• 20/4/2026
ALERTA

Se cumple la profecía de Milei: más "dólares por las orejas" para el BCRA tras récord histórico de exportaciones

Con ventas por u$s8.645 millones en marzo, la balanza comercial promete un flujo de dólares que mantenga la estabilidad financiera. El petróleo, imparable
20/04/2026 - 19:20hs
Se cumple la profecía de Milei: más "dólares por las orejas" para el BCRA tras récord histórico de exportaciones

Se veía venir la suba, pero aun así el número resulta impactante: las exportaciones de marzo batieron un récord histórico, al totalizar u$s8.645 millones, lo cual permitió triplicar el saldo comercial mensual promedio del último año.

Son números que permiten entender mejor por qué el ministro Toto Caputo habla de un boom exportador y de que hay seguridad para cubrir con recursos propios las obligaciones financieras de este año. Si el saldo de marzo fuera la tónica por el resto del año, entonces quedaría un ingreso neto superior a u$s25.692 millones.

Es un volumen de divisas que permitirían cubrir el pago de intereses de la deuda y además dejar que el Banco Central siguiera acumulando reservas. Más aun: desaparecería el fantasma del déficit en la cuenta corriente -el histórico disparador de las devaluaciones-, dado que el superávit de la balanza de bienes superaría largamente al déficit de la balanza de servicios -donde destacan el turismo externo y las compras online-, un "rojo" que se estima en u$s10.000 millones.

Claro que, para que esa situación se materialice y no quede como una mera expresión de deseos, se necesita que todos los meses el comercio exterior se comporte de manera más parecida a la de marzo que a, sin ir más lejos, la de febrero. En aquella ocasión, tanto las exportaciones como las importaciones marcaron un nivel llamativamente bajo, con un mediocre saldo de u$s797 millones.

Petróleo récord…con precios viejos

¿Qué puede esperarse para el futuro inmediato? En principio, todo indica que el optimismo de los funcionarios tiene asidero. Para empezar, está el obvio tema del petróleo: en febrero la cotización del barril rondó los u$s70, mientras que después del ataque estadounidense a Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, el precio saltó al entorno de u$s100 millones.

Hasta ese momento, las previsiones del mercado eran a la baja, porque se daba por descontado que Donald Trump seguiría presionando por una baja de los combustibles, dado que este año hay elecciones legislativas de medio término en Estados Unidos, y él había hecho campaña con la promesa de un alivio significativo en el precio de las naftas.

Pero claro, el contexto bélico y la incertidumbre sobre cómo continuará la situación en Medio Oriente hicieron que las cotizaciones se mantuvieran altas, y con extrema volatilidad ante las noticias sobre la guerra. En todo caso, la posibilidad de un desplome a los precios previos parece poco probable. En marzo, el precio del Brent estuvo por encima de los u$s100 durante el mes entero. Ahora, luego de confusos anuncios de treguas seguidos por actos de hostilidad, el cruco está fluctuando por encima de los u$s90.

Si, además, se toma en consideración que el yacimiento Vaca Muerta continúa batiendo récords de producción y anunciando nuevos proyectos, como el de YPF, que desembolsará u$s6.000 millones con el objetivo de incrementar su capacidad de producción de petróleo "shale", un terreno en el que aspira a ser un jugador de relevancia mundial. El objetivo es llegar a una producción de 215.000 barriles diarios, lo que supone más del doble del nivel de producción de al inicio de la gestión Milei.

A inicios de año, cuando la expectativa global era la de una baja en el precio del petróleo y se especulaba con el "efecto Venezuela", el gobierno argentino esperaba que el saldo de la balanza energética fuera este año de u$s10.000 millones, lo que implica un salto de más de 20% en un año.

Pero ahora, tras los cambios del contexto internacional, se han revisado esos números al alza, con la posibilidad de que el aporte de los combustibles sea de u$s15.000 millones. Por lo pronto, en la balanza de marzo se registraron exportaciones por un nivel récord de u$s1.235 millones, lo que implica una suba anual de 23%.

Pero el dato insólito es que, contra lo que podría pensarse, el récord de marzo no se produjo como consecuencia del salto en el precio del petróleo, sino por una suba de 29% en volumen. La explicación que da el Indec es que hay cierto "delay" entre el momento en que se inician las operaciones aduaneras hasta que se efectiviza la exportación. En consecuencia, las ventas de petróleo de marzo están reflejando todavía los precios que regían 45 días antes.

