue un impactante 14,3%. Pero el semestre mayo-octubre tendrá una "deflación en dólares", en la que los precios caerán 0,8%. Y con la proyección a 12 meses, esa deflación será de 3,3%.

Es cierto que no son cifras que alcancen para compensar la inflación en dólares de los últimos meses, pero igualmente suponen un alivio en la competitividad. Si, además, se considera el efecto de la inflación de Estados Unidos -prevista en 3%- entonces el abaratamiento de la producción argentina, en términos reales, será de un 6% de aquí a un año.

Debate cambiario para rato

Por cierto que, suponiendo que las previsiones de la encuesta REM fueran correctas, igualmente no alcanzaría para sacar de la agenda pública la discusión sobre el dólar.

Al menos, así lo demostró la reciente discusión entre el ex ministro Domingo Cavallo y Toto Caputo. El veterano economista sugirió que se desarmaran de inmediato los controles cambiarios remanentes, con el argumento de que eso estabilizará las expectativas y permitirá una caída más rápida del riesgo país.

Pero Caputo dejó en claro que no comparte la misma visión. Su temor es que ante un enrarecimiento del clima político se agudice el "riesgo kuka", es decir que los inversores pidan un premio más alto para quedarse con activos argentinos, y eso agrave la de por sí escasa disponibilidad de crédito para el gobierno. Ante esa situación, el temor del ministro es que se repita el desplome en la demanda de pesos, como ocurrió el año pasado antes de la elección legislativa, cuando la mitad de la base monetaria se convirtió a dólares.

En lo que respecta al sector productivo, la discusión cambiaria seguirá al tope del ranking mientras los índices de utilización de la capacidad instalada continúen bajos. La última medición del Indec marcó un 54,6%, que si bien implica una leve mejora ante los meses previos, todavía está muy por debajo del nivel de hace un año.

Las ramas particularmente afectadas, como la metalmecánica, la automotriz y la textil, siguen usando menos de 40% de su instalación fabril. Y, coincidentemente, esas categorías son las que marcan el mayor incremento en la importación.