ECONOMÍA

Los números de la morosidad en mayo son alarmantes y los jóvenes son quienes más sufren el golpe

El fuerte crecimiento de los atrasos en pagos afecta especialmente al sector más joven y preocupa al sistema financiero argentino en su conjunto
Por iProfesional
ECONOMÍA - 30 de Junio, 2026

La morosidad en familias argentinas alcanzó un nuevo récord histórico de 12,7% en mayo, según datos de la consultora 1816. Es el 19° mes consecutivo de aumento en este indicador.

El dato surge del análisis de deudas con al menos 90 días de atraso, información que proviene de la Central de Deudores del BCRA (CENDEU). La consultora aclaró que el Banco Central puede actualizar estos números más de una vez, por lo que la cifra definitiva podría modificarse marginalmente.

La morosidad se mide en deudas impagas por más de tres meses, un plazo que refleja no solo dificultades pasajeras sino problemas financieros estructurales en los hogares.

En el segmento de empresas, la mora también subió. Pasó de 3,3% a 3,5% en el mismo período. Al considerar todo el sector privado en conjunto, el indicador trepó de 7,3% a 7,7%.

El contexto hace más dramático el panorama: a fines de 2024, apenas el 2,5% de los créditos en familias estaban en situación irregular. En menos de seis meses, esa cifra se multiplicó por cinco.

Qué segmentos están más golpeados por la morosidad

Las líneas de crédito más afectadas son dos: préstamos personales y tarjetas de crédito. Ambas representan los productos más comunes entre las familias argentinas.

El informe de 1816 reveló que 26 de las 30 entidades financieras analizadas registraron aumentos en su morosidad durante mayo. No se trata de un problema aislado en algunos bancos, sino de una tendencia generalizada.

Pero el dato más preocupante está fuera del sistema bancario tradicional. En las entidades no financieras, que concentran el 17% de los créditos a privados, la tasa de morosidad saltó a 32,2%.

Este universo incluye financieras, casas de crédito y comercios que otorgan financiamiento propio. Son justamente estos prestamistas los que atienden a sectores con mayor vulnerabilidad económica o menor acceso al crédito bancario.

Las entidades no financieras tienen requisitos más flexibles que los bancos, pero cobran tasas más altas y enfrentan niveles de incumplimiento mucho mayores, lo que refleja el perfil de riesgo de sus clientes.

Por qué los jóvenes son el grupo más vulnerable

La consultora hizo especial énfasis en la situación de los menores de 35 años. Casi el 40% de los jóvenes con créditos vigentes tiene al menos un préstamo irregular.

Esta cifra no distingue entre entidades financieras y no financieras. Habla de una generación que entró al sistema de crédito en un momento de alta inflación y caída del poder adquisitivo.

Los jóvenes suelen tener ingresos más inestables. Muchos están en trabajos informales o recién arrancando sus carreras profesionales. Cuando los precios suben más rápido que los salarios, son los primeros en quedar expuestos.

El problema no es solo individual. Una generación entera de potenciales consumidores está quedando fuera del sistema crediticio. Eso tendrá efectos en el consumo y en la capacidad de reactivación económica a mediano plazo.

El vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, dijo la semana pasada en Córdoba que la morosidad tocó un pico en el segundo trimestre. Según su visión, los próximos datos podrían empezar a mostrar una desaceleración en esta tendencia preocupante.

Qué puede pasar con el crédito de acá a las elecciones

En mayo y junio, el crédito en pesos al sector privado dejó de caer en términos reales. Pero tampoco mostró mejoras considerables.

La consultora 1816 no ve que, de acá a las elecciones del año que viene, el crédito a familias sea un motor relevante de la actividad económica. Esto contrasta con lo que pasó en el segundo semestre de 2024 y el primer semestre de 2025.

Más del 27% de las personas que tomaron préstamos dejaron de ser 'sujetos de crédito', es decir, perdieron su capacidad de acceder a nuevos financiamientos por su historial de morosidad.

La razón es clara: cuando más de un cuarto de quienes tomaron créditos queda inhabilitado para volver a pedir prestado, el mercado se achica automáticamente. Los bancos se vuelven más selectivos. Las tasas suben. El acceso se complica.

Sin embargo, la consultora cerró con un matiz. El peso del crédito en la economía argentina es tan pequeño que su estancamiento no implica necesariamente una caída del PBI.

La economía local puede seguir creciendo en los próximos 12 meses, aunque sea sin el impulso del financiamiento a familias. Es una señal de que el crédito, históricamente relevante en otras economías, tiene aún un rol marginal en Argentina.

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