SALARIOS VERSUS INFLACIÓN

Sorpresa en el bolsillo: salario de empleados estatales cortó racha de 6 meses de caída frente a la inflación

Con el sorpresivo salto de 5,8% en marzo, los asalariados de la administración central recuperaron la pérdida y acortan distancia frente a los privados
Por iProfesional
ECONOMÍA - 21 de Mayo, 2026

En medio del debate sobre la carrera entre los salarios y los precios, hubo un dato que pasó algo inadvertido, pero que puede estar preanunciando un punto de inflexión: los ingresos de los empleados públicos rompieron una saga de seis meses de pérdida contra el IPC.

El dato es sorpresivo, porque justamente ese sector de trabajadores era el que más había sufrido la pérdida de poder adquisitivo, en el marco de la "motosierra" aplicada por el gobierno para mantener el equilibrio fiscal.

Con un peso de 12% en el presupuesto nacional, la masa salarial de los empleados públicos es el segundo rubro más grande en el ranking del gasto público, detrás de las jubilaciones. Eso lleva a que sea natural que esté bajo la lupa de los funcionarios del ministerio de Economía y a que, no por casualidad, sea uno de los rubros con mayor nivel de conflictividad.

Es así que en el período septiembre 2025 - febrero 2026, los salarios de los estatales apenas había acumulado un 9,7%, muy por debajo de una inflación que en ese período registró un 16,5%. Los asalariados del sector privado también venían perdiendo, pero en la comparación estaban mucho mejor, dado que su ingreso nominal había subido un 12,4%.

Efecto retroactivo

La sorpresa ocurrió en marzo, cuando el salario estatal tuvo un empuje de 5% en el promedio nacional -se compone por un 5,8% de mejora para la administración central y de 4,7% para los empleados de gobiernos provinciales-.

Lo cierto es que, con esa mejora, los estatales recuperaron posiciones frente a los empleados privados -aunque ambos siguen de lejos a la inflación-.

¿Cómo se explica el hecho de que tras un extenso período en el que registraba mejoras de apenas 1% mensual, haya dado ese salto hasta el 5% de marzo? La respuesta está en la aplicación de mejoras retroactivas, que recién se cobraron en marzo, como consecuencia de las negociaciones con los gremios.

Si bien el inicio de año es una típica fecha de revisión salarial, lo cierto es que en los últimos años no se había producido tal variación en un único mes. El 5% fue el producto de la entrada en vigencia de nuevos convenios, que incluyeron además cláusulas de pagos que formalmente se imputaron a enero y febrero pero recién se hicieron efectivos en marzo.

El decreto de fines de marzo homologó el acuerdo por el cual se aplicó una escala de mejoras nominales descendentes, arrancando con un 2,5% en enero hasta un 1,5% en mayo para los dependientes del gobierno nacional. Hubo también refuerzos con sumas fijas.

Ese acuerdo permite anticipar que a partir de abril se volverá a la "normalidad" con una evolución salarial inferior al 2% mensual. Pero, de cumplirse las expectativas de los economistas que participan en la encuesta REM, la inflación continuará una senda descendente que la llevará por debajo del 2% en el segundo semestre.

Qué pasa con los privados

Claro que cuando se amplía el foco para mirar la evolución salarial en un lapso más grande, las cuentas siguen dando en rojo, tanto para los públicos como para los privados.

Un informe del economista Nadin Argañaraz mide la evolución durante la gestión Milei, tomando como base el nivel salarial de noviembre 2023, último sueldo pagado por el gobierno peronista. Desde entonces, en términos reales, los privados registrados vieron caer su poder adquisitivo un 4,8% mientras que el sector público sufrió un desplome de 17% -los de la administración central llevaron la peor parte con una baja de 35,8%, mientras los provinciales perdieron un 9,2%-.

En cuanto a las perspectivas para el resto del año tras el punto de inflexión de marzo, Argañaraz prevé que el 2026 reflejará, de punta a punta, una pérdida de 3,9% para los privados, una caída de 5,2% para los estatales de administración central y un 1,8% para los provinciales.

Otras estimaciones ven un mejor panorama para los asalariados privados, sobre todo los que se desempeñan en las empresas más grandes. Un sondeo de la consultora PwC marca que los planes presupuestados prevén un virtual empate entre salarios e inflación, en torno de 25%.

Caputo y la homologación selectiva

La actitud del gobierno mantiene esa dualidad que le ha sido reprochada desde los sindicatos: a pesar del discurso oficial que equipara a la inflación exclusivamente con la expansión monetaria, se mantiene una férrea supervisión de las paritarias, de manera de evitar "desbordes".

Esa política de Toto Caputo se repitió en la mayoría de los acuerdos de los grandes gremios, donde sólo se homologó convenios con promedios de mejora nominal mensual del 2%, a pesar de la escapada inflacionaria verificada en el arranque del año.

El convenio más masivo, el del sector del comercio, que alcanza a más de un millón de trabajadores, prevé un incremento de 5% para el trimestre abril-junio, cuando la proyección que hicieron los economistas que participan en la encuesta REM es que la inflación de ese trimestre supere el 7,5%.

Esa retracción se ve con más fuerza en los sectores afectados por el desempleo, como el de textil e indumentaria, el rubro paradigmático de la pelea entre aperturistas comerciales y defensores de la industria protegida. Según un informe de la fundación ProTejer, apenas se está utilizando un 39% de la capacidad fabril instalada, y donde se perdieron más de 20.000 puesto -una caída interanual de 18%.

La situación se reflejó en un acuerdo salarial firmado en enero, en el que los sindicatos, para compensar la pérdida inflacionaria se resignaron a un acuerdo de pago de sumas no remunerativas -es decir, no se integran al salario formal, lo cual aliviana el costo de los aportes patronales-.

En contraste, los sectores que muestran pujanza son la excepción que muestra salarios relativamente altos. La industria petrolera -cuyo aporte es mencionado por Toto Caputo para justificar por qué no habrá devaluación- es el caso emblemático. Tras un conato de conflicto sindical, se firmó una paritaria que compensa la pérdida inflacionaria con un 8,6% en abril, y que lleva el sueldo mínimo de los petroleros a casi $4 millones.

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