COSTO DE VIDA

Cambio de tendencia en el IPC y alivio para el Gobierno: rubro alimentos ahora juega a favor de Caputo

Se quebró la tendencia, después de meses en los que los alimentos habían subido más que el promedio de los precios. La estabilidad de la carne, dato clave
Por Fernando Gutiérrez
ECONOMÍA - 14 de Mayo, 2026

El Gobierno no sólo puede festejar el quiebre de la tendencia ascendente del IPC. Acaso más importante, se confirmó que el sensible rubro de alimentos, que en los últimos meses había sido uno de los de mayores incrementos, está ahora relativamente estable.

El desglose de los datos del Indec marca que la inflación promedio de 2,6% de abril estuvo empujada, sobre todo, por la suba de combustibles y tarifas de servicios públicos, así como por otros rubros de aumentos típicamente estacionales, como la educación y la vestimenta. En cambio, los alimentos apenas tuvieron un incremento de 1,5%.

Es, probablemente, una situación que Toto Caputo esté interpretando como una confirmación de que estuvo en lo correcto al negarse a actualizar la canasta de relevamiento de precios. En la canasta "vieja" -la que se sigue aplicando, y que refleja patrones de consumo del año 2004- se asigna a los servicios públicos una ponderación de apenas 9,4% del presupuesto familiar, mientras que la frustrada canasta actualizada que había diseñado Marco Lavagna, esa ponderación subía a 14,5%.

En otras palabras, el IPC de abril habría dado más alto, ya que las subas tarifarias no se ven reflejadas en su real impacto sobre el gasto familiar. En contraste, el rubro de alimentos sigue sobre-estimado, al aplicarse una ponderación de 26,9%, en vez del 22,8% que estaba previsto en la canasta actualizada.

La consecuencia es que, así como el IPC se vio perjudicado en los últimos meses, sobre todo por la disparada en el precio de la carne, ahora resultó minimizado, gracias a la estabilización en los precios de alimentos.

Un alivio en la canasta alimentaria

La celebración se justifica aun más cuando se analiza la evolución de la canasta básica alimentaria, la que marca la línea a partir de la cual se ingresa en la categoría de indigencia. Entre octubre y febrero, esa canasta se había encarecido más que el IPC, lo que indica un probable empeoramiento en los índices de indigencia.

La tendencia se quebró en marzo, cuando frente a un IPC de 3,4%, la canasta se encareció un 2,2%. Y en abril se repitió la situación: frente a un 2,6% de inflación promedio, la canasta básica sólo aumentó un 1,1%.

Hablando en plata, se necesita $665.053 para que una familia tipo, de dos adultos y dos niños en edad escolar, puedan mantener una dieta sana que permita reponer nutrientes a diario.

Según el último censo de pobreza del Indec, un 4,8% de la población sigue debajo de la línea de indigencia. Se trata de una cifra alentadora, si se tiene en cuenta que en el primer semestre de 2024 la medición había dado un impactante 13,6%, que viene bajando aceleradamente.

El interrogante ahora es si el próximo dato de pobreza e indigencia, que se publicará en septiembre y reflejará la situación social del primer semestre de 2026, sostendrá esa baja o si, por incidencia del encarecimiento de alimentos ocurrida en verano, habrá un nuevo retroceso.

El "factor carne" cambia de signo

El "factor carne" había sido uno de los fenómenos imprevistos por Caputo a inicios de año. La presunción del ministro era que, como ocurre todos los veranos, los precios en las carnicerías se estabilizarían después del clásico pico de consumo findeañero. Sin embargo, se constataron subas que no estaban en los planes, y que le "pegaron" al IPC en el rubro alimentos, que el gobierno creía iba a compensar por los aumentos tarifarios.

Eso fue lo que explicó los altos índices de enero, febrero y marzo: los alimentos aumentaron por encima del promedio de la inflación general -en realidad, hubo una saga de seis meses, que recién se cortó en abril-.

Y el motor de esos aumentos fue la carne vacuna, que en marzo marcó un incremento de precios de 6,9%, después de haber aumentado 7,2% en febrero, 4,4% en enero y 7,3% en diciembre. Por fin, en abril se registró una mínima variación negativa.

La anomalía de esta situación llevó a varios analistas cercanos al gobierno a proponer un índice inflacionario "descarnado", con el argumento de que, en realidad, la inflación "real" se encontraba casi un punto por debajo de lo que reflejaba el índice del Indec.

Y lo paradójico de la situación es que si Toto Caputo hubiese aceptado la aplicación del nuevo IPC que había preparado el renunciado Lavagna, el impacto de la carne vacuna habría sido mucho menor. Ocurre que el actual IPC le sigue asignando hoy la misma ponderación en el presupuesto familiar que la que tenía en el año 2004, a pesar de que hoy el nivel de consumo es de 49,9 kilos anuales per capita, un 35% menos que los 63,9 kilos que se consumían en 2004.

Qué pasa en las carnicerías

¿Por qué se produjo en verano ese inesperado pico en las carnicerías? Por un abrupto descenso - más de un 10%- de la oferta de animales para faena, lo cual llevó al mercado de hacienda de Cañuelas a que se pagara hasta $5.300 por kilo de novillito de hasta 390 kilos, algo que superó todas las expectativas del sector.

La retracción ocurrió por un cambio en la actitud de los ganaderos, que después de años de haber enviado a faena a animales en edad reproductora, ahora quieren aprovechar los buenos precios para recomponer el stock de animales, que cayó debajo de los 50 kilos de cabezas, el número más bajo de los últimos 15 años.

A diferencia de lo que ocurrió en los últimos años, ahora es más negocio engordar un animal hasta más de 480 kilos, en vez de mandarlo al matadero con 300 kilos. Y ese cambio en la ecuación del negocio ocurre por el abaratamiento relativo del maíz, el principal insumo para el engorde del vacuno.

Puesto en números, ahora para comprar 10 kilos de maíz se necesita apenas medio kilo de novillo, cuando el costo histórico era de un kilo. Esto ocurrió no sólo por el aumento en el precio de la carne, sino además por la excelente campaña maicera, que aportará un volumen de 60 millones de toneladas.

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