En consecuencia, los próximos meses dejarán ver el efecto pleno de ese boom en los precios, y el petróleo, que actualmente representa un 14% del total de la exportación nacional, empezará a pelear el protagonismo con los rubros agrícolas

Recalculando al alza

Lo cierto es que tras el resultado comercial de marzo no parece exagerada la previsión que hicieron los economistas que participan en la encuesta REM del Banco Central, que en su última revisión proyectaron para el año exportaciones por u$s93.235 millones y un superávit de u$s14.114 millones. Ni siquiera parece exagerado el número que arriesgó el presidente Javier Milei en el Congreso, durante su discurso de inauguración del año legislativo, cuando mencionó la inédita cifra de u$s100.000 millones.

Teniendo en cuenta al lapso de actualización de los precios, recién en abril y mayo se notará en las cuentas argentinas el impacto de la disparada del barril del crudo del mercado internacional. Y no es difícil imaginar cifras de ventas petroleras en torno de los u$s2.000 millones mensuales, dado que el salto de la cotización de inicios de febrero hasta mediados de marzo fue de casi un 100%.

Pero además, claro, está el aporte del campo. Ya en el verano hubo buenos números, sobre todo por la excelente campaña de trigo, que tuvo condiciones climáticas óptimas y en febrero contribuyó al 10% del total de las ventas.

Ahora empieza la época del año en la que el maíz y la soja hacen la gran diferencia, dándole al plan económico un respiro de las eventuales presiones cambiarias y permitiéndole al Banco Central permanecer en "modo comprador". De hecho, ya hace semanas que se percibe el movimiento intenso en la zona portuaria de Rosario.

En marzo, la venta de productos primarios registró un salto interanual de 56,2% y, al igual que ocurrió con el petróleo, también en este caso la explicación radica en un mayor volumen de producción y no en precios más altos. De hecho, se registró en las cotizaciones un descenso de 3,8%, que podría revertirse en los próximos meses.

En cuanto a las ventas de productos industriales de origen agrícola, el sector que más dólares aporta a la balanza -u$s2.659 millones en marzo- , hubo también un crecimiento interanual de 18,9%, aunque en ese caso no sólo hubo una suba en las cantidades producidas, sino también un salto de los precios, en un promedio de 9,7%.

¿Dólares por las orejas?

Con estos números sobre la mesa, parecería imposible rebatir el pronóstico de Milei respecto de que al BCRA "le van a salir dólares por las orejas". Y, sin embargo, en el campo argentino el humor parece lejano al optimismo que deja ver el gobierno.

Ocurre que, al tiempo que la convulsión internacional generó una suba en los commodities agrícolas, también se produjo una aguda suba en el costo de los fertilizantes y otros insumos, por culpa de la disparada en el precio del petróleo.

Hablando en plata, la tonelada de urea, un insumo básico para la fertilización de la nueva campaña agrícola, sigue ubicándose un 51% por encima del precio anterior al conflicto en Medio Oriente. En tanto, la cotización de la soja en el mercado de Chicago, si bien ha tenido un breve rebote con las noticias de los últimos días, sigue u$s15 por debajo del pico alcanzado a fines de marzo.

En síntesis, lo que verdaderamente le importa al productor agrícola argentino, que es el margen de ganancia, sigue mostrando un panorama desalentador: se necesita vender 1,65 toneladas de soja para poder comprar una tonelada de urea. Antes del conflicto, esa relación era de 1,12. Claro que estas cifras son las que surgen de la comparación de precios internacionales. Cuando son corregidas por el efecto de la retención de 24% en la exportación de soja, entonces el costo del insumo se hace mayor aun: cada tonelada de urea equivale a 2,17 toneladas de soja puestas en el puerto de Rosario.

Pero, además, hay una situación clásica: el tipo de cambio que cumple un rol de desestímulo para la venta. En lo que va del año, la cotización del dólar mayorista cayó un 6,6% en términos nominales, mientras que la inflación superó un 11%. Hablando en plata, que a los productores se les encarecieron los costos un 19% en dólares, algo que no se puede compensar con la suba en los precios de commodities de Chicago.

Ese contexto lleva a que aquellos productores que tienen la suficiente espalda financiera como para esperar, mantengan cierta cautela y especulen con la posibilidad de alguna medida de alivio tributario. Es algo que, este año, aparece con menores posibilidades de ocurrencia, dado que implicaría un sacrificio fiscal que Caputo no se puede permitir, ante la saga de ocho meses consecutivos de caída en la recaudación impositiva.